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En busca de la Cuaresma por Álvaro Carmona

Tweet Todo llega como si de una vorágine se tratara. Parecía que la cuaresma era tan larga que el azahar quiso colorear varias veces las calles de nuestra ciudad. No sabían los días pasar en ese reloj que desde que llega enero, corre de manera inversa y nos acerca de manera particular, a la semana de la pasión según Sevilla.
Nunca está todo preparado para el gran día. Puede que sí, pero no. Son los detalles que nos olvidamos, los que dan sentido a toda nuestra fiesta.
Jesús, alumbrará la esperanza de María en todo su esplendor y debemos estar preparados. Es hora de recordar que este barrio late a los sones de tertulias y de asociaciones que velan porque la tradición nunca caiga en el olvido.
Es hora de que el pregón íntimo de cada uno de nosotros, se haga verso y prosa con el azahar de los naranjos y el incienso que empieza a inundar la memoria más oculta. Parece que está todo dispuesto para que las sillas de la Carrera Oficial prolonguen como si de un brazo se tratara, el itinerario de la procesión que busca la Catedral. Parece que está todo dispuesto para que los pasos de palios reluzcan con la intensidad del diamante más pulido y alberguen en ellos, a las mejores tocas y mantos.
Será la cera, la mejor confidente de las imágenes. Será su figura, el reloj más exacto que nos aproximará a la hora que corre, a las horas del dolor de la Virgen. Es el momento de empezar a contar la pasión que albergan todas vuestras calles y plazas, todos vuestros balcones y esquinas.
Tiene esta ciudad una personalidad abrumadora, propia e inconfundible para hacer suya la Semana Santa. Las túnicas, quedan ya colgadas en los armarios y en el salón, dando testimonio fidedigno de la plasticidad que tienen los antifaces y espartos de nuestras vestimentas.
Es sin duda, la cuna de cofrades entregados a las hermandades, que viven tan lejos y a la vez tan cerca, tan cerca y tan lejos de las iglesias que dan cobijo a sus titulares, esos que se aprenden a querer casi desde nuestros primeros pasos. Por todo ello, que empiece todo esto como si fuera la salida de la cofradía. ¡Qué vaya ya preparándose todo!
Va la primera “llamá” por todos ustedes.

Llegó como si estuviera,
Escondida en el regazo,
Como si fuera una madre,
Con un niño entre los brazos.
Llegó como si estuviera,
Deseosa por conocerte.
Cuaresma de pocos días,
Que va muriendo por verte.

Llegó como si estuviera,
Prendida de tus encantos,
Cuidando de tus pasiones,
Brotando de cuando en cuando,
Siendo el perfume que emana,
De la flor de los naranjos,
Que adornan nuestra ciudad
Anunciando al que esperamos.
Llegó como si estuviera,
Enamorada de ti,
Queriendo siempre vivir,
Como si nada existiera.
Mire por donde la mire,
La busco solo en tus calles.
No sé si está tan bonita,
O es que al verla me sale,
Una emoción que adorna,
Nuestro “Reina, Dios te Salve”.
Mire por donde la mire,
La Cuaresma nos invade,
Nos llena de sentimiento,
Al cogerte por el talle,
Al hacerte a ti, tan nuestra,
Al vivirte, al amarte,
Todos los días del año,
Para que nada te falte.
Mire por donde te mire,
Van mis besos a buscarte.
Se hacen eco las plazas,
De tu rostro, vuestras calles,
Balcones y plazas llenas,
Olor a tertulia en el aire,
Que resume con sus cuadros,
La pasión de este romance.
Mire por donde te mire,
El barrio lleva tu sangre,
Que emana de sus rincones,
En nuestra espera incesante,
Al ver venir a Jesús,
A lo lejos, sin callarse.
Se abren las puertas del cielo,
y en tu cielo se sabe,
Que faltan tan pocos días,
De cuaresma inacabable,
que el júbilo se apodera,
de la cera, del encaje,
de los acólitos nuevos,
de los besos de tu madre,
del cirio y del canasto,
de la lágrima que echaste,
al ver el manto marchar,
en la Puerta de la Carne.
Se apodera de los niños,
Del amor inenarrable ,
Que sienten los mil latidos,
De tu pecho al acercarse,
Al llamador que resuena,
como un crujido que sabe,
aunar todas las vivencias,
de la vida de un cofrade.
Despierta ya mi Sevilla,
Anuncia el verbo, tu imagen.
¡Qué llegue la primavera,
Envuelta por azahares!
Ya partió mi alma al cielo, 
en el tiempo de la espera.
Llegó como si estuviera,
Volviendo del mismo tiempo.
Surcó con todo su celo,
La brisa de la Cuaresma.
A la voz del capataz,
Nuestro paso se levanta,
¡Ya está la Semana Santa,
En la Puerta de la Paz!

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Escrito por Nacho Sánchez

Jartible Cofrade desde 1991 · Tecleando con más de 140 caracteres · Coordinador de ElCostal.org

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