- La Opinión del Cofrade, - Reflejos de Pasión

Tres martillazos… y crucificado en San Pedro por Isabel Serrato

Cristo de BurgosNos gusta acabar allí. Ya es tradición casi familiar que el Domingo del Pregón, o de Besamanos y Besa-pies, como gustes llamarlo, se acabe en San Pedro.

¿Qué te espera allí? Una austera subida de Dios al monte calvario y ver a María bajo Palio retranquearse en la perfección.

Allí estaban los que últimamente no me fallan nunca. Allí estaban los que caminan conmigo haciendo de mis días mas felices que lo que parecen cuando amanece.

Mi inseparable hermano, del que hoy no puedo añadir más…

Carmen y Lola miraban atónitas y cansadas por el día, como Cristo muerto, vuelve a ser crucificado.

Alfonso me cedía su hombro, yo me acunaba en él, y su abrazo de amigo encariñaba el momento que parecía llevarme casi dos mil años atrás.

Allí estaba Samuel, nunca falla, siempre está, buen amigo.

Y Francis, hoy su pregón se ha hecho aún mejor que lo que nació en 2013. Su defensa de Dios también existió aunque ahora algunos sólo vean por el “nuevo” modelo de pregón.

Y Rocío, aprendiz en esto de los dolores de pies cuando cae la noche de ambos domingos cercanos.

Jose Vega también estaba, siempre en cada momento especial…

Ángel, fiel amigo profesor en las labores de vivir, fiel profesor de mi vida, cumpliendo su impecable labor de hacer fácil lo difícil, apartar su amor y devoción ante su Dios crucificado, para que su subida no tenga “un pero”. Sólo tú sabes tratar con ese mimo al Santísimo Cristo de Burgos.

Antes de toda esta bonita historia que se repite en el tiempo y ningún año es igual, hemos paseado por Sevilla.

En la Universidad besé el pie de mis letras, el pie del hombre que aún y siempre guiará mis escritos; allí mismo, caí rendida, una vez más, a la Madre de Dios en cuya delantera de paso pierdo todas mis batallas.

Sevilla nos llevó a Monserrat, allí me embobé frente a María vestida con la perfección de las manos del bueno, y ayer también pregonero, Antonio Bejarano.

Museo, Penas de San Vicente, Buen Fin, Lanzada, Santa Marta, Mortaja… fui fiel a cada una de sus citas.

Besé la mano del que en Silencio, habla. Del que me miró de una manera especial y parecía que me decía… “alguna vez te tocaría sonreír”.

“Si en mis manos estuviera, Señor, no habría desprecio posible.”

Allí permanecí un rato, hasta que lo subieron al barco dorado del Domingo de Ramos, lo subieron para parecer que todo está listo, aunque aún queden retoques de última hora.

Y todo esto, para quedarme en San Pedro, un año más, y que sean muchos. Quizás más cansada que nunca, pero nunca abatida. Quizás con más cosas que pedirle e incluso, lo creas o no, con más cosas por las que darle las gracias.

Como ya dijo el maestro “mis impacientes paisanos…”, ya no hay más lunes de cuaresma. Acaba nuestra historia de amor. Mi historia de escritos en este blog un año más encuentra su final. El próximo Lunes, será Santo, y yo estaré tan nerviosa que habré perdido la capacidad de escribir.

Tan sólo nos queda soñar con esos martillazos (que no lo eran, pero lo parecían), que sabemos lo llevaron a su muerte y hoy resonaron en los finales del Domingo. Tan sólo nos queda una Semana, que ya Doña se va y llega la Pasión.

Pues por todo lo que tuvieron que aguantarme, aunque sólo fuese uno el que lo leyese; gracias, fue un placer.

Escuchen los martillazos que llevan a la muerte a Dios, pero no teman, muy pronto resucitará, está vivo, venció a la Cruz, y muchos lo llevamos por bandera, no aprendido hoy, no dicho hoy por vez primera, dicho y vivido siempre.

Sean tan felices como Cristo nos tiene preparado tras enseñarnos a vencer dificultades.

La espera es menos espera y siempre se torna en Esperanza.

 

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Jartible Cofrade desde 1991 · Tecleando con más de 140 caracteres · Coordinador de ElCostal.org