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San Miguel Arcángel de Los Palacios y Villafranca

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HISTORIA E ICONOGRAFÍA

Breves apuntes históricos.
Amplísima sin duda es la historia sobre la iconografía de San Miguel Arcángel, o como diría el propio Papa León XIII “oh gloriosísimo príncipe de las celestiales milicias”. En resumidas cuentas, la tradición de este santo y jefe de los ejércitos de Dios, proviene en la tradición de la religiosidad egipcia con el culto a Osiris y que se ha ido trasladando hasta la mitología griega y de ahí al cristianismo, como aquel pesador de las almas que para los cristianos premia o condena a los infiernos a las almas justas y puras separándolas de las injustas. Su culto por tanto recibió gran devoción a partir de finales del siglo VI en Roma con el reinado del Papa Gregorio Magno (590) y de la cual a raíz de unas visiones San Miguel (junto con la Stma Virgen de Guadalupe española), libra de la epidemia a la ciudad eterna y se consagra el antiguo mausoleo de Adriano como el castillo del ángel (castel Sant`Angelo), consagrándolo a San Miguel.
Es a partir de ahí cuando su culto se extiende por toda Europa (sobre todo Italia y Francia) y entre ellos, a España, donde a partir de finales de la Edad Media el culto a San Miguel es muy destacado y se consagran diversas parroquias, esculturas y retablos dedicados a este santo (Marchena, Arcos de la Frontera, Cantillana,…). Sin ir más lejos, la Catedral de Sevilla a pesar de estar dedicada a Santa María de la Sede una de sus puertas laterales está consagrada a San Miguel (la célebre puerta de San Miguel).
Historia del San Miguel Arcángel de Los Palacios y Villafranca.
La historia de su llegada a la villa de Los Palacios y Villafranca, es también bastante curiosa. Según el artículo escrito en el boletín de la Hermandad de la Vera Cruz (cofradía que ocupa la Capilla de San Sebastián, donde está San Miguel) en el año 1998, firmado por el archivero Julio Mayo Rodríguez, se afirma que la imagen actual de San Miguel Arcángel vino para sustituir otra anterior, que pasó a venerarse en la actual capilla de la Virgen del Rosario de la Parroquia de Santa María la blanca. La imagen del San Miguel llegó a Los Palacios procedente de Sevilla el 20 de Junio de 1909 llegado en ferrocarril hasta la estación de Las Alcantarillas desde donde se condujo hasta dicha Parroquia.
Esta imagen fue traída a esta villa por intercesión del entonces provisor del Arzobispado Don Miguel de la Barrera, hijo de Los Palacios y Villafranca cuya imagen del santo jefe de las milicias celestiales se encontraba en dependencias del almacén de la Catedral de Sevilla.
Según fuentes parroquiales, San Miguel se encuentra en la capilla de San Sebastián “hasta que no se le realice un altar digno en la Parroquia”, por ello, se encuentra en esta capilla de San Sebastián (perteneciente a la Parroquia) por un tiempo indefinido. 

Autoría de la imagen.


San Miguel Arcángel de Los Palacios y Villafranca.
Hablamos de una talla magnífica de madera policromada y que en cuanto a su origen, algunos historiadores sitúan en torno al 1665 y a la gubia del maestro Pedro Roldán. Otras fuentes sin embargo atribuyen esta magnífica obra a la gubia de su hija Luisa Roldán y al entorno de su taller. Tanto Julio Mayo Rodríguez (archivero y historiador municipal) comoun servidor, no lo afirmamos certeramente, de hecho, Julio Mayo concretiza que la obra baila entre la segunda mitad del siglo XVII y primera mitad del siglo XVIII y la duda es evidente, no hay indicios ni pruebas documentales sobre la autoría de la imagen aunque si existen claros indicios iconográficos que dan pistas sobre su autoría: la serenidad del rostro, el estilo propiamente sevillano y barroco de la imagen, la forma y expresión de la cara, la postura o los mechones de pelo de Lucifer entre otros elementos, delatan ser de gubias maestras procedentes de un círculo cercano a Pedro Roldan. Pero aun así, existen diversos maestros imagineros posteriores en el tiempo que supieron imitar muy bien a los grandes maestros del barroco y que algunas obras incluso pueden llegar a ser confundidas. Autores que podían llegar a realizar obras tan soberbias como ésta aparentando de ser de uno o dos siglos anteriores. Esta hipótesis la mantenemos hasta que no se pruebe lo contrario.




Llama también poderosamente la atención, la datación de la gubia por el hecho de observar en algunos elementos que vemos que no se han podido cambiar en la restauración que sufrió la imagen a finales del siglo XX y que no puede ser una mano maestra como la de Pedro Roldan, su hija Luisa o si nieto Diego (al que se puede llegar a atribuir con mayor fuerza) o su taller las que lo realizaran, debido a la poca finura artística, sabiendo que ambos tenían en sus talleres a expertos en realizar detalles de calibre como son las manos, entrecejos, labios, torso,…
Hablamos por ejemplo de la realización de la mano derecha que porta la lanza de San Miguel Arcángel y que nos hace creer firmemente en esta hipótesis. Lo que si hay que tener claro es que no debe salirse de ese círculo cerrado que marca el apellido Roldan o un imaginero que imita el estilo de esta familia maestra de la imaginería.


