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¿Sabías que? La Esperanza de Huelva.

Recordando la ya tratada incorporación por parte de la Hermandad de San Francisco de una popular y universal devoción sevillana como es la del Gran Poder y que en Huelva no llego a arraigar, hoy conoceremos como años más tarde la misma cofradía incorporaría otra advocación de profunda tradición hispalense y que por el contrario de la primera, esta si calaría hondamente en el corazón de los onubenses, hasta tal punto de que nuestra Semana Santa sería inconcebible hoy día sin ella.

Corrían los años 30 del pasado siglo y la citada Hermandad de San Francisco, contaba ya con una amplia trayectoria en el marinero barrio del mismo nombre, cuyos vecinos profesaban infinita devoción a sus imágenes Titulares, el Santísimo Cristo de la Expiración y María Santísima del Mayor Dolor, imágenes que desde tiempo inmemorial se veneraban en la Iglesia del antiguo convento, teniendo el Cristo la particularidad de que a pasar de su advocación, la imagen representaba a un Cristo ya muerto. Con la Guerra Civil en julio de 1936 las Sagradas imágenes fueron sacadas del Templo junto al resto de tallas de la Iglesia, y quemadas todas ellas en una gran hoguera que se encendió en la colindante plaza de San Francisco, solar donde hoy se levanta el actual Ayuntamiento. Este hecho aboca a la cofradía a la precariedad de recursos, viéndose obligada a procesionar el Miércoles Santo de 1937 con una fotografía de tamaño natural realizada por Alloza de la Virgen del Mayor Dolor, la cual es conservada en la capilla sobre la puerta de acceso a la casa de hermandad. Ya para la Semana Santa de 1938 sería bendecida la nueva imagen de la Virgen del Mayor Dolor, obra del valverdeño Manuel Castilla Jiménez, la cual procesionaria ese mismo año bajo palio.

Hasta entonces la única advocación mariana existente en la cofradía era la del Mayor Dolor, siendo ahora cuando entraría en juego la figura del por aquellos años apoderado del Banco Español de crédito y miembro de la Junta de Gobierno Don José López, quien natural de la Capital de Andalucía, no concebía como una Ciudad tan cercana al mar y de histórica tradición en la marinería como Huelva no contase entre sus Vírgenes con la advocación de la Esperanza, siendo quizás el marcado carácter marinero y popular de la cofradía y del barrio de San Francisco, el ambiente propicio para albergar tal devoción, siendo por ese motivo que López puso todo su empeño y dedicación para ello. Así, el Lunes Santo de 1939, en la plaza de San Francisco, donde años antes habían perecido las imágenes, era ahora bendecida por el arcipreste de Huelva Don Julio Guzmán la nueva talla del Cristo de la Expiración obra del valenciano afincado en Jerez de la Frontera, Ramón Chaveli, quien lo había realizado inspirándose en el Cachorro de Triana, junto a él, también fueron bendecidas la imagenes de San Juan Evangelista y de Nuestra Señora de la Esperanza, obras ambas de Joaquín Gómez del Castillo. Es a partir del Miercoles Santo de el citado año de 1939, cuando comenzamos a ver la cofradía de San Francisco con su concepción iconográfica actual, el paso del Cristo de la Expiración donde hasta entonces solo figuraba este junto a la Magdalena, pasaría a completar un calvario con las imágenes de San Juan Evangelista y la Virgen del Mayor Dolor, ocupando el paso de palio desde entonces, esa Virgen que como dice la popular letra, morenita y huelvana, no es otra que la Virgen de la Esperanza, la cual a pesar de las adversidades vividas por su cofradía durante los años 60 y 70, a sido siempre una de las grandes devociones de esta Huelva, siendo prueba de este fervor del pueblo onubense la concesión de la medalla de la Ciudad en 1994 o el ser la primera Dolorosa de la provincia de Huelva coronada canónicamente en el año 2000.

Puede que el antiguo barrio de San Francisco ya hoy no sea más que parte del centro urbano, puede que en la calle Miguel Redondo ya no vivan gente de la mar, ni la Niña de Huelva esté para cantarle, que ya no existan ni el Brasil Grande ni el Chico, pero en Huelva siempre que la Flor de San Francisco al compás de un fandango cada año vuelva a pisar sus calles, seguirá siendo un eterno Miércoles Santo.

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