- La Crónica

Virgen de los Reyes, Gloria de Sevilla

Las campanas de la Giralda tocaban las ocho en punto de la mañana cuando el paso de la Virgen de los Reyes se arrió justo antes de traspasar la cancela exterior de la Puerta de Palos. 
Los Niños Carráncanos habían iniciado la procesión pasadas las 7:30h., apenas con las primeras luces del día. Cientos de personas se congregaron en la Plaza Virgen de los Reyes desde muy temprano, destacando la presencia de bastantes peregrinos de diferentes nacionalidades que se encontraban en Sevilla con motivo de la JMJ y no quisieron perderse el acontecimiento. Se respiraba ese ambiente de que se va a vivir un día grande. La Banda Municipal se acercaba por Hernando Colón acompañando a la corporación del ayuntamiento hispalense hasta la catedral, y la del ejército hacía lo propio llegando por la Plaza del Triunfo. Entre tanto, un largo tramo de cirios de la Asociación de la Virgen de los Reyes y San Fernando, representaciones del Consejo de Hermandades, la Sacramental del Sagrario y el Cabildo Catedral salían de la Magna Hispalensis.
Se levantaba el palio de tumbilla al mando de Eduardo Bejarano, que sustituyó a su padre, al tiempo que la Giralda y la espadaña del Convento de la Encarnación repicaban anunciando la salida de la Patrona de Sevilla y su Archidiócesis. La Virgen iba acompañada, además, por la Escolanía “Virgen de los Reyes” y, como no, por la infinidad de oraciones y lágrimas que se derramaban a su paso, incluidas las de las monjitas de clausura que veían a través de la celosía del convento la salida de Reina de los Reyes.

Mucho público durante todo el recorrido. Como de costumbre, la Virgen de los Reyes giró 360º en cada una de las cuatro esquinas que tiene su recorrido. Magnífica temperatura durante los casi 90 minutos de procesión, con aroma a nardos endulzando el ambiente y siendo amenizada la espera por la Banda Municipal, que estrenó la marcha “Luz y Gloria de Sevilla”, obra de A. Hurtado, dedicada a la Virgen de Regla por su viaje a Madrid.
Volvía la Virgen a colocarse ante la cancela de la Puerta de Palos, con el sol de cara, reflejado sobremanera en los brillantes de su corona y en los bordados de su manto, este año el rojo donado por la Duquesa de Montpensier. A su alrededor se dispusieron las representaciones, incluidos el Arzobispo y Obispo auxiliar, las corporaciones municipal y provincial y la policía municipal de gala, aguardando el paso del ejército, que rindiendo honores ante la Imagen, desfiló entre la ovación de los, en esta ocasión, miles de devotos congregados en la Plaza Virgen de los Reyes.
Tras una levantá a pulso, añorando la Semana Santa que este año no tuvimos, la Virgen de los Reyes se despedía cara al público, avanzando lentamente hacia el interior de las naves de la catedral entre repiques de la Giralda y el Himno Nacional, interpretado por la Banda Municipal al cruzar el dintel de Palos.
Tras el Pontifical en su Honor, la Reina de Reyes se trasladó, ya desalojado el templo, a la anexa Parroquia del Sagrario, donde permanecerá cerca de un año a causa de las obras en la Capilla Real. Mañana comienza la octava, con el tradicional baile de los niños Seises.
Sin lugar a dudas, excelente mañana en la que, un año más, queda demostrado por qué por Ella los reyes reinan.
Redacta e Ilustra. Fernando Rodríguez
AnteriorSiguiente
Jartible Cofrade desde 1991 · Tecleando con más de 140 caracteres · Coordinador de ElCostal.org