- El Siglo de Oro Sevillano

El Siglo de Oro Sevillano “Francisco de Ocampo”

 Francisco de Ocampo Felguera nace en la localidad jienense de Villacarrillo en el año 1579. Fue sobrino del artista Andrés de Ocampo aunque no fue del único del que recibió influencias puesto que las percibe de Juan de Oviedo, Juan Martínez Montañés y Juan de Mesa.

Se desconoce el año de su llegada a Sevilla, pero si se sabe que estuvo siete años formándose en el taller de su tío Andrés. En 1601 entra a formar parte como aprendiz del artista sevillano Juan de Oviedo (1565-1625) que le permite tomar contactos con los círculos montañesinos y de otros artistas, para quien trabajará tres años después cuando el artista de Alcalá La Real le encargue  los relieves y esculturas para componer en los retablos que ejecute Montañés, conviviendo obra de uno y otro.
Su estilo se puede marcar a caballo entre lo montañesino y lo mesino, considerándose un artista entre lo natural y lo real, sin llegar a la expresión dolorosa del cordobés. No imprime a sus imágenes tanto movimiento, ni juega con los planos, considerando un modelo más reposado.
Su obra oscila entre aquella que si está documentada y la que se le atribuye, sobre todo, a raíz de la atribución de Nuestro Padre Jesús Nazareno de San Bartolomé en Carmona. Esta obra tiene la característica que posee su túnica tallada, cuando lo normal era que se realizaran imágenes para vestir, donde los ecos montañesinos son aún percibidos en un Francisco de Ocampo joven, preocupado por el ensimismamiento alejado del dolor y sufrimiento devocional.

En 1611 se concreta el Crucificado del Calvario ubicado en la Parroquia de Santa Magdalena en Sevilla, originariamente destinado para la Capilla de la Encarnación de la Iglesia sevillana de Santa Catalina. Para su elaboración, el artista tomó como modelo al Santísimo Cristo de la Clemencia de la Sagrada Iglesia Catedral de Sevilla pero tamizado a través del filtro de Ocampo puesto que se trata de un Crucificado de tres clavos, su tamaño es más académico y no tan alargado,  con la cabeza con gestos martiriales y dolorosos y  en cuanto al sudario, copia el modelo del catedralicio pero con ángulos y claro-oscuros.
El Santísimo Cristo de la Salud de la Hermandad de la Carretería de Sevilla es obra atribuida al artista, si bien hay quien lo asigna a Matías de la Cruz, hermano de la corporación.  Sea como fuere, sus similitudes al Santísimo Cristo de la Veraz Cruz de la parroquia de la O, situada en la localidad gaditana de Sanlúcar de Barrameda, también atribuido a Francisco de Ocampo, nos hace pensar que finalmente pudiera atribuírsele al jienense, ya que en ambos se observa esa mezcla del clasicismo de Montañés con el realismo que bien pudiera venir de corrientes mesinas. Nos encontramos con una obra más madura del autor, donde incluye determinados efectos dramáticos, movimientos corpóreos, sudario más dinámico, quebrado y con moñas laterales, con rostro doliente, con policromía efectista mezclando los tonos blanquecinos con verdes para aumentar el naturalismo.
Hay referencias documentales de la existencia de un Crucificado, titular de la Hermandad de los Toneleros en 1613, fecha que puede convenir a esta talla De la Hermandad del Cerro del Águila de Sevilla, nos encontramos con el Santísimo Cristo del Desamparo y Abandono, siento un Cristo muerto, atribuido a Francisco de Ocampo, estableciendo similitudes con Jesús  Nazareno de la Hermandad del Silencio de Sevilla y con el ya citado Santísimo Cristo de la Vera-Cruz de Sanlúcar de Barrameda, de ahí su atribución.  Es un crucificado más grande que el académico, de configuración alargada, con el pecho hundido, siguiendo los patrones del Cristo muerto y piernas musculosas.
En la Iglesia de San Antonio Abad de Sevilla nos encontramos con Jesús Nazareno, titular de la Hermandad del Silencio,  que, a pesar de no estar documentada, sus características estéticas e iconográficas, así como su morfología, nos permiten una autoría muy fidedigna. Los enlaces con el Nazareno de San Bartolomé de Carmona y el Santísimo Cristo del Calvario, refuerzan su atribución a Ocampo. Se trata de una talla para ser vestida con la característica de que toma el madero con la cruceta hacia atrás, abrazado al patibulum, según la tradición cristiana.
El Santísimo Cristo de la Salud de la Hermandad de la Candelaria, tradicionalmente se ha atribuido a Pedro Roldán, pero finalmente, por sus formas se le puede meter en la órbita ocampiana. De mayor tamaño que el académico, es de talla completa con la técnica del estofado sobre la túnica tallada.

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Jartible Cofrade desde 1991 · Tecleando con más de 140 caracteres · Coordinador de ElCostal.org