Fotografías, Sevilla Provincia

Una devoción reencontrada

El domingo 20 de septiembre amaneció una mañana con un sol de justicia en la localidad de Olivares. Santa María de las Nieves esperaba en el presbiterio de la Ex-Colegiata su salida extraordinaria cuarenta años después de que viera por última vez las calles de su pueblo.

Una Santa María de las Nieves que se presentaba rodeada de nardos y claveles blancos, luciendo en la antigua peana de Ntra. Sra. de las Nieves de Benacazón e iluminada por cuatro faroles de guardabrisas cedidos por la Hermandad de la Ntra. Sra. del Rosario de Gines.

Eran las 11:00 de la mañana cuando la talla que realizara Luisa Roldán empezara a dar sus primero pasos por el interior de la Colegiata entre todos los devotos que no se quisieron perder esos primeros minutos de procesión extraordinaria. A las 11:15 h pisaba Santa María de las Nieves de nuevo sus calles a sones de la banda Santa María de las Nieves de Olivares, en una plaza de Jesús Nazareno repleta de Olivareños llenos de emoción.

En la calle Roelas esperaba la hermandad de la Santa Vera-Cruz en su capilla a la Virgen de las Nieves, con una calle totalmente adornada con banderas y una enorme cúpula donada para la ocasión por la Hermandad de Consolación de la vecina localidad de Carrión de los Céspedes, que preparó los hermanos de la Vera-Cruz. Con una gran comitiva de mantillas llegaba Santa María de las Nieves a la hermandad de la Vera-Cruz, que bajo la cúpula situada justo enfrente de la puerta principal de la capilla de la corporación, reviraba el paso para entrar en la capilla de la hermandad del Jueves Santo. Allí, bajo los pies del Santísimo Cristo de la Salud y Nuestra Señora de la Antigua, esperaba el coro de la Hermandad de la Vera-Cruz de la vecina localidad de Albaida del Aljarafe, que interpretó una salve entre los titulares de la corporación crucera y la patrona de la Villa.

Balcones adornados con colgaduras y mantones engalanaba la recta final de la calle Roelas, y una Plaza del Barrio donde la Hermandad del Rocío esperaba junto al monumento a Santa Ángela de la Cruz con su estandarte corporativo al paso de Santa María de las Nieves, que fue recibida con una melodía a flautín y tamboril por el tamborilero de la hermandad. Con la marcha “Rocío” interpretada por las Nieves de Olivares decía adiós a la filial número 18 de Almonte.

Entre banderas con los colores y escudo de la bandera municipal, hacía entrada la procesión en la calle en honor a la Virgen de las Nieves, con una calle repleta de vecinos y curiosos. La calle Larga igualmente engalanada, y con un juego de arcos cedidos por la Hermandad de la Soledad de Albaida, esperaba una representación de la Hermandad de la Soledad de Olivares, que recibió con una gran petalada de rosas y jazmines. La hermandad de la Soledad que esperaba en su casa de hermandad con su coro de mujeres, recibió a Santa María de las Nieves con cantos de la hermandad.

Tras recorrer las calles Sevilla, San José e Inés de Guzmán, Santa María de las Nieves entraba en la Plaza de España, donde el equipo de gobierno del municipio Aljarafeño recibió a Santa María de las Nieves en la puerta del Ayuntamiento de Olivares y palacio del Conde-Duque con un centro de flores.

Dando sus últimos pasos, Santa María llegaba a la plaza de Jesús Nazareno a sones de Madrugá Macarena con la que empezó a subir la rampa que la llevaba a encarar la puerta principal de la Ex-Colegiata que lleva su nombre. Con Encarnación Coronada hacía su entrada entorno a las 15:30 h, una hora más tarde de los previsto. Con una Colegiata repleta de devotos y vecinos se detuvo, cuarenta años después, Santa María de las Nieves, la que no volveremos a ver más por las calles de su pueblo hasta dentro de 25 años.

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