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La luz que guía a Triana

Qué acertado ha estado Álvaro Sáez al decir que Triana se vistió de gala para rendirse a los pies de su estrella nocturna y matinal. Y lo hizo como sólo Sevilla sabe, rebosando colorido y alegría para que su madre bendita gozara de un paseo extraordinario.

No sólo las vestiduras fueron especiales, sino que el alma de los sevillanos también se tiñó de fiesta, y no hubo ni una sola que deseara esconderse en la profundidad del hombre. Querían salir, sumarse a la algarabía de un barrio entregado, a la sinfonía desmadrada de sentimientos que inundó cada rincón que Triana ofreció a su Estrella, y así se demostró con el manto de gente que acompañó a la procesión durante todo su recorrido.

A pesar de que el tiempo auguraba una tarde preocupantemente nublada, con la salida de la virgen, a eso de las 19:35, las nubes parecieron cogerle miedo a la imponencia de un desfile francamente bien organizado.

El resplandor inigualable de sus nuevos 12 varales, el brillo celestial que la Roldana talló en los ojos de su madre, y la luz completa de la candelería se convirtieron durante 9 horas en la única guía visible, un fuego que combatió al demonio de la noche, y sumó un triunfo más bajo el ropaje de su barrio.

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Foto: Carlos Jordán
Video: Nacho Baratillero
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Jartible Cofrade desde 1991 · Tecleando con más de 140 caracteres · Coordinador de ElCostal.org