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¿Sabías que? Cofradías extinguidas III.

En esta sección afrontamos el último capitulo de cofradías extinguidas, tratando aquellas existentes o con referencia documental en los siglos XIX y XX.

Hay constancia en el siglo XIX de la procesión de Ntro. Padre Jesús Nazareno de Saltés, la cual era promovida por una Hermandad conformada por el gremio de mareantes y tenia lugar la tarde del Jueves Santo, saliendo desde una capilla existente en la parte alta de la calle Puerto muy cercana al Paseo de Santa Fe. Pero la devoción al Cristo de Saltés es de origen remoto contando con una bonita leyenda que se pierde en la noche de los tiempos la cual relataba que “Una noche unos marineros vecinos de la población existentes en la cercana Isla de Saltés divisaron flotando sobre las aguas de nuestra ría lo que en principio les pareció un naufrago a la deriva que se atisbaba agarrado a un leño proveniente de la supuesta mal lograda nave, al acercarse para socorrerlo comprobaron que en realidad se trataba de una imagen de Jesús agarrado a la Cruz”. La referida imagen fue llevada a la isla donde recibiría culto hasta que esta con el devenir de los tiempos fue despoblada, momento en que el devoto simulacro pasa a la Ciudad a la citada capilla de la calle Puerto donde gozo de gran devoción entre el pueblo onubense, con la extinción de la capilla y la cofradía, la imagen pasa a la Parroquia Mayor de San Pedro, siendo por ello que en alguna ocasión se la haya podido relacionar aunque con escasa base con el primitivo Titular de Pasión. A la imagen del Cristo de Saltés se le pierde la pista a partir de la Guerra Civil donde posiblemente fuese destruida. En la actualidad la Hermandad de la Redención pretende evocar esta desaparecida devoción onubense.

A finales de la XIX centuria la Semana Santa de Huelva comenzaría un periodo de esplendor con el resurgir de cofradías que se encontraban languidecientes desde hacia años, y con la fundación de nuevas hermandades, aunque algunas de ellas no llagaría más allá de los propios cultos internos, como es el caso de la ya tratada Cofradía del Gran Poder y Quinta Angustia que terminaría siendo absorbida por la actual corporación de San Francisco. Caso similar es en la Parroquia Mayor de San Pedro la Hermandad de la Virgen de los Dolores fundada en 1896 y que daría culto a la bella Piedad de Francisco de la Gándara, imagen de talla completa concebida para presidir un retablo, la cual tras la desaparición de esta hermandad sería incorporada en 1916 a la Hermandad del Santo Entierro como Ntra. Sra. de las Angustias, desapareciendo en 1936. Entorno a otra Piedad, esta de candelero para vestir existente en la Parroquia de la Purísima Concepción al menos desde 1662 se crea la Asociación del Septenario Doloroso a Ntra. Sra. de los Dolores, que celebraba función principal cada Viernes de Dolores con la imagen entronizada en el altar mayor de la referida Parroquia, teniéndose constancia de la celebración de este culto hasta 1914, desapareciendo posiblemente la imagen en el incendio de la Parroquia de julio de 1936.

Sin duda hasta hoy, es el siglo XX, y especialmente sus dos últimos tercios, el periodo mas prolifero en cuanto a fundación de nuevas cofradías se refiere. A pesar de que todas las hermandades fundadas en este periodo continúan siendo una pujante realidad en nuestro tiempo, también existieron diversos amagos fundacionales de cofradías cuya importancia no fue más allá de unas primeras reuniones o tomas de contacto, pero si cabria destacar que a finales de los años 70, principios de los 80 se promovió en la barriada de la Orden la fundación de la Hermandad del Beso de Judas y María Santísima del Rocío y Amargura, llegando incluso a contar con la imagen de la Dolorosa obra del insigne imaginero sevillano Antonio Castillo Lastrucci, quien al parecer la tallara para la Trianera Cofradía de la O, no siendo la imagen del agrado de los hermanos de esta corporación, Castillo talla la actual Virgen de la O, pasando la que nos ocupa a propiedad particular hasta su llegada la barrio de la Orden donde salia en procesión cada 8 de diciembre. A finales de la década de 1980 este colectivo que nunca llegó a estar integrado en Parroquia alguna acabaría despareciendo, siendo trasladada la imagen de la Virgen al Alosno, donde cada noche de Miércoles Santo esta Dolorosa ahora titulada María Santísima de la Soledad, es procesionada por su cofradía junto al Cristo de la Sangre por las calles de la “Cuna del Fandango”.

Terminamos aquí nuestro repaso por aquellas cofradías que de haber pervivido a los tiempos quien sabe la visión tan diferente que hubieran aportado a nuestra Semana Santa, la cual hoy vive un tiempo de esplendor reflejo de su más glorioso pasado, el cual no puede caer en el olvido, porque “el pueblo que olvida su historia esta condenado a repetirla”.

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