El Tiempo sin tiempo, Sevilla

La Virgen de las Guerras

José Antonio Montero.

029029029029“No hay camino hacia la paz, la paz es el camino”.

Lluvia de luz en la ciudad, resplandor del blanco magistral de un manto liso, tornado de primavera en pleno mes de septiembre. La Virgen de la Paz, por las calles de Sevilla, por las calles de su barrio. Y Sevilla, y su barrio, y su gente; todos juntos a la calle. La Virgen de la Paz será la prueba irrefutable de que el tiempo en Sevilla late a un ritmo diferente, cuando transforme en Domingo de Ramos un inminente y eclipsado otoño.

La Virgen de la Paz será Sevilla y Sevilla el escenario donde interpretar su inigualable teatro mariano. Pero, tras el blanco de su esencia, la Virgen de la Paz habrá de elevar su advocación a aquellos lugares donde más se le reclama. La Virgen de la Paz será la Virgen de las Guerras.

Será la Virgen de Ucrania, la Rusia y la de Irak. La de Siria, la de Palestina, la de Israel, la de Afganistán. Será también la Virgen de Somalia, la de México, la de Pakistán y la de miles de guerras que en este texto no están. La de la gente que le reza y la de la que la quiere destruir, la que respira en su persona y la que la odia hasta morir.

La Virgen de la Paz será el refugio de los atormentados por la guerra, de los niños inocentes que no han conocido más vida que la que un misil les ha quitado. Será un llanto desmedido por las muertes sin piedad, por la sangre injustamente derramada, por las barbaries que el ser humano es capaz de parir.

No me dejes solo, Sevilla. Hagamos que nuestro corazón lata con aquellos cuya vida está encarcelada por la guerra, hagamos a la Virgen de la Paz la bandera del sufrimiento bélico, hagamos que las lágrimas que Ella desprenda sean las que se guarden en sus ojos los que hoy sufren sin medida, hagamos de su marcha el himno mundial de la alegría.

Acordémonos Sevilla, hoy y siempre, de los que viven entre bombas y disparos. La Virgen de la Paz nació para eso, para ejemplarizar al mundo entero con una simple advocación de tres letras. Nunca tres letras abrazadas representaron algo tan grande como lo que representa Ella. No dejemos vacío su nombre, no hagamos que venza el simplismo del tiempo, no dejemos que estos setenta y cinco años caigan en la mera anécdota de una celebración al uso. Recemos con Ella por nuestras guerras internas, por nuestros conflictos personales. Pero no nos olvidemos cada vez que oigamos su nombre, cada vez que miremos su cara, cada vez sus bambalinas bailen abrazadas a su palio, las guerras externas que el mundo pone cada segundo en sus manos. Hagamos a la Virgen de la Paz patrona de los sufrimientos de las guerras, jarabe contra la incomprensión y cura para las víctimas de todas ellas.

Habría quedado precioso hacerle un rezo prosaico a la Virgen de la Paz, recitarle unos versos interminables sobre su inquebrantable belleza, hacerla luz en el parque y amor supremo en su barrio de El Porvenir. Habría quedado maravilloso, pero hoy mi corazón y estoy seguro que el de todos mis paisanos latía, desde la Plaza de América, en direcciones más necesitadas.

María, hasta el mundo entero

 y al Porvenir con sus vecinos.

La Victoria de Jesús,

el verdadero destino.

No hay camino hacia la paz,

la paz es el camino.

 

José Antonio Montero Fernández.

A María, el día de su bendito nombre.

A todas las víctimas de las guerras en el mundo.

A la Hermandad de la Paz.

A Sevilla.

A Rasero.

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