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Hacía falta Esperanza, por @manubarroso89

Sevilla es una ciudad de contrastes muy marcados y pareceres muy diferentes. Sevilla es una ciudad en la que los sentimientos y la realidad van cogidas de la mano y en la que la fecha poco importa para que el corazón estalle en mil y una emociones. Estamos en Navidad, en una época en la que los días del gozo, nombre que el insigne Antonio Burgos pusiera a la Semana Santa, se avecinan en el horizonte pero aún es lejana. Acaba de nacer el que va a morir por nosotros. Sin embargo, en Sevilla, en pleno mes de diciembre, entre abrigos y bufandas, olor a castañas asadas e incienso temprano, la Esperanza baja de las alturas para mostrarse entre nosotros.

Y a la llamada de  la Esperanza Sevilla siempre acude. Se pudo ver durante los cuatro días en que las Esperanzas sevillanas, dolorosas y de glorias, estuvieron de besamanos que las colas y el transitar de gente en parroquias, capillas e iglesias era incesante. No importaba ni la edad, ni la espera, ni el cansancio por besar la mano de la Esperanza un mísero segundo.

¿Y qué le pedían a Ella? “Salud, le pido salud”; “un trabajo para mis hijos que están en paro”; “que el año que viene pueda volver”; “que tengan a mis padres bajo su regazo”; esperanza para el que acaba de llegar”. “Salir de esta maldita crisis”. Cada persona con un motivo diferente movía cielo y tierra para hacérselo saber a la imagen que tuviera delante. Daba igual que fuera en la Trinidad, San Gil, Pureza, Castilla, San Roque o San Martín, o a todas igual. No importaba. En una tarde de diciembre, Sevilla dejaba lo que estuviera haciendo para visitar a la Esperanza.

Y es que Sevilla y Esperanza forman un binomio perfecto, un matrimonio irrompible que va más del simple amor terrenal. Una unión que penetra lo más profundo del ser humano y que va directo al corazón. No encontrarás otra ciudad en la que la Esperanza esté más repartida que en ésta. Sevilla no existiría sin la niña guapa de San Gil o la marinera de Triana. Y ellas tampoco existirían sin Sevilla. Que nadie rompa esta unión. Nos hace falta Esperanza.

Redacta Manuel Barroso, @manubarroso89

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Escrito por Nacho Sánchez

Jartible Cofrade desde 1991 · Tecleando con más de 140 caracteres · Coordinador de ElCostal.org

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