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Los Cristos de Sevilla. Lunes Santo

Tweet El Lunes Santo sevillano, en materia iconográfica cristífera, es bastante variado, pues encontraremos obras del mejor neobarroco actual en perfecta convivencia con las del legado del más puro Barroco de siglos atrás.

Así, si nos disponemos a disfrutar de esta jornada, la primera imagen de Cristo que nos encontraremos en las calles de Sevilla será la de Nuestro Padre Jesús Cautivo y Rescatado de la Hermandad de San Pablo. Es una obra realizada por Luis Álvarez Duarte en el año 1992 de talla completa para vestir con una altura de 185 cms. aproximadamente. Destaca el color verde de sus ojos, teniendo una policromía morena y unos rasgos suaves. Representa uno de los juicios a los que fue sometido Jesús, concretamente el juicio político ante Herodes. Lo acompañan en el misterio un sanedrita, Caifás, Herodes Antipas y dos romanos.
La tarde se ve arropada en el olivo del Cristo del Beso de Judas que viene de la mano de la Hermandad de la Redención. Es una talla realizada por el maestro escultor Antonio Castillo Lastrucci en el año 1957 en madera de cedro policromada con una altura de 175 cm. Nuestro Padre Jesús de la Redención representa a Cristo de pie en el huerto de Getsemaní en el momento del beso de Judas previo a ser prendido e iniciar su Pasión. Lo acompañan sobre su paso, además de Judas, las imágenes de los Apóstoles Pedro, Juan, Santiago, Andrés y Tomas.
Un Cristo Cautivo más nos llega desde la barriada del Tiro de Línea. Se trata de Ntro. Padre Jesús Cautivo en el Abandono de sus Discípulos, realizado por José Paz Vélez en el año 1956 en madera de pino tallado en su totalidad para ser revestido. Mide 183 cms. y representa el abandono que Jesús sufre por parte de sus discípulos tras haber sido delatado por Judas y apresado en Getsemaní.
Llega el momento del recogimiento, justo cuando los vencejos empiezan a sobrevolar el atardecer y aparece Nuestro Padre Jesús de la Caridad en su traslado al Sepulcro. Ortega Brú plasmó toda la veracidad de la muerte sobre esta imagen en el año 1953 sobre madera de pino policromada. Forma parte del misterio del Sagrado Traslado al Sepulcro representando a Cristo sobre la Sábana Santa sujeta por los Santos Varones. Componen el misterio junto al Señor de la Caridad José de Arimatea, Nicodemo, María Magdalena, María Salomé, María Cleofás, Santa Marta, San Juan Evangelista y María Santísima de las Penas.
El legado de Ortega Brú vuelve a hacerse patente cuando vemos venir a la Hermandad de San Gonzalo, cuyo titular es Nuestro Padre Jesús en su Soberano Poder ante Caifás. Realizado en 1975 en madera de pino de Flandes policromada al óleo. Es una talla para sobrevestir y representa el momento en que Caifás le pregunta si es el Hijo de Dios, a lo que Cristo responde “Yo Soy”, frase esculpida sobre la peana. Lo acompañan en el misterio las imágenes de Caifás, dos sanedritas, un soldado romano y un esclavo negro que sostiene el libro de las profecías.
La noche ya sobrevenida nos deja una estampa de lo más añeja que nos retrotrae varios siglos atrás. El crucificado de la Vera+Cruz, Sangre de Nuestro Señor Jesucristo es anónimo de la primera mitad del siglo XVI. Es el crucificado más antiguo que procesiona en Sevilla. Mide 135 cms. y está clavado a la cruz por tres clavos. Sus rasgos morfológicos lo sitúan en el círculo de Roque Balduque.
Seguimos trasladados en el tiempo cuando esperamos a la Hermandad de las Penas de San Vicente. Nuestro Padre Jesús de las Penas es una imagen de origen anónimo del siglo XVII atribuido al entorno de Pedro Roldán. Representa a Jesús en una de sus caídas en la calle de la Amargura. Con rico estofado en relieve en el ropaje. La mano siniestra soporta el madero de la Cruz y la diestra, en la roca, se encuentra apoyada en el suelo. Mide desde la cabeza al talón 134 cms.

Desde la Capilla del Rosario y de la mano de la advocación de Guadalupe que significa “Río de Lobos”-por aquello de Las Aguas– podemos observar la siguiente imagen, el Cristo de las Aguas. Es una obra de Antonio Illanes del año 1941 que mide 187 cms. y representa a Cristo crucificado manando agua de su costado que la figura de un ángel recoge en un cáliz. Los acompañan en el misterio la Virgen del Mayor Dolor, San Juan Evangelista y María Magdalena.

La última estampa del día nos dejará sumidos en el más íntimo estertor manierista. Cristo expira en el Museo y su escorzo corporal nos dará la magnitud de la exhalación final. Es este Cristo de la Expiración una talla realizada por Marcos Cabrera en el año 1575 en pasta de madera. Sobre Él existen numerosas leyendas entre las que resalta aquella que dice, que si los hermanos que encargaron la obra la misma era de su agrado, los moldes con los que se había realizado el Cristo fueran tirados al río Guadalquivir para evitar que fuera duplicado.
Es, pues, el Lunes Santo un día de manos atadas a primera hora de la tarde y, cuando cae la noche, una jornada cuya contemplación de imágenes te traslada en el tiempo varios siglos atrás.

Firma Elena Moreno

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Jartible Cofrade desde 1991 · Tecleando con más de 140 caracteres · Coordinador de ElCostal.org