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¿Sabías qué? Buscando un alba para poder procesionar

¿De qué hablaremos hoy? El título en sí es una gran pista para averiguar el tema que os daré a conocer.

Cronológicamente nos vamos a situar en el llamado Siglo de las Luces, es decir, siglo XVIII, y en la llegada al Ayuntamiento de Pablo de Olavide, que estuvo al frente del gobierno municipal entre 1767 y 1775. Es con él cuando se aplican en Sevilla los deseos reformistas del rey Carlos III respecto a las cofradías.

¿Qué medidas fueron esas?

Del libro “La Semana Santa de Sevilla” de José Sánchez Herrero, extraemos el siguiente fragmento:

…lleven túnicas proporcionadas a sus cuerpos, de suerte que no ridiculicen, sean honestas y sin adornos… Que de ninguna manera vaya persona alguna con el rostro cubierto, sin permitir más que tres trompetas a proporcionada distancia de la procesión, y que todos los cofrades y demás que asistieren vayan con luces o insignias en las manos, cuidando los curas beneficiados se cierren las puertas de las iglesias el Jueves Santo por la noche…Que no consientan procesiones de noche, haciéndose las que fuere costumbre y saliendo a tiempo que estén recogidas y finalizadas antes de ponerse el sol para evitar los perjuicios que de lo contrario pueden resultar…

¿Qué se hizo en Sevilla?

Afectando en su mayoría a las cofradías que cogía la noche, nos centramos en la Madrugá. Por ejemplo, para intentar no alterar en demasía sus horarios, el Silencio, en 1774, reformó sus reglas para adaptar su cortejo a las nuevas medidas y así salir «al rayar el alba del Viernes Santo». Un alba o amanecer que en Sevilla se tradujo a partir de entonces como las dos de la madrugada.

Tiempo después, el Consejo de Castilla publica en 1777, unas leyes más restrictivas y con mayor seguimiento frente al incumplimiento, pero siguiendo el mismo objetivo que las implantadas anteriormente por Pablo de Olavide.

¿Y el Gran Poder? Pues estrenó su introducción en la Madrugá con esta polémica, ya que anteriormente salía el Jueves Santo. ¿Qué hizo? decidir salir a las 4 y aprovechar el alba, que sí se entendía fuera de la normativa.

¿Y la Macarena? La Macarena lo mismo que el Gran Poder. Salir a las 5 de la mañana y evitar la norma.

Otra de las hermandades afectadas era la Carretería, que procesionaba en la tarde del Jueves Santo y a la que cogía la noche. ¿Qué hizo? se pasó a la Madrugá a las mismos horarios que Gran Poder y Macarena.

Otras que procesionaban de noche, decidieron no salir: Trinidad, Vera Cruz, los Negritos, el Museo y la Soledad. He de decir que tras la reforma, las cofradías que salieron a la calle descendió considerablemente hasta la mitad.

La exigencia no llegó a consolidarse y la mayoría de las cofradías volvieron a retomar, en años sucesivos, sus horas habituales, pero estas normas son un ejemplo perfecto del intento de los gobernantes para que las hermandades giraran hacia unos cánones más clericales, porque nunca vieron con buenos ojos que las cofradías gozasen de tanto clamor popular y autonomía.

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Escrito por David Jiménez

Community manager y fotógrafo profesional

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