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Los Cielos de Ojeda para los No Sevillanos

Tweet En el día del Miércoles de Ceniza, en elcostal.net dejamos paso a los escritos que nos han ofrecido nuestros amigos y también parte de este Blog que participan en la Red Social Twitter, el primero del Twittero @Carlosn91.
Viendo imágenes de la exposición del manto de la bellísima Virgen del Subterráneo en las salas del Círculo Mercantil, pensé en Rodríguez Ojeda y en su genio creativo. Me acordé del palio y el manto de la Amargura, pasando por el de la Virgen de la Presentación, y finalmente recalé, irremediablemente, en la malla de lo que es sin duda la expresión más lograda del cielo macareno. Me tumbé en esa malla como en una hamaca que sujetan querubines, y al mirar hacia arriba encontré el cielo infinito del magnífico dosel de la Estrella, que durante un tiempo cubriera a la Esperanza y durante unos días, a Regla.
De ese modo, me vi inserto en un eterno camino que me hizo recorrer la infinitud de los bordados que cubren a la Estrella. En ese camino siempre pasé cerca, pero nunca las toqué, sí a penas de reojo, a las Santas que protegieron del derrumbe a la giganta más sevillana. Y me percaté entonces de lo fácil que es llegar a sentirse cerca de Sevilla por las maravillas de la técnica, gracias al trabajo de los que cogen un micrófono radiofónico como si un llamador o de los que mantienen una paciente espera eterna y televisiva. Estos –geniales- individuos nos permiten estar en la Campana a la hora en que a la Virgen de Montserrat le tocan las notas que le compusiera Morales, viendo como las caídas del palio intentan acercarse a la Virgen para secarle las lágrimas. Si en la mayoría de los palios, las caídas parecen querer abrirse, huir de la prisión que suponen los varales, para dejarnos pasar y hablar con Ella, en el palio de Montserrat, esas bambalinas de cajón sólo quieren acariciar las mejillas de su Madre… ¿acaso queremos, los que las miramos envidiosos, algo diferente?
Pues mientras escuchamos cómo se termina la marcha de Morales y el sonido de las campanitas de la muerte en Sevilla, oiremos una voz que nos suena de cuaresmas, precuaremas y postcuaresmas pegados a la radio o a la pantalla del ordenador. Una voz de las de gente güena, que en Sevilla abunda, y no cierra sus puertas a los que nos acercamos a la ciudad con el pecho abierto y el corazón en la mano. Y así, con ellos, es fácil sentirse cerca de esa ciudad que, como el palio de Ojeda, es eterna.
Pero como decía, y a pesar de pasarlas tan de cerca, no toqué ni de reojo a las Santas que sostienen la Giralda. Y es que por muy cerca que uno se sienta, lo difícil es no poder tocar nunca la ciudad con las yemas de los dedos, o con los ojos, o con los pulmones. Porque Sevilla se palpa en los sillares de cada esquina o con el beso a la mano de la Madre; se toca con una mirada ensimismada pero entregada a cada uno de los detalles; y se siente con el olor de los azahares que anuncian que la ciudad ha de convertirse ni más ni menos que en ella misma.
La angustia por mi falta de todo ello quiso devolverme a la realidad, pero me negué y moví los dedos buscando enlazarlos con la malla del cielo macareno en el que me hallaba en mi fantasía. Quería trepar por las cornucopias, y pisar sus flores y hasta a los querubines si fuera necesario, y escalar por los roleos y agarrarme a las cintas para llegar al extremo y coronarla Reina y Señora de mi vida, y poder entonces mirarla a la cara en la cercanía e intimidad que nos diera mi ensoñación, y allí contarle tantas cosas que las esmeraldas perderían la cuenta. Y al final Ella, como siempre, sólo sonreiría.
Pero algo hubo de recordarme que Ella está lejos. Y entonces me caí de la hamaca de malla y volví a estar delante de la imagen del manto de la Reina del Subterráneo, pensando en cómo Ojeda había resumido mi angustia por mi falta de sevillanía, mientras veía, o quizá imaginaba, que dos angelitos caídos de algún manto me sonreían diciendo: “pronto… ¿ahora vas a perder la Esperanza?”

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Escrito por Nacho Sánchez

Jartible Cofrade desde 1991 · Tecleando con más de 140 caracteres · Coordinador de ElCostal.org

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