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Formación entre ”cacharros”, por @JoseMCarmona_

Llegaban los primeros días de septiembre cuando, mis aligerados pasos, me llevaron ante la puerta de una casa de hermandad céntrica, de esas que todos sabemos dónde están. Y en esa entrada me detuve unos momentos, mientras observé, como en su interior, un grupo de jóvenes, y menos jóvenes, se afanaban en la limpieza de enseres, quizás para unos próximos cultos.

Esa escena cotidiana en nuestras priostías, o “priosterías” como otros las llaman, me hizo reflexionar mientras reanudaba mi camino, percatándome de cual importante son esos momentos, habituales, e incluso minusvalorados por algunos. Igualmente lo son para el futuro incierto de nuestras hermandades, y en algunos casos, incluso, permiten poner las bases para reconducir situaciones que a todos nos vienen a la cabeza, y que sobran en nuestra sociedad, y por ende, en nuestras corporaciones.

Este es, sin lugar a dudas, uno de esos momentos en los que, entre paños, guantes, plata, botes y fundas, se hace Hermandad de la de verdad. Momentos en los que se aprende de los que llevan muchos años haciéndolo, a cuidar y valorar nuestros enseres, y no tanto materiales como emocionales.

Mientras se limpia con cariño esos enseres, todo es aprendizaje a nuestra vera. Se aprende desde la historia de la Hermandad, de cómo se montaban altares, o aquella anécdota, o la procedencia de ese enser. Es la herencia que se transmite en un ambiente de hermandad, y donde, por qué no, también está y debe estar presente la formación.

Ahora que tantos proclaman la necesidad de la formación, es quizás el momento de reclamar que usemos estos momentos, esas vías, para darla y recibirla. Por favor, no usemos el modelo de clases y charlas donde se aburre el más pintado, como si fuesen lecciones magistrales. Los tiempos y las generaciones han cambiado, pero quizás debamos utilizar el método “tradicional”. Volvamos a los orígenes que nuestros mayores nos enseñaron. Manchemos nuestras manos hasta conseguir dar brillo, y no sólo a los enseres, sino a nuestra formación cofrade.

Hagamos por tanto una formación completa, cristiana y cercana, ya que como decía Santa Teresa de Jesús hace ya varios siglos: “Dios se mueve entre los cacharros”, y en nuestras Hermandades esos “cacharros” ya sabemos dónde se encuentran….

José María Carmona Márquez (@JoseMCarmona_)

Fotografía: Hermandad de la Victoria (Huelva)

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