in ,

Origen de la Música Procesional (I) por @Lauralc93

PRIMERA ETAPA:

El concepto de Marcha de Procesión tal y como hoy lo entendemos es relativamente reciente, de finales del siglo XIX. Hasta su aparición, las composiciones que se interpretaban tras las procesiones, aparte de la “música de capilla”, eran instrumentaciones para bandas de música de obras del género clásico como la “Marcha Fúnebre” de Chopin o “La Muerte de Ases” de Edvard Grieg.

La música procesional en Andalucía se introdujo en el siglo XIX gracias a las Bandas Militares. Hasta hace muy pocos años se pensaba que las primeras marchas procesionales existentes en Andalucía se habían compuesto en Sevilla en 1895: “Quinta Angustia” compuesta por Font Marimont y “La Coronación de Espinas”, obra de Lerdo de Tejada.  En el año 1998, Bernardo Luís Periñán localizó una partitura de piano de una marcha con el título de “Piedad”, dedicada al titular de la Hermandad gaditana del mismo nombre, compuesta por el músico mayor del Tercer Regimiento de Ingenieros Eduardo López Juarranz, que vivió en Cádiz desde 1878 a 1883. El descubrimiento de esta partitura ha convertido a la marcha en la mas antigua que se conserva en toda Andalucía, lo que ratifica la pronta aparición de la música procesional gaditana. La marcha “Piedad” fue instrumentada para banda de música por el músico militar jerezano Manuel Abollado.

SEGUNDA ETAPA: MÚSICOS MILITARES DE FINALES DEL SIGLO XIX

Las bandas militares fueron las que introdujeron a través de sus músicos o directores el concepto de marcha procesional. En toda Andalucía fueron surgiendo estas bandas, destacando las bandas de “Soria 9” y “Regimiento de Granada nº 34”

A finales del siglo XIX en Sevilla se fraguaron las primeras marchas con gran renombre que han llegado hasta nuestros días como “Quinta Angustia” de Font Marimont (1895), “Virgen del Valle” de Vicente Gómez Zarzuela (1898), aunque existen otras como “La Coronación de Espinas” (1895) de Lerdo de Tejada y “El Señor de la Pasión” (1897) de Ramón González, ambas grabadas por bandas sevillanas en la década de los noventa. Estas composiciones ya marcan un base importante en el género.

José Font Marimont es el primero de la saga de los Font. Fue el primer director de la Banda de “Soria 9”. En aquellos años la dirección de la Banda del Hospicio de Sevilla, a todos los efectos la Banda Municipal, la ocupaba su hijo Manuel Font Fernández de la Herrán. De él hablaremos en la siguiente etapa, aunque anticipamos que por entonces instruía a músicos de la talla de Joaquín Turina o Gómez Zarzuela y había compuesto su primera marcha procesional.

 

TERCERA ETAPA: LA SAGA DE LOS FONT

En Sevilla, ocurrirán importantes hitos que es imprescindible reseñar, como es la actividad de los músicos de la saga Font. El primero de ellos, José Font Marimont, que ya fue comentado en la etapa anterior. Autor de la marcha “Quinta Angustia” y primer director de la famosa banda militar “Soria 9” que se creó en 1876.

Su hijo, Manuel Font Fernández de la Herrán (1862-1943) perteneció a “Soria 9” hasta que en 1895 toma la dirección de la Banda Municipal de Sevilla (entonces llamada “del Asilo”) que duraría mas de 35 años. De la labor de Font Fernández destaca la instrumentación de marchas procesionales. A parte de esto, cultivaría muchas facetas del género musical como pasodobles, coplas, zarzuelas.. Casi todas las marchas que compuso la familia Font eran instrumentadas por él. Comenzó componiendo en 1899, la marcha “A la memoria de mi padre” e instrumentó el aria de la ópera italiana “Ione”, hoy una de las piezas más clásicas y fúnebres que se interpretan en Semana Santa. Pocos años antes de morir compuso dos marchas mas: “Exaltación” y “Sagrada Lanzada”, ésta última otro clásico entre los clásicos.

