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Cuatro proyectos para el paso del Nazareno del Cerro

De estilo barroco y a realizar en madera de cedro. Se desea proporcionar una sensación piramidal que arranca desde el moldurón del respiradero hasta el punto más alto de la cruz del Señor, pretendiéndose conseguir que el canasto del paso se convierta en una peana que porte a la imagen, alcanzándose esto al reducir al máximo posible la superficie superior o tablazón del canasto en el cual se irá formando el propio monte.

La cartela central del frontal y de la trasera combinan en su elaboración un efecto de pergamino con el cual se busca intercalar elementos que le den al conjunto un toque clásico para así poder transmitirles los puntos de elegancia adecuados para lograr el equilibrio. Estas dos cartelas centrales llevan escenas de la Pasión que hacen referencias a motivos que reflejan la humildad de Cristo, en alusión a la advocación del Señor. La escena del frontal corresponde al Lavatorio de pies y la trasera al Bautismo de Jesucristo. En cuanto a las centrales laterales integran a un ángel mancebo de torso desnudo que nace del propio ornamento a partir de la cintura y siendo el mismo el que porta el candelabro lateral de tres luces.

Los ángeles mancebos de las esquinas del canasto portan cada uno un elemento de los que forman parte del escudo de la Hermandad, incluyéndolo así de forma descompuesta y contribuyendo a crear una visión que aporte originalidad a la forma de representarlo. Detrás de cada ángel va un farol y detrás de este farol se encuentran un candelabro esquinero el cual incluye de cinco a siete luces cada uno, según se vea qué proporción es la más adecuada. Las tulipas de cada guardabrisa se encuentran coronadas por unos imperiales que ayudan a darle el toque de majestuosidad final a la obra. En cada costero del canasto también se encuentran ubicados dos candelabros de guardabrisas de tres luces cada uno de los cuales se asienta sobre unos contrafuertes que se conjuntan con los de las esquinas.

Los respiraderos adoptan un corte clásico, siendo más bien recortados para buscar cierta similitud con los respiraderos del primer paso de misterio que tuvo la corporación, recordándonos así al paso en el que procesionó el Santísimo Cristo del Desamparo y Abandono entre 1989 y 2000. Llevan cuatro cartelas centrales, las cuales llevan, en lugar de escenas de la Pasión, textos de las bienaventuranzas referidos también a la humildad de Jesús, contribuyéndose así a buscar ese toque de clasicismo y elegancia que se desea conseguir.

Las cuatro maniguetas van tornadas en redondo recordando así a las del paso actual del Santísimo Cristo del Desamparo y Abandono y sus cuerpos centrales irán tapizados en terciopelo morado bordado. El terciopelo de las maniguetas llevará el mismo color que los faldones del paso, para el que se propone igualmente el morado. Los faldones van bordados en hilo de oro representándose en ellos el mismo dibujo del techo del palio de Nuestra Señora de los Dolores.

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Escrito por David Jiménez

Community manager y fotógrafo profesional

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