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Mi amigo “el funcionario”… por Juan José Caravaca

Vivimos en el país de los papeles. Todo, absolutamente todo lo que queramos hacer en nuestra sociedad conlleva un sin número de procedimientos, formularios, tramites, tasas, etc, lo que llamamos comúnmente el papeleo. Este papeleo, farragosísimo a más no poder como todos tenemos experiencia, se ve además incrementado por el calvario de tener que acudir de ventanilla en ventanilla, de uno a otro funcionario o especialista que, en nuestro recuerdo del pasado no muy lejano, no eran precisamente muy pródigos en explicaciones que facilitaran los tramites a realizar, ya Larra lo describía en su “Vuelva usted mañana…” A todos nos gusta tener ese amigo, conocido o familiar, funcionario que nos ayuda y sobre todo nos informa de como sortear estos vericuetos de la administración, que aunque hoy día son más ágiles con el concurso de internet y las nuevas tecnologías, nunca vienen mal los consejos de quien esté bien informado de los intríngulis y funcionamiento de las nuevas aplicaciones informáticas.

Yo tengo la suerte de tener un amigo funcionario. Pero funcionario al divino modo, pues su ámbito de actuación corresponde a las cuestiones del Padre; es esa persona que está ahí y busca, rebusca, informa, aconseja y asesora para que todo lo que tiene que ver con Él sea lo más fácil posible. En él no se cumple que las cosas de palacio van despacio, al menos las que dependen de él, pues tiene su parcela de responsabilidad en la casa frente a la Giralda.

Y aún sin conocerle personalmente, recién nombrado párroco de San Vicente, siendo yo de Veracruz, fui a presentarme en la primera oportunidad que tuve de coincidir con él tras el verano. En ese primer y momentáneo encuentro, que ni siquiera fue en la que sería desde entonces “nuestra parroquia”, fue muy cercano y cariñoso (como es él). Aun sin conocernos previamente ya no solo no se olvidó de mí, sino que la segunda vez que nos vimos me recordaba perfectamente, llegando a ser no solo un amigo, sino uno más de mi familia. Su principal mérito es que te hace sentir parte de la iglesia, no solamente de la institución, sino te hace sentir la cercanía de Dios en nosotros y en quienes nos rodean, encontrando siempre un hueco para todo aquel dispuesto a colaborar con la parroquia y las hermandades en favor de nuestros hermanos.

Hoy mi “funcionario de cabecera” ha cambiado de ventanilla. Ya no está en atención directa al público sino en un sitio más recogido pero con una gran responsabilidad, pues su quehacer diario está con quienes serán los nuevos “funcionarios” que atenderán nuestras ventanillas de atención primaria en el futuro cercano. No es despedida pues no se va, solo cambia de ubicación su despacho que ya he agregado a los favoritos de mi navegador para poder solicitar con rapidez esa “cita previa” al modo en que actualmente se hace para la atención médica, administración, bancos y empresas, para las muchas cuestiones que espero aún departir con su persona, sobre todo tratar a lo humano esos asuntos divinos, que pocos como él saben transmitir, siendo una prueba manifiesta de ello el contar con su amistad.

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Escrito por David Jiménez

Community manager y fotógrafo profesional

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