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Un Lunes Santo con todos sus avíos

El día más madrugador de la Semana Santa, empezó con un amplio cortejo de nazarenos trinitarios desde el Polígono de San Pablo. Una Hermandad, por cierto, que apuesta fuerte por la comunicación con sus hermanos. Tanto es así, que la corporación emitió vía streaming la salida de la cofradía y su paso por el Santuario de los Gitanos. La cofradía también nos dejaba estampas muy emotivas al paso por la Parroquia de San Benito. El saludo entre la Virgen de la Encarnación -que un año más la vuelven a poner de frente a la puerta lateral de la Parroquia- y la Virgen del Rosario es uno de los momentos más emotivos del día. La cofradía llegó de nuevo al barrio en torno a la una de la madrugada.

Uno de los grandes estrenos de esta Semana Santa (ya estrenados), lo pudimos encontrar en el palio de la Virgen del Rocio. El manto llegado desde los talleres de Santa Bárbara para la Semana Santa 2016 y que no pudo lucirse el pasado Lunes Santo, a causa de la lluvia, fue uno de los grandes atractivos de la jornada. La corporación que dirige José Antonio Moncayo también estrenó las vestimentas de todo el apostolado junto al Señor de la Redención que portó su túnica blanca bordada. El andar del paso del Señor de la Redención y la perfecta conjunción formada con su banda, hacen de esta cofradía una de las corporaciones más esperadas de la jornada y de la propia Semana Santa.

Un año más, la calle Almirante Topete es un claro punto de inflexión de nuestra Semana Santa. Cómo cada Lunes Santo, el barrio se hecha a la calle para ver la salida del Cautivo y la Virgen de las Mercedes y arropar a la cofradía en todo su itinerario. Si quiere sentir el verdadero ambiente de un barrio, apunte el ver esta cofradía para 2018. Las conocidas como “las mujeres del Cautivo” volvieron fieles a su cita como cada Lunes Santo. Las mujeres del barrio, con el cordón “renegrio”, acompañaron como siempre al Señor en su particular estación de penitencia.

Una Hermandad que brilla con luz propia y que ha tomado el papel de cofradía muy de negro, es sin duda Santa Marta. Una cofradía que hay que ver tanto de día como de noche. Uno de los mejores misterios de nuestra Semana Santa y del propio Ortega Brú, que marca los tempos con el paso largo y “racheao” de sus costaleros. La cuadrilla de los hermanos Villanueva, es la única de toda la Semana Santa que aun se sigue pagando.

El contrapunto a Santa Marta es made in Triana. La corporación del barrio León sigue creando cada Lunes Santo una gran expectación. El primero de los pasos, por su forma de andar y su forma de congeniar con la banda de Las Cigarreras y por otra parte, la Virgen de la Salud, que “estrenaba imagen” debido a la llegada de Antonio Bejarano como vestidor. Un paso de palio que llegaba a la Campana con la marcha “Nuestra Señora de Guadalupe”, de Pantión, en claro guiño a la Hermandad de las Aguas, que celebra el 50º aniversario de la llegada de su dolorosa. La cofradía de San Gonzalo ha sido otra de las que más ha sufrido en Carrera Oficial, donde estuvo casi 15 minutos totalmente parada a causa de la caída de un niño de un balcón. El palio, cerró el Lunes Santo trianero pasadas las 3:15 de la madrugada.


La segunda parte del Lunes Santo también tuvo varias conmemoraciones. La cofradía de la Vera Cruz celebraba el 75 aniversario de la dolorosa de Antonio Illanes. Resulta peculiar el colorido cortejo de representaciones de Hermandades de la Vera Cruz de la provincia y fuera de ella, en una Hermandad que no necesita un largo cortejo de nazarenos para destacar en el Lunes Santo. El cortejo, sigue sumando público a su paso por la plaza del Salvador y en la entrada en su capilla.

Por otra parte, las Penas de San Vicente volvió a poner la nota elegante a la jornada. El estreno de la restauración de las bambalinas no hicieron más que sumar a este conjunto, del que dicen, ser de los mejores de toda la Semana Santa. De esta corporación cabe reseñar el numeroso público que cada año se suma a su vuelta a San Vicente. En su ida, el público siempre está asegurado como siempre, dado que salen 3 cofradías, una detrás de otra, en menos de 500 metros a la redonda.

La nota discordante de la jornada la puso la Virgen de Guadalupe, quien despertó opiniones de todo tipo por la vestimenta elegida para conmemorar su 50 aniversario. La dolorosa de Álvarez Duarte, procesionó este Lunes Santo vestida de hebrea y con diadema. Posiblemente, sea de las primeras veces que procesionan dos dolorosas con diadema en la misma jornada.

El punto y final a la jornada lo puso la Hermandad del Museo, quien sufrió nuevamente el retraso acumulado. El crucificado llegó con casi una hora de retraso a la Santa Iglesia Catedral. También sufrió el crucificado algún incidente más, como la rotura de un guardabrisa en la calle Castelar. La Virgen más humana de Sevilla, la de las Aguas, puso el cierre a un Lunes Santo de ensueño pasadas las 4 de la madrugada.

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Un Martes Santo que llega con grandes estrenos