in

La Semana Santa del 2012 por @Murubesfc77

“Cuando menos te lo esperas, va la vida y te sorprende”, y si la vida, nuestra vida, que dura solamente una semana y que perdura sin embargo una eternidad, la flagelamos con la tradicional sorpresa que nos llueve y que el agua nunca se cree y siempre sorprende, por eso siempre es sorpresa, por eso, tu, buen cofrade, sabes bien que llevamos ya soportando esa espera, por eso, la semana de nuestras vidas se vio truncada un año más durante varios días por esa flagelante sorpresa que nos golpea la espalda en forma de gotas de agua, y que suenan a latigazos cuando la oímos caer esos días de primavera, jazmín, azahar e incienso y golpean las ventanas de la casa-hermandad. Nostalgia, desesperanza y amor, porque siempre se escuchó eso de “se hará lo que Ellos quieran” en el interior de los templos, donde se fragua la cera, donde se fraguan los sentimientos.
Pero por fortuna, la mitad de esos sentimientos florecieron a pesar de que el Sol no saliera radiante, muchas de esas hermandades, se convirtieron en cofradías al salir a la calle, pasearon y deslumbraron a María la Madre de Dios y a su hijo Salvador por las calles de una ciudad que se veía en todo momento ansiosa de Semana Santa.
Ya se notaba, ya se veía desde lejos, cuando el Viernes de Dolores truncaba muchos sueños, al menos Pino Montano y Bellavista disfrutaron un rato de sus ilusiones y soñaban una Sevilla que dejaban el regusto de miel en los labios que solo podían degustar en la torrija y no en la dulce miel que producen las bambalinas de un paso de palio en la calle. Tuvieron que esperar por tanto al Sábado de Pasión, aquel Sábado de antesala, donde pudieron salir todas las Hermandades y Asociaciones cofrades, era lógico, como la tapa que tomamos antes del plato fuerte, degustamos de una tarde-noche de sueños e ilusiones nuevas, renovadas y que traerán a buen seguro novedades en un futuro a la Semana Santa de Sevilla. Destaco personalmente a la Asociación de la Milagrosa, a la que me sorprendió en sobre manera el misterio realizado por el que probablemente sea el mejor imaginero actual de Sevilla, J. Antonio Navarro Arteaga y por el que Ciudad Jardín vibró un año más en una avenida a reventar de público.
Y llegó la hora, llegó el día y llegó el momento, el plato fuerte, la rampa soñada y la luz del día que no asomaba, el Porvenir esperaba, caramelos guardados se quedaban, ilusiones truncadas…Pero más allá, una Estrella tan valiente y tan certera se echó a la calle, haciendo alusión y fama a su título de “la valiente” y a partir de ahí salieron todas a la calle, la rampa del Salvador tardía pero buena, disfrutó del sonido de las campanitas, del rachear de zapatillas y del olor a incienso y carbón; San Roque enamoró con sones clásicos y en San Juan de la Palma, se asomó y deslumbró a Sevilla la luz que desprende la mirada de la Amargura, se arregló un Domingo de Ramos de invierno.
Y por ello el Lunes se intentó, y fíjate si cayó con fuerza la lluvia que ya te digo yo a ti, que con mis ojos vi con más fuerza, a la gente llorar en la Magdalena al ver a San Gonzalo mojarse, que el diluvio que mandaban las nubes del cielo, y aunque no te lo creas, sonaba más fuerte el grito de dolor descarnado que la lluvia en tus manos…soberano. Un olivo se secó en Santiago, ni la lluvia ni las lágrimas lo regaron, ni el Rocío de la mañana que tus labios asomaron, Madre, tus hermanos te pasearon por la calle en honor de multitudes hasta que el cielo asomó su mano. El resto se quedó viviendo la eterna lágrima de amor y suspiro que perdura dentro de los templos, en el más profundo de los olvidos.
El Martes Santo, vino marcado para evitar lo que ocurriera el día anterior, fue tan grande la fuerza del llanto de tantos hermanos que su eco tuvo presencia en esta jornada, tanto, que nunca Hermandad decidió poner su Cruz de Guía en la calle, enhorabuena por todas, el patrimonio artístico y sobre todo humano es lo primero.

