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La Gestión del Patrimonio en las Hdades. de Sevilla por @JaviPrieto86

2Las hermandades, en el desarrollo de su papel como asociaciones de fieles católicos, han generado un acervo patrimonial al servicio de la fe que supone un legado cultural de altísimo valor. Esta realidad patrimonial está marcada por su valor evangelizador que deriva de su riqueza cultural y que permite, junto a su aprovechamiento en la vida interna de la hermandad,  su puesta en valor en la sociedad.

Las hermandades y cofradías en España son uno de los movimientos corporativos más longevos, siendo de los pocos ejemplos de asociaciones históricas que han perdurado a lo largo de los siglos.  Este hecho las convierte en una realidad social de gran relevancia en la configuración de la historia de muchas localidades y por tanto su interés cultural afecta a disciplinas de muy diverso orden: arte, antropología, historia, derecho, economía, etc.

La realidad patrimonial de las hermandades resulta además llena de matices, desde los bienes patrimoniales más reconocibles como la pintura y la escultura a valiosísimas muestras del patrimonio inmaterial, importantes colecciones textiles, testimonios musicales que engloban desde música popular hasta las más selectas piezas de capilla, arquitectura, arte efímero, sin duda una realidad rica y cargada de valores por descubrir.

La gestión del patrimonio cofrade podría entenderse integrada dentro del patrimonio eclesiástico, pero lo sobredimensionado del patrimonio cultural de la Iglesia dificulta su propia gestión como para asumir el control del patrimonio disperso por cofradías y hermandades.  El patrimonio de las cofradías, podría entenderse como un ejemplo de patrimonio específico, acervos patrimoniales que empiezan a ser tenidos en cuenta por nuevos modelos de gestión como los aplicados en torno al patrimonio industrial.

Las cofradías de Sevilla desde hace tiempo vienen desarrollando actuaciones de gran valor en la valoración, conservación y puesta enmuseo valor de su patrimonio. La actuación más común, en apariencia sencilla pero de gran importancia, es la labor de inventariado y conservación.  El análisis de las piezas que conforman el ajuar patrimonial, la investigación sobre su origen y evolución, y sobre todo la labor de inventariado resultan cruciales para las siguientes fases de la puesta en valor. El inventariado, especialmente cuando se realiza con técnicas de catalogación y labor de profesionales, garantiza el conocimiento de las piezas, fomenta las labores de investigación y supone una garantía para la protección del patrimonio.  Las cofradías de Sevilla, en gran parte debido a la tradición de erigir grandes altares de culto, ha asumido las labores de conservación y protección del patrimonio dentro de las tareas propias de la hermandad. Las limpiezas periódicas y las revisiones del estado de muchas piezas llevadas a cabo por los priostes suponen una labor de conservación muy importante, aunque no exentas de riesgos si se prima el resultado a los criterios técnicos.

Otro campo de la gestión del patrimonio de las cofradías en el que cada vez se pone más esmero es él de las restauraciones. La intervención en las imágenes y el patrimonio de las cofradías es una constante en su historia. Muchas de las restauraciones antiguas han alterado el estado de las obras debido a que no existía una percepción del riesgo patrimonial de una intervención agresiva y no restauradora; algo superado hace décadas por los expertos en patrimonio pero de lo que sin embargo todavía adolecen algunas restauraciones cofrades. Hoy en día, las hermandades tienen a su servicio un amplio catálogo de profesionales de la restauración que garantizan, además de un buen resultado final, la conservación del patrimonio y la recuperación del valor y legibilidad de la obra. La importancia de contar con personal técnico radica en el reconocimiento al valor de la obra a restaurar, imagen titular, paso, orfebrería, cualquier elemento patrimonial debe ser intervenido por un restaurador profesional si lo que se quiere es mantener el significado original de la obra. Es indudable la labor en este campo de centros como el IAPH  no sólo en cuanto a la realización de intervenciones si no por la labor de concienciación que supone promover la ejecución de las restauraciones por profesionales.

