in

Tres Cuaresmas por Fran Jiménez Alcaide

curroPara esta semana prometí hablar de mi hermandad, que muy al hilo de la festividad del pasado día 25, vive un nuevo estado de buena esperanza para el próximo mes de Junio, en el que tras el visto bueno de Palacio se nos autoriza a celebrar un cabildo de elecciones.  Así la hermandad volverá a ser llevada en su totalidad por los hermanos, después de una travesía en el desierto de 4 años y pico.

Estaba en esas, cuando de pronto, pensé que no, que no iba a contar nada nuevo ni nada que viniera a enriquecer en nada, pienso que tenemos poco que celebrar, porque al fin y al cabo conseguir esto, era nuestra obligación. Es una buena noticia, pero el camino de verdad, comienza en junio, donde todos los hermanos, oficiales, hermanos notables y hermanos capiroteros, TODOS, tendremos que ir más que nunca a una; nos van a observar como siempre y se nos va exigir como nunca.

Como digo, estaba en todo esto, viviendo mí cuaresma a mi frenético modo, cuando de pronto me paré a pensar que hay quien me falta desde hace tres cuaresmas.

Hoy hace tres años que me falta un referente de humildad, trabajo, silencio, cariño, sacrificio y amor. Él no era cofrade (aunque crió a unos cuantos). Creo que jamás vi una cofradía con él. Todo lo mas,  el Martes Santo cuando yo aprendía a ser nazareno, lo veía siempre como nos esperaba al principio de Cardenal Spinola; si acaso, una vez coincidí con él viendo La Lanzada por la Alameda, porque iba  a ver a mis primos.

Todo un referente de éste que aquí os habla. Soy buen ejemplo de pocas cosas, pero si de algo lo soy, que nadie dude que fue queriendo parecerme a él.

Y no fue fácil fijarme en él, porque el destino me puso una barrera de 10 años en los que no lo vi, pero a la vuelta del “comisionado de mi vida”, aproveché el tiempo y no sabría decir cuántas noches pasé con él, ni cuantos ratos queriendo empaparme de esa humanidad, pero aprendí mucho.

 Aprendí  que en esta vida hay que ser humildes, y morderse la lengua casi hasta hacerte sangre, si con ellos consigues sofocar una guerra civil, por mucho que duela.

Que aquí nadie regala nada, y que si quieres algo, el  que tiene que luchar  eres tú.

Que con el tiempo, los que te echan  de menos cada vez lo hacen  más, porque aquí hace falta gente como él.

Aprendí  a que mientras pueda hay que aprovechar el rato con quien de verdad merece la pena.

Como os decía, a él y a mí, no nos unía nada cofrade, que es de lo que se debe hablar en esta época y en este blog. Pero me permito una decencia que espero sepan perdonarme Nacho y Javi (la semana que viene os hablo de cofradías sin falta).

 El próximo miércoles santo, cuando amanezca, mucho antes de ir a buscar a La Lanzada por la Alameda, cumpliré con mi  nueva tradición desde que falta mi abuelo.

Cogeré la noche antes, un ramito de claveles rosas, que se los robaré en secreto a una que yo me sé y  pasaran a adornar el lugar de descanso eterno de mi abuelo…allí le hablaré un rato de nuestras cosas…

Le hablaré de mis sobrinas, de mis primos, de todos en general…

Y de paso, me haré un propósito de renovación de aquella de humildad, trabajo, silencio, cariño, sacrificio, amor y humanidad de lo que os hablaba al principio y que a mi abuelo tanto le sobraba… y que miren  por dónde  a mi hermandad es lo que nos hace falta a partir de junio.

Fco Miguel Jiménez Alcaide. 

¿Qué te ha parecido?

0 puntos
Upvote Downvote

Total votos: 0

Añadir voto: 0

Porcentaje votos positivos: 0.000000%

Quitar voto: 0

Porcentaje votos negativos: 0.000000%

Escrito por Nacho Sánchez

Jartible Cofrade desde 1991 · Tecleando con más de 140 caracteres · Coordinador de ElCostal.org

CÁDIZ: Fin de Semana de música cofradiera

Sevilla recupera el Vía Crucis de El Cautivo de San Idelfonso