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Post Semana Santa, por Carmen García de la Escosura

Tweet Un año entero esperando. Un año entero, deseando que llegue la Semana Grande. Esa semana en la que los cristianos ensalzan la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo; y que para los que no lo son, es sólo una semana más de vacaciones.

Un periodo de tiempo en el que vivimos en una constante cuenta atrás. Pero, quizás después del sabor amargo que nos dejó la Semana Santa pasada (2011), este año hemos disfrutado de cada hermandad que a pesar de no ser de penitencia ha podido salir a evangelizar por las calles de nuestra ciudad.
Y es que a pesar de todas las veces que se repita que la Semana Santa no es sólo una semana sino que hay que vivirlo los 365 días al año, la realidad es completamente diferente. Los cofrades no salen a la calle buscando la evangelización, aunque debieran, ya que para eso son cristianos. Ellos buscan mantos, policromías, bordados, restauraciones e incluso bandas concretas. Y quizás, sólo quizás, esto sea positivo ya que al menos esa búsqueda de algo material hacen que millones de personas se acerquen por unos instantes al verdadero mensaje de Jesús que durante una semana procesiona por las calles de nuestra ciudad.
Sin embargo esas ganas, esa ilusión porque llegue esa semana tan señalada en el anuario, se convierte en una mezcla de ansia y nervios a partir, sobre todo, el Miércoles de Ceniza. La máxima preocupación será,  por supuesto, que no llueva en toda la semana, o por lo menos el día que sale la hermandad a la que pertenecemos o que más nos gusta. Aunque, una vez más, no se oyeron nuestras plegarias.
La cuaresma transcurre tranquila, sin prisas. Hasta llegar al anhelado Viernes de Dolores, donde parece que el tiempo salta de hora en hora sin siquiera preguntar.
El tiempo impidió un año más que pudiéramos disfrutar todo lo que quisiéramos de las vísperas. Y aunque volcamos nuestras esperanzas en que todo mejorara a partir del Domingo de Ramos, tampoco fue así. Fue amanecer este día tan deseado en el que Sevilla entera se asoma a la ventana, y darnos cuenta de que no iba a ser diferente al año anterior. ¿Predicción? Lluvia. Una tras otra (hasta un total de cuatro), las hermandades fueron anunciando que no podían realizar su estación de penitencia. Pero gracias a ese tiempo tan inestable pudimos disfrutar de una estampa inusual en la Semana Santa de Sevilla que no es otra que ver a la Hermandad del Amor al completo tal y como hacía en sus orígenes. Contemplamos a esos niños pequeños que transmiten toda su alegría e inocencia del amor, con ese mismo amor ya madurado que viste de color negro simbolizando esa misma oscuridad que el alma acaba arrastrando.
Quisimos que todo mejorara, pero ni el Lunes ni el Martes Santo ninguna de las hermandades pudieron realizar por completo su estación de penitencia. Fueron días de desesperación. Tanto tiempo esperando, para nada. Hubo hermandades del Lunes que lo intentaron como fueron la Redención y San Gonzalo, pero sin éxito ya que ambas tuvieron que refugiarse en templos hermanos. Por el contrario, la Vera+Cruz decidió hacer algo original: realizó su estación de penitencia con el Lignum Crucis en lugar de con sus titulares; cosa que ha sido aplaudida por muchos, pero también bastante criticada.
Tras el Miércoles Santo en el que todas y cada una de las hermandades pudieron salir a la calle, y transmitir ese mensaje evangelizador del que antes hablábamos por los rincones de la ciudad, todo auguraba una mejoría considerable en la Semana Santa, que cayó en saco roto cuando el Jueves Santo volvió a amanecer con un cielo encapotado.
Pero dicen que la Esperanza es lo último que se pierde. Y así es, Ella fue la primera que abrió las puertas de la Madrugá animando al resto de hermandades a realizar su estación de penitencia al que el tiempo, aunque bastante frío, acompañó.
El Viernes Santo, otra vez lluvia. Las hermandades de la Carretería y el Cachorro decidieron no arriesgarse a estropear su patrimonio tanto histórico como humano, aunque sí que realizaron su establecida estación todas las demás para orgullo de todos los cofrades ansiosos de la Semana Grande.
El tiempo acompañó tanto a las hermandades del Sábado Santo como a la hermandad de la Resurrección que realizó su estación de penitencia el Domingo en el que se cierra esta semana en el que, no tanto como el año pasado, se queda un mal sabor de boca.
Y sólo queda decir, que nos queda esperar un año más para volver a soñar con una Semana Santa completa.
Carmen García de la Escosura Vázquez

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Escrito por Nacho Sánchez

Jartible Cofrade desde 1991 · Tecleando con más de 140 caracteres · Coordinador de ElCostal.org

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