Blog, El Sanedrín

El Sanedrín. Hoy empieza todo por Alto Capirote

Alto Capirote 

Para las mantillas guapas, paras las feas
Para la alpaca, para la plata de ley
Para los de patilla de hacha, para los de pendientito en la oreja
Para las de cornetas, para las de xilófonos 
Para los mantos bordados, para los lisos
Para los de torrija, para los de Phoskitos
Para los de Virgen del Valle, para los de Caridad del Guadalquivir
Para las de tacón alto, para las de zapato plano
Para los que trabajan, para los que se lo trabajan
Para el costalero, para el vuelcapasos
Para la que canta, para la que está para cantarle
Para los de copa de balón, para los de bocata en papel de plata
Para los del Consejo, para los de “ésta cuál es?”
Para los de los palcos, para los de las sillitas
Para los que rezan, para los que tocan el paso
Para los que nunca faltan, para los de “el año que viene”
Para los que dicen incienso, para los que lo vuelven humo
Para los que no saben nada, para los que aún no lo saben
Para los que esperan, para los que La esperan
Para todos
Sevilla

Hace un año subí a Twitter ese pobre remedo del famoso anuncio de Coca Cola. Hoy, y ya es un milagro, sigo pensando lo mismo. Comienzan unos días en los que volveremos a visitar los arrabales de nuestro Tiempo. Memorias ganadas de otras Semanas Santas donde aprendimos de unas manos que hoy, quizás, no están con nosotros.

Puedes tomarte estos días en constante análisis de si lo que ves cumple con no sé qué rancio patrón que, con seguridad, no resiste siquiera llegar a las fotos en blanco y negro.

O puedes sentir. Poco importa si no sabes ni lo que ves. O crees que ya lo sabes todo. Mira, huele, toca, siente. Emborráchate de luz y abandónate en cada esquina. Y déjate llevar por la Ciudad a punto de derrumbarse. Dentro de unos años otros te recordarán. Serás para ellos repelucos en el alma, el seco crujido de un recuerdo. La Ciudad que dejas en sus huesos.

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