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Saber Esperar por Fran Jiménez Alcaide

cuaresmaUna vez me contaron una historia sobre dos enfermos que compartían habitación en un hospital. El que estaba junto a la puerta, tenía todo el cuerpo escayolado y no podía moverse ni girar un poquito la cabeza. Se sentía muy deprimido por su situación. Por suerte para él, su compañero, en la cama junto a la ventana, se prestó a describirle con detalle todas las cosas bonitas que veía desde ahí. Y durante días lo distrajo hablándole de niños que jugaban, pájaros que trinaban, lluvia que caía, hierba que crecía y otro montón de pequeñas cosas de la vida. Una mañana en que no le oía contarle nada, la enfermera le comunicó que su compañero había muerto, pues al parecer, aunque no lo había mencionado, estaba realmente grave. El enfermo, muy triste, le contó a la enfermera cómo su compañero le había ayudado describiendo las cosas bonitas que pasaban en el prado bajo la ventana. La enfermera, extrañada, le respondió que frente a esa ventana sólo se veía un muro  y que, en cualquier caso, su compañero era totalmente ciego.

Está claro que la vida es cuestión de “puntos de vista”. Y si bien la mayoría de las veces no hay lugar para decidir, porque…“las cosas son como son y no como tú quieres que sean” Pero  siempre queda un hueco a la libertad para elegir tomarlas de una forma o de otra.

Ahí está el Quid de la cuestión  “Elegir como quieres vivir tus cosas”

Llevábamos meses invocando a las vísperas de verdad (porque ya dijo alguien aquello de que en Sevilla siempre es Víspera, pero las de verdad, las que dan repeluco son estas). Casi celebramos un aquelarre. A punto estamos de vender a nuestros futuros hijos por una semana santa sin lluvia. Por poco nos pasamos al lado oscuro a cambio de días y días cofrades sin paraguas. Estábamos al borde del abismo, de la desesperación, de maldecir al refranero con su “en abril aguas mil”  y las cientos de predicciones, y cabañuelas, y teorías, y refranes inventados… estábamos en eso,  cuando… una mañana tibia llegó, sin Carlos III, sin aire insigne, sin caballo, sin lacayo y sin voz profunda, pero aquí está, y parece que se queda: LA CUARESMA

Y aun borrachos de vitamina D en algunos casos, aun sintiendo cómo la melanina se reactiva en nuestras pieles, con algún exceso navideño aun pendiente, con alguna promesa aun por cumplir del nuevo año.

Porque no sé qué será estos días en El Corte Inglés, pero desde luego ya es cuaresma en Sevilla, y no hay mejor forma de recibirla que con una sonrisa y con un montón de ganas de vivirlas y disfrutarlas, porque después será lo que sea, pero mientras llega y no, vamos a pasarlo bien; Nunca llueve a gusto de todos, pero por favor, mientras no llueva cuando no tiene que llover, intentemos estar a gusto.

Y no sé cómo guardaste tu túnica el año pasado, pero créeme, pero ya hay que ir oreándola; y no sé si te ha pillado el toro con la operación esparto (aun estas a tiempo ojo), pero ya es cuaresma en Sevilla y es hora de disfrutarla. No sé si trabajas en un cubículo sin ventanas o con vistas a un muro, pero ya es tiempo vísperas en Sevilla y en tus manos está levantarte un rato antes y pasearte por cualquiera de sus calles. O darte una vuelta por el centro al terminar las clases, porque al más puro estilo navideño, ya están, los operarios del ayuntamiento poniendo esos puntitos blancos en los naranjos que huelen tan tan bien, y que nos hacen respirar lo que nos envenena, y ese espectáculo sí que es digno de ver y  oler.

Y plazas como las del Salvador van a seguir estando llenas a mediodía, y durante todo el año se habla de cofradías allí, pero no es lo mismo ¿verdad? Tardes de ver gente andando con un capirote recién comprado, días de colas en las tiendas que el resto del año están vacías, días en los que hasta los que maldicen a las bandas ensayando todo el año y los que protestan al niño “de la trompetita dando por saco en el ratito de descansar”, se jacta de que su vecino es músico en tal o cual banda.

Es cuaresma en Sevilla y hasta alguno se ha olvidado de que no le gusta la cerveza y se toma una o veintiuna con los amigos porque estamos en tiempo en el que nos gusta la convivencia y la “combebencia”. Es cuaresma en Sevilla y a mí  se me pasan  la hora de la series favoritas, porque había cosas mejores que ver en la calle. O directamente no se contra quien jugó el Sevilla F.C  este fin de semana porque me coincidió con algo.

Es tiempo de salir, señores, de ponerse solemnes con las corbatas para asistir a tus cultos y visitar iglesias. Es tiempo de enamorarse, aunque sea de una revira que te estás imaginando. Es tiempo de que los más jóvenes se empeñen especialmente en este trimestre, no sea que unas malas notas nos dejen sin salir de nazareno.

Y también de las noches que empiezan en un ensayo de costaleros por casualidad y terminan arreglando el mundo cofrade, porque un cofrade (y a deshora) con una copa en la mano lo sabe todo! Todo!!

Es tiempo de que los abrigos y bufandas admitan su derrota y dejen paso a las rebequitas y chaquetitas de entre tiempo. Tiempo de preguntar ¿Dónde tocas? Al primer músico que te encuentras en la calle. Tiempo de que en la bandas los ensayos ya son a contrarreloj, y tiempo en el que empiezan a dar frutos el trabajo.

Porque en Cuaresma, todo se ve mejor, todo sabe mejor y todo suena mejor. Casi, casi parece que se trabaja con más ilusión, con más ganas, con un punto de vamos a por el último empujón, que la Semana Santa ya va estar aquí; y  está a la vuelta de la esquina. Y la  “jodia” ni se inmuta y ahí nos espera, sin estrés, sin reloj, sin prisa, sin horario. “Ya llegare”  nos dice… el 13 de Abril este año (¿muy tarde no?  Que cuaresma más larga!)

Y sí, llegaremos.

Vive la cuaresma  como lo que es, no como “pre semana santa”, que parece lo mismo pero no lo es Y mientras lo haces, Sevilla nos regala otra víspera, que este año pinta ser capaz de hacernos niños otra vez… niños que dibujan tardes de cofradías en cielos celestes, si acaso con alguna nube para adornar. Hasta los vencejos de las plazas suenan a más cofrades en estos meses. Ya es tiempo de espera en Sevilla, Espera que no hace muchos me dijeron que se torna siempre en Esperanza, (y creo que se refería  la ESPERANZA con mayúsculas) y solo por eso ya merece un poco más la pena verdad?

En tus manos lo dejo, es tiempo de ser feliz y saber esperar.

Que ya vendrá luego lo que tenga que venir.

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Escrito por Nacho Sánchez

Jartible Cofrade desde 1991 · Tecleando con más de 140 caracteres · Coordinador de ElCostal.org

Vía Crucis de las Cofradías 2014

“Cristo de las Misericordias”, nueva marcha de José Manuel García Pulido.