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OPINIÓN: El riesgo de la primera impresión

Fco. Javier Baños

Mucho se ha escrito ya a colación de la restauración a la que la Virgen del Rosario de Alcalá de Guadaíra ha sido sometida en estos meses de verano por Pedro Manzano. Los ríos de tinta aún fluyen mientras que a la opinión pública nadie es capaz de convencerle, una vez hecho su primer juicio de valor, de que no se queden en la primera impresión, en ese primer impacto e indaguen, vayan más allá y una vez encontrado el final, construyan su juicio de valor, eso es imposible, pero habría que conseguirlo.

En el caso de la mencionada restauración la mayoría se ha quedado en la comparativa de dos fotos que, si uno tiene un criterio bien formado, ve que distan en varios aspectos técnicos una de la otra. Si en una la Virgen tiene un tono más cálido, en la otra lo tiene más frío, y todo por un foco de diferencia, el cual, por cierto, crea sombras que en una fotografía tiene y en la otra no.

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Si fuéramos capaces de mirar más allá veríamos lo que dejan patente las fotografías, los cambios sustanciales en la limpieza de la policromía, incluyendo la eliminación de los repintes de los párpados; la sustitución de las pestañas, probablemente el aspecto que más ha hecho cambiar a la Virgen dado que las nuevas son más profundas y no están tan levantadas como las anteriores; y la propia restauración o sanación de alfilerazos que la Virgen tenía en las partes más cercanas a las telas que forman los tocados.

Siguiendo con el tema, todo aquel que ha pasado por la capilla salesiana ha salido sorprendido por el trabajo realizado por Pedro Manzano, al que muchos poco más y quieren retirar el título de restaurador, el cual no solo obtendría por méritos académicos, sino que se ha ganado y labrado a pulso años tras años e intervención tras intervención en Sevilla.

Entonces, ¿por qué tanto revuelo? La respuesta es fácil. La sociedad es básica, las redes sociales, gracias a Dios, son plurales, pero a veces la pluralidad lleva a hablar sin tener los datos mano, sin haber analizado la noticia al completo y, en definitiva y llanamente, sin saber.

Intuyo que de los miles de comentarios que se han podido leer estos días por las redes, solo un 30% ha pasado por la capilla salesiana para ver a la Virgen y después hablar. Y ese porcentaje bajará bruscamente si hablamos de sevillanos, cofrades de la capital, que probablemente ni sepan por dónde cae el templo.

Por tanto, y una vez llegados a este punto, solo exigiría cordura. Primero porque no todo es blanco o negro en esta vida. Segundo porque al final, entre el hablar sin analizar, sin saber y sin reparar en lo que se dice, detrás de todo hay hermanos que sufren, cofrades de a pie como cualquiera de nosotros que han visto vilipendiada la imagen a la que le rezan cada noche.

Y por último, por vosotros mismos o al menos por aquellos que han demostrado a viva voz y en público lo poco que saben sobre cierta materia. Hecho éste último que podría aplicarse a cualquier ámbito de la vida.

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Escrito por Nacho Sánchez

Jartible Cofrade desde 1991 · Tecleando con más de 140 caracteres · Coordinador de ElCostal.org

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