Sevilla, Liébana y la música procesional

Solo un país con unas raíces tan profundas en el cristianismo como es España puede presumir de tener varias localidades donde ha sido concedido varios jubileos in perpetuum, esto es, lugares donde se celebra el jubileo de forma regular. El más conocido sin duda es el de Santiago de Compostela, pero aquí vamos a tratar del segundo más antiguo de España, uno de los más desconocidos y, sin embargo, quizás de los más emocionantes para cualquier persona que se acerca hasta allí.

Santo Toribio de Liébana

Casi perdido entre las montañas de piedra caliza de la comunidad autónoma de Cantabria, este monasterio franciscano, próximo a la localidad de Potes, cuenta con el privilegio, desde 1512, de realizar el jubileo cada vez que la festividad de Santo Toribio (16 de abril) cae en Domingo. El motivo por el que este monasterio tiene dicho privilegio es porque en su interior se conserva la reliquia del Lignum Crucis, reconocido como el mayor trozo de la cruz de Cristo que existe. En 2017 se celebra el LXXIII Jubileo Lebaniego, hasta el cierre de la Puerta Santa el 22 de abril de 2018.

Lignum Crucis
Reliquia del Lignum Crucis de Santo Toribio de Liébana

La última vez que se celebró el Año Jubilar Lebaniego fue en el año 2006. Y fue en este año cuando una de nuestras bandas de música más emblemáticas, como es la Banda del Carmen de Salteras, quiso reconocer este acontecimiento tan importante realizando la grabación de un CD bajo el título de “Lignum Crucis” que comienza precisamente con una composición específica para tal ocasión, escrita por Alberto Barea Tejada.

Alberto Barea

Ronda, 1973. Es músico especializado en el Renacimiento y la Edad Media, compositor, profesor del Conservatorio profesional de música “Francisco Guerrero” de Sevilla, y director, así como maestro de Capilla de la Basílica de la Esperanza Macarena. En el año 2006 construye, a partir de varios motivos de música tradicional lebaniega enviados por el hoy arcipreste de Liébana, Elías Hoyal, un poema sinfónico dedicado al Año Jubilar Lebaniego de 2006, donde crea un juego de acordes durante toda la marcha que rodean al oyente desde el primer momento, con varios fragmentos de solo y una explosión triunfal para finalizar la marcha que hace que no le deje a nadie indiferente al terminar de escucharla.

 

Este poema sinfónico, escrito en 4/4 y de casi seis minutos de duración, posee una delicada instrumentación que la hace perfecta para ser interpretada en concierto por cualquiera de nuestras bandas. Es más, es una composición que se podría interpretar en una procesión, aunque no sea ese el motivo para el que fue compuesta. Animo desde aquí a todos los lectores a disfrutar con este extraordinario poema sinfónico, y a las bandas de toda Andalucía y fuera de ella, a interpretarla en algún momento de este Año Jubilar Lebaniego. Es más, a todo el interesado, las partituras de la misma pueden obtenerse libremente a través de la página personal de Alberto Barea.

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Escrito por Javier Guerra

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Creador y responsable de MarchasDeCristo. Católico, hombre de Hermandades y defensor de la música procesional en todas sus vertientes.

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