Jaén

Indignación en la Cofradía Matriz de la Virgen de la Cabeza de Andújar

En la noche de hoy, víspera del 788º aniversario de la aparición de la Virgen de la Cabeza, nos llega a la redacción de esta web el siguiente comunicado que compartimos a continuación:

aparicion virgen de la cabeza
Pintura del 788º Aniversario de la Aparición

Las actuaciones y el proceder del rector de turno de la Basílica y Real Santuario de la Virgen de la Cabeza, designado cada tres años por la orden trinitaria con la posterior aprobación del obispo de Jaén, y que además ejerce como párroco y como consiliario (director espiritual) de la Cofradía Matriz de la Virgen de la Cabeza de Andújar, suelen provocar roces y con frecuencia malestar en la cofradía, situación que en los últimos tiempos se ha ido agudizando, hasta estallar en indignación con la última de ellas, que por increíble que parezca ha consistido en vetar una resolución de la junta de gobierno de la cofradía, referente a las preseas o insignias que la imagen de la Virgen de la Cabeza iba a lucir, a dejar de lucir para ser más exactos, con motivo de los actos de la conmemoración del 788 Aniversario de la Aparición de la Virgen.

Como suele ser usual y más en el caso de la Virgen de la Cabeza por su mucha antigüedad, pues es la devoción mariana más antigua de Andalucía y una de las más antiguas de España, la Imagen tiene concedidos diversos títulos (patrona de Andújar y de la diócesis de Jaén), algunos de ellos civiles y militares honoríficos (alcaldesa mayor y perpetua de Andújar, hija adoptiva y medalla de oro de la ciudad de Jaén, honores correspondientes a capitán general del Ejército Español) y condecoraciones (Rosa de Oro concedida por SS Benedicto XVI), algunas de ellas con las correspondientes insignias representativas, como por ejemplo la medalla de alcaldesa de Andújar y el correspondiente bastón o vara de mando, además de portar por lo general la Laureada de San Fernando concedida al capitán Cortés a raíz de los tristes sucesos acaecidos en el santuario en la pasada Guerra Civil. Y al respecto en la última Asamblea General algunos cofrades plantearon la posibilidad de que la Imagen de la Virgen de la Cabeza, con motivo de alguna de sus fiestas mayores (Aparición o Romería) no luciera ninguna de las insignias distintivas de honores civiles y militares, petición que no obteniendo ninguna intervención en contra, fue asumida por el presidente de la corporación como asunto a estudiar por la junta de gobierno para que pudiera ser llevada a efecto.

Pero cuando la junta de gobierno aprueba la cuestión se encuentra con que el consiliario (director espiritual) P. Domingo Conesa, objeta que ello no es posible sin la previa autorización del obispo, objeción con la que los miembros de la junta de gobierno de la hermandad no está conformes, por entender que esa cuestión, que no afecta para nada a la unción sagrada de la Imagen y que no deja de ser en parte hasta una mera cuestión estética, no requiere ninguna autorización previa por parte del obispado. Aunque no obstante y curados en salud por algunos antecedentes, la junta decide comunicar al obispado el acuerdo. Y aquí surge la sorpresa, que rápidamente desemboca en indignación. Porque resulta que no solo el obispo suspende el acuerdo de la junta de gobierno de la hermandad, obligando a que la imagen luzca todas las insignias de honores civiles y militares, es que además viene a ponerse de manifiesto que el consiliario ha vetado el acuerdo de la junta, obviamente a espaldas de esta, y ha comunicado el veto al obispo de Jaén.

En la cofradía no se sabe que produce más sorpresa e indignación, si la decisión del obispo, interviniendo en un asunto menor en principio, pero que puede resultar mayor por obligar a que la imagen de la Virgen de la Cabeza luzca insignias representativas de títulos y honores civiles y militares, en contra de la opinión de la hermandad, o la actuación del consiliario, excediéndose en su papel y atribuciones, por cuanto el asunto de las insignias no afecta a la fe, ni a la doctrina de la Iglesias, ni a la recta realización del culto, pero, además, actuando a espaldas de la junta de gobierno de la corporación. Y es que además llueve sobre mojado.

La orden trinitaria tiende a limitar al máximo la actuación propia de la cofradía, en la práctica negando o poniendo en entredicho que pueda promover el culto público a su Titular, función que se quiere arrogar para la orden, malmetiendo a las cofradías filiales con la Matriz, impidiendo el acceso de la cofradía a su archivo histórico, que se conserva en el santuario y algunas cosillas más.

¿Y el obispado? Pues apoyando, aunque solo sea por omisión, a veces por acción como en este caso, a las orden trinitaria y limitando el normal desenvolvimiento de la cofradía a la que, por ejemplo, ha prohibido que pueda elaborar un reglamento de régimen interno o reformar sus estatutos, que a todas luces son insuficientes y limitados y no se corresponden con la realidad de la corporación. Hasta dónde pueda llegar este asunto y en qué puede desembocar, se desconoce.

Pero la indignación es evidente y los ánimos están caldeados.

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