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“El día que el aspecto económico no influya tanto en el aspecto artístico saldrán obras bestiales” Pedro Palenciano, bordador

Su estudio es un torbellino congelado de trabajos que esperan su ejecución. Un vistazo rápido por el espacio prueba que Pedro Palenciano (Andújar, Jaén) es un artesano incansable que siempre que puede defiende la Semana Santa y el arte del bordado. Hasta hace poco, andaba inmerso en una restauración para la Coronación Canónica de la Virgen de las Nieves de Las Gavias (Granada), este año ha restaurado el estandarte de Las Aguas (Sevilla) y la bandera pontificia de La Clemencia (Jerez).

Sus trabajos, cuidados hasta el máximo detalle, han viajado por diferentes ciudades andaluzas y su conversación, alentadora y audaz, anima a conocer un poco más este noble oficio. Los encargos para 2015 acechan, por eso prometimos a Palenciano tomarle sólo una hora para que dedicase unas palabras a ElCostal:

– ¿Cuándo se da cuenta que lo suyo es el taller y los bordados?

Yo siempre digo que bordo por accidente. Un día tuve que coger una aguja para hacer el guión de camino de la Virgen de la Cabeza de Granada y desde entonces, hace ya 16 años, estoy bordando. Cuando vi que cada trabajo de bordado que hacía me daba unos cuantos más, me di cuenta de que lo mío era montar un taller profesional. Hoy sigo pensando lo mismo: cada bordado tiene que gustar lo suficiente para que te dé más trabajo.

¿Quién le enseñó el oficio?

Yo solo, como casi todo el mundo que quiere hacer bordados ahora. Pero con una peculiaridad: tienes que ver muchas cosas de calidad y hasta que no consigas hacer lo mismo, con la misma calidad, no parar.

– ¿Qué distingue el trabajo de Pedro Palenciano de otros? ¿Qué técnicas utiliza?

Las técnicas son las mismas, algunos bordadores se les dan mejor unas que otras, quizás a mí la cartulina, la hojilla y el relieve se me da mejor, pero creo que me diferencia el interés que pongo en el dibujo. El oficio del bordado tiene un proceso muy lento y de muchos pasos y hay que ser muy escrupuloso con el dibujo desde su principio hasta el final de la obra.

– ¿Qué ha supuesto para usted trabajar para una Hermandad como las Aguas? ¿Había recibido encargos anteriormente de Sevilla?

No, nunca había trabajado para Sevilla y esta vez aunque ha sido una restauración pequeña. La verdad es que te sientes muy orgulloso y ojalá me den más oportunidades desde esa tierra que es escaparate para toda Andalucía. Este año he tenido también la oportunidad de dar una conferencia en la Escuela de Artes de Sevilla sobre arte cofrade que para mí ha sido un reconocimiento grande puesto que he estado en charlas en Córdoba, Granada y este año en Sevilla, que son las tres ciudades que yo sigo más asiduamente en el mundo cofrade.

– ¿Cómo reacciona ante las opiniones de su trabajo?

Afortunadamente casi todas son muy buenas y claro está, eso gusta muchísimo y sobretodo te da fuerzas para seguir con este trabajo que produce mucho sacrificio y esfuerzo… En definitiva, estás cumpliendo sueños cofrades que a la gente le cuesta muchísimo conseguir y eso te hace sentirte muy bien.

– ¿Las Hermandades imponen sus gustos o tiene vía libre a la hora de crear?

Yo creo que hay de todo. En mi caso siempre he funcionado muy bien cuando hay condicionantes a los que hay que ajustarse en estilo o decoración peculiar. Siempre me gustan los retos, pero también he tenido mucha vía libre a la hora de diseñar y eso te da una respaldo de confianza muy grande.

¿Hasta qué punto influye la opinión de un vestidor?

Los vestidores tienen muchísimo poder dentro de las Hermandades, algunos hacen muy bien a la Hermandad y otros imponen estéticas que no viene nada bien, pero eso es como la vida misma: lo que está bien para unos, no lo es para otros.

– Usted que ha trabajado con varias Hermandades, ¿se conserva correctamente el patrimonio? ¿se guardan las cosas como se tienen que guardar? ¿Qué se encuentra?

Casi todas la Hermandades cuidan todo lo bien que saben sus enseres, pero muchas veces no se sabe que hay humedad en algunos sitios y los bordados se oxidan pero en general no creo que nadie descuide sus enseres conscientemente.

– ¿Qué es lo más difícil de su trabajo?

Conseguir que el presupuesto sea lo más bajo posible. El día que el aspecto económico no influya tanto en el aspecto artístico de la obra seguro que saldrán cosas bestiales de buenas.

– Dígame un referente en el que se inspira.

Yo me inspiro en todo lo que me parece original y bueno, no en nombres concretos. Si te puedo decir que me gusta huir del estilo Juanmanuelino que se ha extendido por toda Andalucía desde Sevilla convirtiéndolo en algo poco original.

– ¿Cuál es la obra de mayor envergadura que ha realizado?

Sin duda el manto del Centenario de la Coronación de la Virgen de la Cabeza y el palio de la Expiración de Jaén.

– ¿Tiene alguna Hermandad especial para la que le gustaría trabajar?

Sinceramente cuanto más interesante es la Hermandad, más me gusta, pero yo trabajo para todas. No se me caen los anillos por hacer trabajos pequeños para Hermandades pequeñas o de pueblecitos desconocidos.

– ¿Cómo combaten los talleres de bordados la crisis económica que impera en las Hermandades?

Esta crisis solo se puede combatir aguantando y trabajando más por menos, como todo el mundo.

¿Qué cambios ha notado al respecto en los últimos años?

Se han notado muchísimos cambios, como por ejemplo Hermandades que quieren hacer proyectos pero no está bien visto acometerlos en este momento. La gente, en general, ve mejor hacer caridad y yo creo que quizás es también caridad el mantener puestos de trabajo en una artesanía que mantienen casi exclusivamente las cofradías. También creo que esta crisis será una criba donde los talleres que no han hecho bien su trabajo en cualquier aspecto tendrán difícil el salir a delante.

– ¿El bordado entiende de tendencias?

Sí, por supuesto que sí. Ahora se tiene mucho más en cuenta el diseño de la obra y en referencia a estilos, en general, se presta más atención a los estilos anteriores al Juan Manuelino como por ejemplo renacentista.

– En su caso, ¿la mejor obra está aún por llegar?

Claro que sí. Yo siempre digo que me siento capacitado para hacer grandes obras de arte pero falta que me den la oportunidad de demostrarlo. Siempre que ha llegado a mis manos un proyecto interesante le he puesto mucha más dedicación y trabajo del que se presupuesta porque reconozco que si el proyecto vale la pena, lo convierto en una ilusión personal de crear sueños cofrades.

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Escrito por Nacho Sánchez

Jartible Cofrade desde 1991 · Tecleando con más de 140 caracteres · Coordinador de ElCostal.org

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