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Un Suspiro en el Silencio. Carmen García de la Escosura

Tweet Frío y oscuridad.

La luz tenue de los cirios encendidos que se levantan de forma majestuosa abriendo un camino de luz para todos aquellos que alguna vez dudaron de Él. Guiando a aquellos que nunca vieron o que nunca quisieron ver. A aquellos que dicen que te siguen, pero nunca te buscan. A mí, que te sigo y te busco, Señor, mírame. Y en ese preciso instante en que encontré aquella mirada, aquella que va tapada, y descalza pisa el frio suelo, una voz que rompe el hielo y enaltece lo que aquellos ocultaban, aquellos que nunca pensaban que ni siquiera esa mirada pararía de golpe el tiempo. Pero es que no hay mejor momento; ya no existe ni un lamento, ni un suspiro. Y ahora que paraste el tiempo, ahora que nadie nos ve, rezo Señor a tus pies, implorando este momento.

Miedo, Señor siento miedo.

Miedo de verte ante mí, y no saber qué decir. Ahora que me estás mirando quiero ser como Tú, quiero cargar esa cruz, que esa mirada entristece. Y ahora que estoy junto a Ti sujetando esta carga, quiero gritarle al mundo que es tiempo de creer, quiero decir a todos que aún se puede esperar porque aún queda sitio para la libertad. Quiero que todos sepan que no estamos solos, que Tú nos cuidas, que Tú nos guardas.

Tú me haces callar, quieres que guarde Silencio. Que escuche mi corazón, y me doy cuenta que no me hace falta verte, que si cierro los ojos, puedo sentirte de nuevo aquí, conmigo. Y de repente te vas, el aire se mece, parece que el tiempo vuelve. Pero Tú me has enseñado que sigues conmigo dentro, en un rincón del corazón, y quizás también en gran parte de mi alma. Entonces, antes de que pueda contar mi hazaña, llega un olor, es olor a primavera, es olor a alegría, es un olor a azahar.

Parece que Sevilla despierta de aquel profundo letargo, de aquel tiempo parado, las luces ya no son sólo tenues, los flashes iluminan tu rostro. ¡Ay Señora!, por favor para el tiempo, déjame disfrutar contigo. Que sé que estás sufriendo, Madre déjame ayudarte, aquí me tienes, ¿quieres que seque tus lágrimas?


Y bajo la mirada atenta de aquellos que al final quisieron ver, de aquellos que ahora sí quieren saber, coge mi mano Señora y haz que esta voz que pregona, sea una voz de Silencio.

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Jartible Cofrade desde 1991 · Tecleando con más de 140 caracteres · Coordinador de ElCostal.org