in

La semana de los locos por @altocapirote

Será una semana en duermevela, de sentidos anegados por un espeso aceite que lubrica los sueños y ralentiza el pensamiento racional. La Ciudad ha vencido. Y sus torres repicarán la victoria sobre la realidad, anunciando una semana donde los locos son los cuerdos y los cuerdos se han ido a la playa. Caminaremos por la ciudad buscando El Dorado de una memoria que ni siquiera somos capaces de asegurar que existiera alguna vez.

No hay médico que cure esta dolencia. Por eso nos unimos a una legión de zombies que errarán por la Ciudad anhelando esa conexión imposible de la realidad con la memoria. Todo parece pero no es. Todo lo hemos soñado de otra manera. El recuerdo mate, el alma ajada y Sevilla, sonriendo como Monipodio ante su enésimo truco, acaricia pícara un pelícano entre sus brazos. Y somos los sevillanos los que nos acogeremos a sagrado porque desde las gradas de la Catedral creeremos ver el sueño venir. Y volveremos a casa con el sentimiento amargo del beso que apenas fue roce, ebrios de nostalgia.

Pero habrá un instante en el que, sublimadas todas las ataduras a la realidad circundante, sintamos el abrazo real de la memoria. Será inesperado. Un escalofrío. El sevillano entonces calla y mira. No se mueve para no romper el hechizo. No comparte el sueño que está viviendo con nadie. Y solo en ese momento brillarán los ojos del loco. El recuerdo se hará vívido. La mano de quien lo enseñó a ver cofradías volverá a agarrarlo, mientras otra le indica el detalle que ya se hizo indeleble. Una candelería en aspas, un cañón con flores de cera, un manto fruncido, un ángel que sujeta una cruz, una reliquia imposible. El loco sonreirá teletransportado a un Paraíso que, para el sevillano, siempre está en el recuerdo.

Cumplido el rito, esa noche el loco dormirá cuerdo. Ya ha visto lo que tenía que ver. Todo será accesorio a partir de ese momento. A veces incluso dirá que ya puede irse a la playa. Después del huracán todo es tan fútil que los sentidos piden tregua.

Pero pronto volverá a enfermar, volverá a sentir inalcanzable esa memoria perdida. Será al girarse a ver el último palio de vuelta, será al guardar la túnica, será al buscar la caja donde está la medalla y antiguas papeletas de sitio. No sabe cuándo, pero será. Volverá el loco a buscar por la Ciudad el crujido del alma, el sueño que, cruel paradoja, le hace saber que sigue vivo.

¿Qué te ha parecido?

0 puntos
Upvote Downvote

Total votos: 0

Añadir voto: 0

Porcentaje votos positivos: 0.000000%

Quitar voto: 0

Porcentaje votos negativos: 0.000000%

Más de 45 Hermandades presentan estrenos para la Semana Santa

El misterio de la Bofetá estrenará un nuevo suelo de mármol verde