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Todo en Ti, por Sergio Rovayo

Tweet Resumido en Ti, como la cera gastada se resume en gotas sobre el suelo, queda ya el año. Todo aquello que tuvo lugar desde un frío Enero hasta un extraño Diciembre, las idas y venidas de una ciudad perdida en el tiempo y cumbre de rezos, las lluvias que causaron el llanto por Abril y el callejero feriante que volvía a casa por el puente de plaza de Cuba. Las palomas de la Plaza Nueva que emigraron al parque, el sonido tan verdoso por la orilla del río y el rechinar de una luna que se quedó sin esperanzas aquella noche por sus calles. Todo queda en Ti. 
En el pliegue que sin quererlo se desdobla en oraciones, en la espina que atraviesa tu oreja y arranca escalofríos a todo aquel que se confiesa. En tu mano gastada y en tu espalda rota, en tu entreabierta mirada y en el besar sigiloso que tus secos labios guardan. Todo queda en Ti. 
Todo, todo queda atrás en el año, doce meses resumidos como apenas un chispazo ante tu enorme presencia y de nuevo ante Ti se descubre el encanto, la esperanza, la ilusión, la espera, la devoción, la curiosa primavera que en tus ojos ya vislumbro y por Marzo ya llega. Líbranos, Señor, de todo mal que atenace. Ruega por nosotros, Gran Poder, y sé Tú quien nos guarde. Lucha por nosotros, muéstranos el camino, vela cada noche por cada uno de tus hijos y asegura que sea corto el esperar de tu espera. Que no llore este cielo, no repitas la escena, guarda un cerco blanco a la luna para esa noche que anhelas. Guarda el cerco y sus estrellas, la brisa que marinera viene a estrellarse a tus plantas, el vaivén de ese morado que a tu cintura se amarra y el silencio de oraciones a tu paso mientras andas.
Guarda el respeto, el brillo de las miradas, el beso que cruza el aire y el rachear de tus andas; el incienso, tu mirada, el brillar de tus potencias y tu larga caminata; la poesía de tu cruz, la multitud de tu plaza, el sangrar de tus heridas y el rocío de tu alba; tu tormento hecho verdad, el clamor hecho delirio, el clavel hecho jardín y tu cansancio en el camino; guarda todo, Gran Poder, no tengas prisa por nada, espera a tu madrugá, vela por nuestras almas y, ya de noche, al caminar, reparte toda tu magia; reparte la devoción y el optimismo que emanas, la Fe de tu corazón, por Sevilla, mientras andas. 

Sergio Rovayo.

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Escrito por Nacho Sánchez

Jartible Cofrade desde 1991 · Tecleando con más de 140 caracteres · Coordinador de ElCostal.org

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