No es atril para féminas

Beita Vélez

Como cada final del período estival, el Consejo ha designado a los que serán encargados de anunciarnos la llegada de nuestra Semana Santa, nombramiento del que ya casi nadie espera nada porque, nos guste o no nos guste, siempre son los mismos (aunque, curiosamente, las personas designadas cambien cada año). Pero hoy quiero centrarme, tan sólo, en el atril del Maestranza. El cartelista, me guste más o me guste menos, no puedo encuadrarlo dentro del reproche que hago a la elección…ahora me entenderéis.

Cuando Emilia Pardo Bazán quiso entrar a formar parte de la Real Academia de la Lengua Española, Juan Valera mostró su oposición indicando que “su trasero no cabría en un sillón de la RAE”. Pero Valera no fue el único. La escritora gallega no era santo de la devoción de muchos de los literatos de la época porque era noble, rica, culta y vendía más libros que muchos de ellos (casi al mismo nivel de Pérez Galdós). Pardo Bazán provocaba miedo y envidia, a partes iguales, a un mundo en el que Zorrilla decía que “las mujeres que escribían eran un error de la naturaleza”.

Y aunque de puertas hacia fuera todo nos parece más elegante, en el Consejo salen sarpullidos cuando se escucha la idea de que una mujer pueda ocupar el atril del Maestranza para el pregón de la Semana Santa. No se trata algo propio del Consejo que tenemos en la actualidad, viene de lejos, pero aun le queda mandato para enmendarlo.

¿Cuáles parecen ser los requisitos para ocupar tan ilustre atril? Cristiano (obvio), cofrade (aunque cada uno a su forma)…a partir de aquí parece ser que se complica todo: con estudios superiores (¿se duda de la capacidad del resto?), cercanos al círculo del Consejo que ostente el poder (a los críticos ni están ni se les espera), normativo (cuidado con tener una imagen que salga del canon sevillano) y hombre.

Aunque son pocos los nombres de mujeres que aparecen en las quinielas, cuando lo hacen, surgen los peros…esos que no recuerdo haber oído de ningún candidato hombre. De Charo Padilla que no sabe hablar y que mete la pata mucho en la radio, que no sabe de cofradías, que es demasiado “del pueblo”…de María Galiana que es mayor, que es actriz,…Y de Maruja Vilches que bueno, ya dio el de las Glorias, para qué más…¿dónde están las demás? ¿En serio sólo hay en Sevilla tres mujeres que puedan pregonar? ¿Estamos seguros? Si conocéis más, decídmelos, me encantaría conocerlas.

Qué cualidad es la que nos hace inferior. Si para pregonar hay que escribir y disertar, qué falla en nosotras. Gracias a Dios nunca he escuchado a nadie motivarlo diciendo que estarían más preocupadas por el qué ponerse aunque, si os soy completamente sinceras, tampoco me extrañaría. Por desgracia a muchos les sigue chirriando escucharnos hablar de cofradías como uno más y, os aseguro, que en alguna noche de cuaresma, hemos arreglado la Madrugá en menos de una hora…¡ay si nos “dejaran”!

La igualdad en nuestras Hermandades se va alcanzado lentamente, quizás más de lo que nos gustaría porque, a día de hoy, hay corporaciones donde se ve con reticencia a las mujeres que realizan Estación de Penitencia. Y en las Juntas de Gobierno, aunque su presencia no es rara desde hace tiempo, sigue siendo demasiado habitual que sus cargos sean en formación, caridad, cultos o secretaría, roles tradicionalmente femeninos. Un aplauso para la prioste de San Vicente y de la Sed, para la Diputada Mayor de Gobierno de Montserrat, para la Teniente Hermano Mayor de San Esteban, para la futura Fiscal de Santa Genoveva…ahora sólo nos queda asaltar el Maestranza.  

Foto destacada: Cadena Ser

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