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Sevilla Provincia…Y Cautivó a Dos Hermanas en el LXXV Aniversario por Manuel García

Manuel García Mayo

CDH2Eran las siete y media de la tarde. No era Domingo de Ramos, era un sábado cualquiera de septiembre. Sin embargo, por el ambiente que rondaba al enclave, se vislumbraba fehacientemente que el barrio estaba de fiesta.

A esa justa hora, el Cautivo, como si de un domingo de palmas se tratara, cruzaba el dintel de la puerta, que para esta ocasión no era la de su Parroquia, sino la de la Casa Hermandad. Este Señor de tez morena, que había sido trasladado a la Casa Hermandad unos días antes, salía a la puerta para presidir la que sería la misa conmemorativa del LXXV aniversario de la Hermandad que preside esta imagen, fruto del rezo de las manos de Antonio Illanes.

De una forma modesta, pero sabiendo hacer las cosas, así se comportó la Hermandad del Cautivo en este importante día que quedará grabado en sus retinas para el resto de sus vidas. Entre los rayos de sol que, cual filtro de un programa fotográfico, intensificaban la saturación de ese color dorado y vivo que baña el paso del Señor, salía el paso al altar instalado para la ocasión. Una simple tarima cubierta de tapices rojos y alfombras, unas macetas, unas colgaduras y sillas para los asistentes. ¿Para qué más? Este altar efímero, sin necesidad de grandes desembolsos, fue sobradamente apropiado para cobijar dicha tarde a aquél a quien tantas personas se encomiendan en la cautividad de sus vidas.

Y hasta la salida fue bella y diferente. El Señor salió con el único sonido de un órgano y la voz del capataz. Al público allí congregado no le hice falto más que ver su rostro iluminado por los rayos de sol, que parecían recrear la presencia del mismísimo Dios Padre, para romper el silencio y la dulce melodía de la tarde con un atronador aplauso. Nunca viene mal presenciar algo diferente ante la saturación de “pitos” de cornetas que tenemos hoy en día, donde las bandas de músicas son utilizadas hasta para meros traslados o Rosarios de la Aurora: pobres ignorantes que, en muchas ocasiones, no son conocedores que la mejor melodía para muchas situaciones, es el simple silencio.

Recorridos esos escasos metros desde el interior de la Casa Hermandad hasta el altar levantado en la puerta de la misma, comenzaba la Solemne Eucaristía oficiada por el ministro provincial de los Padres Trinitarios de la provincia España Sur, Luis Miguel Alaminos Montealegre junto con el director espiritual de la corporación del Domingo de Ramos. Y se siguió la tónica: sencilla, solemne y bella. No hacía falta más.
La tarde cayó mientras ésta escuchaba misa. No hay forma más bella de anochecer que presenciando la semblanza y dulzura de este Cautivo. Sobre las diez de la noche, cuando ya la tarde había dado el relevo a la
noche, se puso en marcha la procesión que paseó al Señor por gran parte de las calles del el barrio de El Rocío, muchas de las cuales no conocían el andar de su vecino, el Cautivo.

Inmensa era la marea de fieles que acompañó a un Cristo que en ocasiones parecía abrirse paso él mismo entre la muchedumbre que se agolpaba esperando verlo pasar.

Peculiar fue también el acompañamiento musical. Todo quedó en casa, como muchas veces se echa de menos en estas efemérides. La Banda de la Presentación al Pueblo y la Agrupación Musical La Estrella, ambas de la localidad, se afanaron en dar lo mejor de sí, y lo consiguieron, demostrando, a la vista de un humilde servidor, que cuando se tocan marchas clásicas, de las de siempre, las que no incitan a bailar flamenco, todo suena mejor.

Ambas formaciones se alternaron a lo largo del recorrido para tocar tras el andar relajado del Cautivo que presenció como en el tramo final de su recorrido estival ambas formaciones se unían para tocar juntas tras el paso, emitiendo un sonido enormemente especial.

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El numeroso público congregado en la localidad nazarena se fue reduciendo, como es lógico, a medida que pasaban las horas, aunque seguía siendo bastante numeroso, aún más teniendo en cuenta la gran
cantidad de personas que habían acudido desde otras localidades cercanas, y del también destacable número de “frikis”, como siempre, que acuden a este tipo de procesiones a escuchar las bandas, aunque el paso anduviera sin imagen sagrada alguna sobre él. Pero como bien diría aquel, de todo tiene que haber en la viña del Señor, y los fieles que acudieron a disfrutar con la sagrada imagen del Cautivo fueron enormemente más numerosos que los que acudieron como si de un concierto se tratase.

Eran las cuatro de la madrugada de aquél domingo que, sin ser de ramos, vio al Cristo de Illanes atravesar el dintel, en este caso de su Parroquia.

Fue perfecta, medida y justa esta procesión extraordinaria de un Señor que siendo cautivo, es nazareno y que, por ser nazareno, tiene cautivado el corazón de todos sus vecinos.

 

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Jartible Cofrade desde 1991 · Tecleando con más de 140 caracteres · Coordinador de ElCostal.org