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Sevilla amaneció vestida de Corpus


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En la Capilla Real se había cantado la misa en latín. Las sillas de la Plaza de San Francisco se abrían para contemplar el gótico ungüento de la Virgen de la Hiniesta. Los balcones se volvían color damasco y el cielo comenzaba a coger esas tonalidades azules de los días grandes.
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El banquete de la eucaristía fue compartido por todos y la fiesta de la Iglesia volvió a llevar a la calle a los Santas Justa y Rufina, a los Santos Isidoro y Leandro, a San Fernando con el mundo en sus manos, a la Inmaculada de celestes mañanas o al Niño Jesús de las mejores gubias.

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Dos custodias contemplaban la escena. Una, con el dolor de la espina; la otra parecía recién sacada del horno de Arfe, oliendo a harina y a sal. Pan de Dios que alimenta al hombre.
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Sevilla amaneció vestida de Corpus y la ciudad, ella sola, se fue quitando las telas del tiempo que la habían cubierto hasta que la procesión pasó por su balcón. Amanecida de Corpus, toda barroca… esa belleza efímera de todos los años que viaja a otro tiempo.

Fuente: www.pasionensevilla.tv
proximamente fotos realizadas por el blog el costal..

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Jartible Cofrade desde 1991 · Tecleando con más de 140 caracteres · Coordinador de ElCostal.org