El Sanedrín

Y vosotros, ¿Quién decís que soy yo?

Hace 2000 años, Jesús, hizo la pregunta del enunciado, la respuesta la dio Pedro, “El Mesías de Dios”. Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y añadió: “El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día”». (Lc 9,18-22)

La vida en nuestras cofradías ha sufrido un cambio potencialmente peligroso, solo hay que echar un vistazo a la prensa diaria o a las redes sociales para comprobar esta afirmación.

Algunos lo achacan a la crisis de valores, otros, a la secularización y politización de nuestras hermandades, a la falta de formación cristiana o simplemente, al interés personal por servirse de dichas instituciones, yo prefiero pensar que es la falta de consciencia de donde estamos y de cómo hay que comportarse.

5F9Jl9rKEste párrafo daría para escribir un ensayo, más bien, para escribir toda una tesis,  donde parándonos punto por punto, coma por coma, desarrollar los mismos y verter nuestros más profundos pasamientos y sentimientos sobre ello.
No es intención de este artículo caer en el victimismo, la autocompasión o el catastrofismo, ya se encargan otros de potenciar estos temas, pero si, busco reflexionar.

Hoy por hoy los cofrades formamos nuestro particular sanedrín, somos los ancianos del siglo XXI, unos son los sacerdotes y escribas, haciendo doctorado de sus palabras, de sus opiniones, sentando Cátedra de una tradición de más de quinientos años como si ellos lo hubieran inventado, haciendo gala de una Ortodoxia nombrándose así mismo Patriarcas de las cofradías, otros conforman el ejercito del sanedrín, sí, esos que esperan las ordenes para atacar a sus hermanos cofrades, a su hermandad o a la propia Iglesia, con las espadas de sus lenguas y sus redes sociales, que no hacen más que desvirtuar en mi opinión, el verdadero sentido de nuestras cofradías.

Ante todo ello, ¿para dónde tirar?, ¿Dónde buscar el camino?,- la respuesta es fácil y sencilla EN CRISTO, ¿cómo vives tú, amigo lector tu relación con Cristo?, ¿se vive a Cristo en tu Hermandad?, las hermandades las conformamos las personas por lo depende de ellas que las mismas se dirijan hacia un camino u otro, sigo pensando que pueden y de hecho lo son, fuente de santidad, agua del que tiene sed, refugio de quien lo necesita y Esperanza para el que sufre, SÍ, deja a un lado tus diferencia, lávate esos ojos y contempla a tus titulares, imprime esa imagen en tu retina, y una vez imprimidas, llévala en el corazón, da a las cosas el verdadero valor que tienen.
Se consciente que la hermandad es un bien heredado de nuestros mayores, de nuestras familia, que no nos pertenece y que al igual que nuestros predecesores debemos de cuidarla, potenciarla y engrandecerla para los que vienes detrás nuestra.
Es importante que no se note nuestra presencia, pero si nuestros actos, te pongo por ejemplo la señora o el señor que pasa la bolsa de la colecta, ¿Cómo se llama? Seguramente no lo sabes, tampoco importa y con su gesto colabora de manera sileciosa. Así lo mandó Jesús en incontables ocasiones a lo largo del evangelio, en el texto del principio, prohibió expresamente que dijeran que El era el Mesías.

En Teología las máximas “Lex Orandi, Lex Credendi”, que en latín significa literalmente la ley de la oración (“la forma en que adoramos”), y la ley de la fe (“lo que creemos”) y  la “lex vivendi” (“la forma en cómo la vivimos”) son las bases para asentar  el comportamiento que tenemos en nosotros mismo con nuestra creencia, con nuestra Iglesia, con nuestra hermandad.

Es fácil echar la culpa a la Junta, al sacerdote, al Arzobispo o al Papa, pero de verdad, ¿Cuándo nos vamos a echar la culpa a nosotros mismo?, ¿Cuándo antes de criticar el que no ha venido fulanito o menganito, te preocupas el porqué de su ausencia por ejemplo?¿Cuando vamos a entender que el hacer público determinados temas internos para “que todo el mundo lo sepa” solo hace daño a tu hermandad? ¿tienes cauces por los cuales poder solucionarlo de una forma más privada? Como por ejemplo ir a la Casa Hermandad, informarte y llegado el caso presentar tu queja al Hermano Mayor, o en los propios Cabildos de Hermanos, que entre otras cosas, para eso están, pero todo dentro de las formas, la educación y los valores cristianos.

Ya lo anunció Jesús, “El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día”, pero si ha de ser así, que sea desde fuera, nunca desde dentro, teniendo claro que todo ello nos llevará seguro a la Resurrección.

Luis Miguel González Blázquez
@inturion

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