Manuel Font Fernández es el padre de José y Manuel Font de Anta. José Font de Anta (1892-1988) fue un exquisito violinista conquistando con 22 años el primer premio del Conservatorio de Bruselas. Compuso en 1924 la marcha “Resignación” que dedicó a la Virgen de la Victoria de la Hermandad de Las Cigarreras de Sevilla. Manuel Font de Anta (1889-1936) optó por el piano en el que fue instruido por su padre y por Joaquín Turina entre otros. Con sólo 16 años ya componía marchas procesionales: “Camino del Calvario” (1905) o “La Caridad” (1915) muy desconocidas. Dedicó una Suite para piano a la ciudad de Cádiz y a Manuel de Falla y obras sinfónicas de todo tipo. Su nombre debería estar a la misma altura que clásicos españoles como Turina o Albéniz de no ser por su asesinato en la guerra civil.

Pero lo que realmente hace recordar eternamente al apellido Font en cuanto a música procesional de Semana Santa en toda Andalucía y fuera de ella es la marcha “Amarguras” y, en menor medida pero quién sabe si en mejor calidad, la marcha “Soleá, dame la mano” dedicada a la Esperanza de Triana.

CUARTA ETAPA: LA HEGEMONÍA DE LÓPEZ FARFÁN

A lo largo de las tres primeras etapas, hemos visto como las marchas que se componían tenían un carácter a modo de poema sinfónico y eran fúnebres. Desde luego la mayoría de composiciones que hoy en día se tocan tras los pasos de palio poco tienen que ver (salvo excepciones) con aquellas marchas de finales del siglo XIX y principios del XX.

La culpa la tiene otro músico militar llamado Manuel López Farfán que en 1925 revolucionaría en Sevilla el concepto de la marcha de procesión con la archiconocida composición “Estrella Sublime”. Farfán ya había compuesto marchas desde los inicios del XX, todas ellas de gran categoría y lentas/fúnebres como era la costumbre de aquella época. Así destacan las piezas “Spes Nostra” (1904) dedicada a la Esperanza Macarena o “El Refugio de María” (1923) dedicada a la hermandad de San Bernardo y que tiene un trío final de una elegancia y sensibilidad exquisita. En 1919 accedería a la dirección de la banda militar del Soria 9 donde ejercería durante una década.

López Farfán rompe con el estilo lento y fúnebre e impone una forma de marcha de procesión dinámica, rítmica, vibrante que hiciera que el paso de palio se moviera al compás de la marcha y “cobrase vida”. Es el artífice de que éstas tengan fragmentos que se interpreten con cornetas lo que les confiere una gran brillantez. Las marchas “lópezfarfanianas” se caracterizan por una estructura muy clara: llamada con cornetas, primer tema, fuerte de bajos, repetición de partes del primer tema y segundo tema o trío final.

Un año antes de estrenar “Estrella Sublime” ya había compuesto “Pasan los Campanilleros”. Se trata ésta de una de las marchas que más se interpretan durante la Semana Santa y aunque carece de partes con cornetas, ya tiene un carácter triunfal y alegre que deja aparcado definitivamente el estilo fúnebre.

Farfán no solo incluye la novedad de las cornetas, también es precursor de la “saetilla” que se puede escuchar en algunas composiciones en su parte final. Esta novedad la aplica por primera vez en otra genial y magnífica composición, “La Esperanza de Triana” (1925), que también incluye cornetas.

Por lo tanto, estamos quizás ante la figura mas importante del género, debido al cambio en los esquemas que introdujo, que ha perdurado hasta nuestros días. A partir de entonces, todos los grandes compositores de marchas procesionales seguirán las pautas del llamado “Genio de San Bernardo” aunque las marchas de corte fúnebre no se olviden por completo y haya obras clásicas y de categoría compuestas a posteriori de la llegada de Manuel López Farfán.

¿Qué te ha parecido?

0 puntos
Upvote Downvote

Total votos: 0

Añadir voto: 0

Porcentaje votos positivos: 0.000000%

Quitar voto: 0

Porcentaje votos negativos: 0.000000%

Escrito por Nacho Sánchez

Jartible Cofrade desde 1991 · Tecleando con más de 140 caracteres · Coordinador de ElCostal.org

Una vez pasado el Rey Baltasar ya solo nos queda…

Nuestro Padre Jesús de la Victoria retirado del culto