El Sanedrín

Bajo tu Amparo

Por Juan José Caravaca | @juanjc64

 

Que la ciudad se nueve por el sentimiento es algo que puede resultar gastado, “manido”, e incluso cansino, pero precisamente de esa certeza se alimenta todo el año. A través de esos recuerdos las personas se unen al espíritu de la ciudad fundiendo su propia identidad a la de sus vecinos, barrios e instituciones, las hermandades y cofradías y la iglesia en general, pues no olvidemos que una grandísima parte de nuestros usos y costumbres vienen marcados por una tradición de siglos de pertenencia a las mismas, haciendo además las hermandades una relación simbiótica con las familias de integración mutua que marca la identidad de ambas en sus formas y maneras de ser. Una de estas costumbres muy nuestra y arraigada es la de presentar a los recién nacidos a la Santísima Virgen y ponerlos bajo su amparo y protección.

 

Quien escribe también puso sus hijas al cuidado de “Por la que Reinan los Reyes”, en parte por haber tenido la fortuna de bautizarlas en la “pila” de la Catedral y también por una devoción aprendida en los Maristas visitando a diario a esa Virgencita de los Reyes, la más sevillana, a quien todos los meses de mayo ofrecíamos sonrientes, como toda Sevilla, un canto valiente porque si algo aprendimos de los hermanitos del Padre Champagnat es que a Jesús se llega por María.

 

Uno de los momentos más emocionantes que he tenido la suerte de presenciar fue hace muchos años, una mañana de viernes santo, soleada y esplendorosa como son los buenos viernes santo de Sevilla, en la calle Laraña ante el paso de la Stma Virgen de las Angustias. Allí, en una parada del paso se acercó una familia con su hija recién nacida vestida con su alba túnica y capa, autentico batón de cristianar de cofrades maneras, y ante su pasola presentaron a la Stma Virgen poniéndola bajo su protección. He de confesar que nunca he olvidado este momento, pues es la manifestación de femás sencilla, sentida y sincera que he podido ver.

 

Si Dios quiere, este año serás tú, pequeña María, quien sea presentada ante la Madre que huele a canela y clavo. Este año serás tú, que has bendecido a tu familia con tu llegada hace muy pocos días y espero que con un pan bajo tus bracitos, porque tu madre en la tierra no va a dejar pasar ni un solo segundo sin ponerte bajo su manto. No sé si podrá esperar al viernes santo o será cualquier tarde en el Santuario, pero estoy seguro que así será. Y así nuevamente cumpliremos el rito no escrito que nos  marca el corazón en ese momento íntimo y entrañable de la más perfecta comunión entre la familia y la Virgen. En ti, pequeña María, están representados todos los niños que son, han sido y serán presentados ante nuestra Madre del Cielo, y en ti ponemos de manifiesto que como esa niña años atrás, y cada uno ante la imagen de su devoción, todos nos ponemos a tus plantas, Señora, porque todos necesitamos estar Bajo tu Amparo.

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