El Sanedrín

Lamento ante una tumba, por @altocapirote

Clonc!

Aún resuena en mi cabeza el estruendo de esa piedra al cerrar tu tumba, y sigo sin creérmelo. Estás ahí, muerto. Te has ido para siempre. Necesitaba estar sola, aquí delante de tu sepultura. He despedido a Juan, María y al resto. Si no fuera por el olor de mis manos a la mirra que ha traído Nicodemo pensaría que todo esto es una pesadilla. ¡Pero he estado preparando tu cuerpo! ¡Ninguna madre debería hacerlo! He cerrado todas y cada una de tus llagas abriendo en mi cuerpo otras tantas laceraciones que nunca curarán. He besado tus huesos quebrados, limpiado tu cuerpo de tanta sangre ya seca que apenas me han quedado paños limpios. Y de enjugar mis lágrimas, toda yo huelo ahora a unos ungüentos que me acompañarán allí donde ahora solo hay ausencia.

Siempre fuiste especial. Desde tu nacimiento. Y siempre me hablaste de tu misión. No puedo reprocharte que no me lo anunciaras una y mil veces. Y tuve que tragarme que hablaras de tu padre como si no fuera José, el único hombre que yo conocí. Siempre he aceptado el camino que tomaste. ¿Pero era necesario este final? ¿De veras necesitabas que tu madre viera cómo te torturaban durante horas? ¿Quién te llora ahora? ¿En qué queda tu misión ahora? Todos han corrido a esconderse y yo me quedo sola.

Han venido a decirme que no encuentran tu cuerpo. Que te han visto por los caminos. Pero yo estuve allí. Yo cerré tus ojos con unos leptones. Yo te envolví en una sábana. Yo te lloré allí mismo y sé que has muerto. Me pide María que vaya con ella a la tumba, que vea que no estás. ¡Qué más da! Sé que no volverás a estar conmigo, como yo te recuerdo. No podré acunarte, ni verte dormir. No podré cortarte el pelo, ni acariciar tu barba. No comerás a mi mesa, ni reirás a mi lado. No me cuidarás a mi vejez. Te has ido para siempre. Tú y tu misión.

Me iré de aquí. Me han arrancado el corazón y estoy a punto de enloquecer. Y ni siquiera puedo esperar que me sanes, como a tantos otros. Me miran por la calle, y puedo leer su compasión, y hasta su miedo. Dime, ¿qué sitio queda en el mundo para mí? Me quedaré con mi soledad. Que es lo único que tengo. Nadie quiere escuchar los delirios de una madre loca, los lamentos de una madre muerta.

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Community manager y fotógrafo profesional