El Miércoles Santo afortunadamente fue una jornada completa, con un cielo que no dejaba una tregua de nubes, aún así pudimos contemplar el rostro de ilusión de los cofrades sevillanos al ver como nueve hermandades hacían con total tranquilidad su Estación de Penitencia. Pudimos disfrutar de muchas cosas, entre ellas, destaco la solemnidad de la Hermandad del Cristo de Burgos, el bellísimo palio de la Virgen de la Palma y los nuevos bordados del palio de la Virgen de Consolación de la Sed adquirida con el esfuerzo de todos los hermanos del barrio de Nervión.
Jueves Santo es un día de mantilla, de merienda y de familia y de visita obligada a los templos, un día donde el sabor y el sin sabor se mezclan, donde los nervios atraviesan nuestro cuerpo esperando la noche más mágica de todas, donde se vive en el mismo corazón de la Semana Santa, un día donde el rojo pasión que provoca el día del Amor Fraterno y el rojo Eucarístico predominan, y por supuesto, el morado de Pasión que no se pudo disfrutar por las calles del centro de mi ciudad, cuantas cosas nos perdimos en una jornada donde la lluvia, estropeó esa mantilla y esa azucena que brillaba, que quería brillar… ni el bronce relució en la Magdalena ni Cristo muerto cayó, se resguardó, por segundo año, y otro año más los ojos verdes de la Virgen del Valle se quedaron solos arriba del altar del Septenario, no pudo contemplarlos Sevilla, que más que sus ojos lloraron…vestidos de negro de mantilla.
La ciudad esperaba impaciente la hora nona de nuestra Semana Santa,  la lluvia amenazaba los cristales que enfriaban el alma al saber la noche que era, se pararon, no volvió a sonar el sonido de la lluvia, hacía falta Silencio en la ciudad, calma, viene Jesús Nazareno andando en su caminar, y Sevilla pudo oler el azahar que desprendía la Virgen de la Concepción, como siempre al caminar, más clásico que el rachear de zapatillas cuando Dios se pasea por Sevilla en su Gran Poder. Y los sones macarenos sonaron, y la Sentencia de Cristo se pudo cumplir en Sevilla con los sones más clásicos, y en Sevilla se repartió la Esperanza, porque todas las esperanzas salieron en Semana Santa, porque hasta Dios sabe, que lo que más necesitamos es la Esperanza, porque Dios nunca no las quita, siempre tenemos a Ella con nosotros, ¿verdad?, siempre guardamos una plazoleta para que nos alumbre el alma un año más y nos de fuerzas para intentar caminar entre tantas espinas que se clavan…Triana volvió a enamorar a Sevilla donde su amor por un caballo y un romano rozan casi lo profano y es que un izquierdo volvió a adelantar el amor que siente la ciudad por una Esperanza de Triana que es el amor de un barrio que este año se ha visto más desmesurado que de costumbre al andar, volviendo a una realidad de los años 80 que caracterizó en antaño a la Esperanza y que no es ni mejor ni peor, simplemente distinto, así es como desde Pureza se quiere a Dios. Por último, en la última amanecida, sonó un redoble que anunciaba canela y clavo en el horizonte, Angustias en mi anhelo que ella todo lo aparta a su paso, contrastes…cuando vemos pasar tanta Angustia y tanta alegría a la vez.
El Viernes Santo se presentaba complicado, los cachorristas y carreteros se volvieron a quedar en casa, por fortuna, el resto de Hermandades pudieron realizar su Estación de Penitencia, pero como venía siendo habitual, ninguna se libró de alguna pequeña llovizna que solo hizo acrecentar en el corazón de los sevillanos que la Semana Santa estaba siendo bastante pobre en lo climatológico. Aún así, dieciocho ciriales pudieron asomarse por Francos para ver venir al misterio del Señor en su Sagrada Mortaja, pudimos disfrutar del imponente cirineo de Ruiz Gijón de un Cristo que apoya su mano en la fría piedra como tercera caída que anuncia que sigue caminando al calvario, ya jorobado, y desde Triana… La ciudad no se quería quedar tan sola como la Soledad de San Buenaventura y buscó el diálogo imposible que trasmite el Señor de la Conversión de Montserrat con el buen ladrón, diciéndole al cofrade que no se preocupe, que al final de todo esto, vendrá el eterno paraíso de la Resurrección del Domingo.
Y antes de eso, un nuevo Sábado Santo llegó, esta vez sí, pletórico para terminar la Semana Santa, todas pudieron salir, destaco en especial como no puede ser de otra manera el cortejo de la cofradía del Mors Mortem Superavit, el Santo Entierro, una cofradía para ver de principio a fin; así como el nuevo paso para el Señor de las Cinco Llagas ejecutado en los afamados talleres de los Hermanos Caballero; y también destacar la solemnidad Servita, las insignias de la Hermandad del Sol y como colofón, la entrada de la Soledad de San Lorenzo, con una plaza totalmente apagada, silenciada y solo rota por las saetas del Sacri mientras la Virgen se va llorando sola, con el contraste de una plaza abarrotada…así te quiere y te quería Sevilla.
Nada mejor que terminar el colofón a esta fiesta que verte en Santa Ángela de la Cruz, donde Cristo resucitó con el sonido angelical de la hermanas de la Cruz, darlo todo por los pobres y despertar de un profundo sueño que nos dio tu Resurrección.
Así se despidió la Semana Santa 2012, en silencio, volviendo San Gonzalo y la Virgen de la Salud a su templo. Una Semana Santa de contrastes, de templos cerrados, de lágrimas y de suspiros, de llamadas, de nervios y de mirar al cielo, así termina y así vuelve a comenzar, porque “cuando menos te lo esperas, va la vida y te sorprende”, sorpréndeme un año más en la eterna espera, que esperare por ti otro año más…impaciente.
Luis Miguel Murube Díaz. 

¿Qué te ha parecido?

0 puntos
Upvote Downvote

Total votos: 0

Añadir voto: 0

Porcentaje votos positivos: 0.000000%

Quitar voto: 0

Porcentaje votos negativos: 0.000000%

Escrito por Nacho Sánchez

Jartible Cofrade desde 1991 · Tecleando con más de 140 caracteres · Coordinador de ElCostal.org

Esto ha llegado a su fin por @IreneRedencion

Traslado en la Exaltacion