Conocer y conservar el patrimonio por parte de las hermandades es un mínimo exigible pero dado su potencial, más aún en el caso de Sevilla en que las hermandades han convivido con grandes escuelas artísticas, es sólo una primera parte de un recorrido mucho más grande. La puesta en valor del patrimonio de las cofradías es un campo escasamente explorado pero en el que ya se han dado pasos sólidos a seguir.

–          Información y difusión: Las hermandades como titulares de patrimonio deben promover su difusión. En primer lugar para explotar el valor evangelizador de sus obras de arte y artesanía, pero también para favorecer el conocimiento técnico y el aprovechamiento cultural. Una de las propuestas más interesantes en este campo la ha llevado a cabo la Hermandad de la Vera Cruz con la señalización de su sede, la Capilla del Dulce Nombre. Desarrollado por la empresa Gestionarte SLU, la hermandad ha editado un tríptico que facilita la visita y ayuda a la interpretación del patrimonio sacro expuesto a la veneración y contemplación en su capilla.

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–          Colecciones permanentes y proyectos museológicos: Otra labor de gestión, cada vez más común en  las hermandades de Sevilla, es la exposición permanente de gran parte del patrimonio de la cofradía. En muchas casas de hermandad y anexos a las sedes se han destinado salas  dedicada a acoger en vitrinas parte del patrimonio de la hermandad, especialmente orfebrería, bordados e insignias. Aunque estas propuestas no suelen contener excesiva información y la distribución de piezas rara vez responde a un criterio técnico es una loable actuación que permite acercar el patrimonio a los ciudadanos durante todo el año. En ocasiones las hermandades apuestan por constituir pequeños espacios museísticos, técnicamente más cercanos al concepto de colección permanente, que aportan a la exposición de obras un perfil museológico más avanzado, sin duda el más significativo es el Museo de la Basílica de la Esperanza Macarena, aunque poco a poco se van sumando nuevas hermandades como la Hermandad de las Cigarreras, una corporación con un patrimonio envidiable.

–          Exposiciones temporales: La principal herramienta de puesta en valor del patrimonio a la que han recurrido las hermandades han sido las exposiciones temporales, amparadas en muestras como Círculo de Pasión o con motivo de efemérides y celebraciones. El potencial de estas exposiciones está aún por explotar, ya que hasta ahora las hermandades se han centrado en mostrar secuencias de patrimonio, especialmente el bordado y la orfebrería, sin recurrir a la interpretación y la aplicación de técnicas de gestión de museística. Una de las muestras más aplaudidas de los últimos tiempos ha sido la recientemente clausurada San Isidoro, el presente de una tradición  en la que los comisarios Álvaro Dávila-Armero del Arenal y  Fernando Gabardón de la Banda han apostado por una visión más técnica,  ofreciendo al visitante recursos para interpretar el valiosísimo patrimonio de la hermandad del Viernes Santo y mostrando una visión del patrimonio de las cofradías mucho más amplías con piezas tan señaladas como el arca de las tres llaves de la Hermandad Sacramental de San Isidoro o el palio sacramental con bordados del siglo XVI, piezas que pueden ensombrecerse al lado del cirineo de Ruíz Gijón pero que condensan un gran valor en la interpretación del patrimonio cofrade.

Sin duda la gran mayoría de las hermandades de Sevilla han asumido una importante labor de conservación y puesta en valor de su patrimonio, una tarea que requiere el apoyo convencido de sus hermanos y el impulso por parte de las juntas de gobierno de proyectos de difusión y gestión que permitan aprovechar al máximo el potencial evangelizador y la riqueza cultural de su patrimonio material e inmaterial. Las hermandades deben abrir nuevos campos en la gestión, no necesariamente como titulares y ejecutores de los mismos,  como los servicios didácticos, las rutas culturales o la colaboración con centros de investigación y museos. El potencial cultural de las hermandades de Sevilla es reconocible y reconocido dentro y fuera de la ciudad, por ello hermandades e instituciones deben seguir colaborando decididamente en su puesta en valor.

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Escrito por Nacho Sánchez

Jartible Cofrade desde 1991 · Tecleando con más de 140 caracteres · Coordinador de ElCostal.org

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