Iconografía

Si nos centramos en la indumentaria general, los ángeles suelen responder a un tipo estándar (túnica, capa o manto, calzas o botas y las obligadas alas). San Miguel suele vestir armadura (coraza, gleba, casco, etc.) y porta lanza, una balanza o incluso a veces una espada, y suele llevar un escudo en el que está inscrito el lema “Quid sicut Deus” (¿Quién como Dios?) que es lo que significa San Miguel en Arameo.

El San Miguel Arcángel de Los Palacios lleva armadura de color azul marino claro con motivos vegetales dorados y estampados remarcando el contorno y el contenido de la coraza (signo de decoración), la coraza como detalle deja ver anatómicamente la imagen de San Miguel. Está provisto de una capa de color rojo también provista de decoración vegetal dorada y que se entrelaza en un nudo a la altura del pecho de la imagen. El rojo y el azul son símbolos de los ángeles, se pueden comprobar en cualquier forma artística sobre los ángeles como son sus colores característicos, que también suelen estar representados en las alas, que en el caso concreto de este San Miguel se divisan levemente la policromía de las mismas debido a la mala conservación y a la humedad en la capilla. Lleva una falda corta propia de la armadura de época romana y que da cierta sensación de movimiento para evitar la estabilidad de la imagen puesto que la capa se mantiene firmemente serena sin dar sensación de correr el aire en la escena representada, es un detalle o un truco utilizado por maestros del barroco para representar el movimiento aprovechando que la pierna izquierda está adelantada.
El movimiento realiza una leve “S” propia de las esculturas griegas de Praxíteles (maestros griegos clásicos del siglo IV-V a.C.) que es otro truco usual para exaltar la forma el cuerpo y permitir divisar anatómicamente la imagen.
Las sandalias, también propias de la iconografía de los arcángeles llevan como nota curiosa una serie de caras doradas que representan el Sol, la luz y la fuerza de Dios que desprende el santo al pisotear al mal. Los motivos vegetales de las sandalias, también de fondo dorado llaman la atención por su enorme calidad técnica.
San Miguel porta en su mano derecha una lanza con la que golpea e incrusta en el demonio. La lanza está puesta en diagonal, otra pista o detalle que deja entrever que es de estilo barroco.
La lanza se incrusta levemente en el hombro derecho del demonio, en este caso representado como una figura humana, algo poco usual anteriormente al concilio de Trento, donde se representaba al demonio como un dragón. Iconográficamente con el paso de los años y la naturalidad del barroco se pasó a ser un humano con cola de dragón para evolucionar definitivamente a una figura humana con la que el fiel se identifica didácticamente a la hora de ver en el mismo al propio mal ejemplificado.

Este demonio en concreto, esta aplastada su cabeza por San Miguel y se encuentra agachado, la parte de debajo del demonio se encuentra ya abrasándose en las llamas del infierno. El casco representado en este San Miguel (también con motivos decorativos dorados), es propio de época medieval, pudiendo tener incluso inspiración en los cascos de época de los tercios españoles de  los siglos XVI y XVII, es decir, de la época en la que probablemente está realizada la imagen.

Arriba del casco lleva tres plumas, las laterales de color rojizo y la central de color azul, siguiendo la línea de la capa y coraza. El número de plumas hipotéticamente pueden llegar a significar incluso una alegoría a la trinidad (planteamiento personal) en el que Dios padre, Dios hijo y el Espíritu Santo coronen cual altar la parte superior de San Miguel presidiendo la escena y coronando el casco y la indumentaria.
Por último tenemos que analizar la coraza. La coraza no lleva representadas las iniciales en latín del significado de San Miguel en Arameo ¿Quién cómo Dios?, en esta ocasión lleva una cruz de color rojo, desnuda y que desprende ráfagas de luz. A su vez, la coraza, toda dorada, desprende diversas ráfagas de luz.

Otra teoría personal sobre esta utilización es la que a mi juicio parece la más lógica y probable, es que a partir del concilio de Trento de mediados del siglo XVI, luchando contra el mal que suponía la desviación de la única y verdadera religión que era la católica, apostólica y romana, se decide humanizar y acercar más al fiel las imágenes que se realicen. En este caso, se usa al crucificado, símbolo del católico y de la iglesia como el mejor escudo para luchar contra el mal que supone el protestantismo, representado ya como un ser humano y no como un dragón, y el resto de ramas en los que la iglesia se diversificó por esta época. Aunque repito, esto solo es una teoría personal consecuente con las fechas en las que se baraja la realización de esta obra y con la mentalidad propia de la época.

Por último, comentar que llama poderosamente la atención el contraste entre el sufrimiento del demonio con la serenidad del rostro del arcángel, que a pesar de golpear con la mano derecha al demonio, su mirada trasmite al feligrés dulzura, tranquilidad y sosiego.
Sin más, espero que esta breve síntesis de este conjunto iconográfico, sirva como homenaje a una talla y a una devoción rotas en el olvido con el paso del tiempo y por las modas imperantes, pero que sin duda, por su calidad y su desconocimiento merece ser recordadas


Fotografías de detalles iconográficos y simbólicos del San Miguel.




 Luis Miguel Murube Díaz. Estudiante de Historia del Arte por la Universidad de Sevilla.


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Escrito por Nacho Sánchez

Jartible Cofrade desde 1991 · Tecleando con más de 140 caracteres · Coordinador de ElCostal.org

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