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La implacable cuenta atrás

Tweet Cuantas veces en la vida parece que todo va bien, pero de repente llega algo que lo complica. Y en ese momento, en vez de asumir nuestros propios errores sólo vemos los fallos de los demás. Porque es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio.

A pesar de todas las complicaciones que ocurren a lo largo de nuestra vida, cada persona se marca unas metas por las que luchar cada día, por tener un motivo para levantarse cada mañana, algo a lo que aferrarse en los momentos de debilidad pero que también son motivos de alegría. Pero lo cierto es que todos y cada uno de nosotros vivimos en una constante cuenta atrás, y en el momento que llegamos a esa meta nos marcamos una nueva, es una forma absurda de no dejar nuestras vidas vacías a la merced de un futuro no escrito.

Para algunos, su alegría es la llegada de un fin de semana nuevo con la intención de reencontrarse con sus amigos, salir de fiesta, y en definitiva, evadirse del mundo. Otros, agobiados con exámenes marcan el tiempo que hay entre unos y otros para poder estudiar, y así ir señalando que ya les queda menos para estar libres. Pero para los cofrades su motivo de lucha diaria es la llegada de la semana más grande del año, de la Semana Santa.

Ahora bien, aunque muchos piensen que la Semana Santa es sólo una semana más, que cuando se acaba ya no hay nada en realidad esto no es así. El cofrade vive en una constante Semana Santa, prepara con ilusión los cultos de sus titulares en las diversas hermandades, convivencias con los grupos jóvenes de otras hermandades, se reencuentra con amigos que ya comparten su misma ideología pero también encuentra nuevos compañeros de su lucha constante. Porque el que es un verdadero cofrade, no lo es sólo de un día de la Semana Santa, sino de todo un año.

Los cofrades anhelan la Semana Santa, pero muchos de ellos sobre todo lo que desean es la Cuaresma. Un tiempo de preparación a la semana grande, en la que quieren que todo quede de la mejor forma posible, que impacte a quien después verá todo su esfuerzo y trabajo realizado. Cuando llega el Miércoles de Ceniza, se siente un nudo en el estómago, hay que dejarlo todo listo en prácticamente un tiempo recor. Pero sobre todo, y lo que preocupa cuando se va acercando el momento, es el tiempo que da para esa semana en concreto. El miedo a que todo el trabajo realizado sea en vano por culpa de la lluvia, es enorme; porque lo que más importa, ya no es el hecho de que nuestra hermandad salga a la calle (que también) sino que todo el trabajo realizado por esas manos que están en una constante cuenta atrás durante todo el año no sea para nada. 
Carmen García de la Escosura.
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Jartible Cofrade desde 1991 · Tecleando con más de 140 caracteres · Coordinador de ElCostal.org