El Sanedrín

Tómate tu tiempo por @AltoCapirote

CapturaOcurrió de pronto, como siempre. Sin esperarlo. Un día de frío me encontré con una luz y un silencio nuevos. Me tiraste a la cara las noticias del almanaque, esa ouija donde tus sevillanos nos entregamos al akelarre de la espera. Morales Padrón ya dejó escrita nuestra pasión por las vísperas: “Es tan dulce esperarte y soñar tu llegada, que no quiero que llegues, quiero oírte llegar”. Y con el oído pegado al alma te espero mientras se alargan los atardeceres amarillos ocres.

Esa desazón por el tiempo que se nos acaba antes de llegar sobreviene con un sin fin de marcas indelebles, que despertarán nuestra infancia en esta hora de frías mañanas y mediodías tibios. Revivimos esa memoria tan amada que duele, que esperamos y nos amenaza, de la que huimos pero que nos alcanza. Porque los cinco sentidos llenos de ti son una carga demasiado pesada. Porque eres una ausencia demasiado presente.

Te espero, pero tómate tu tiempo. Yo no forzaré que te hagas presente en los reflejos de tu Verdad que tratarán de engatusarme. No vengas mientras no toca. Firmamos la paz en junio, y ya han pasado las semanas de luz mate y niebla. Nos hemos respetado hasta ahora, pero sé que intentarán que tu momento se anticipe. No, no y no. No quiero una Cuaresma de tres meses, ni tu Semana Santa de veintiún días. Que cada Tiempo tenga su tiempo.

Te espero. Sabrás perdonarme este estado letárgico. Y entenderé que has llegado en un momento ineludible al que sabes que no falto. El Domingo de Ramos, tras horas de andar perdido en medio de la locura me dejaré en la Plaza de San Marcos, cuando vuelva la Hiniesta. Iremos ambos camino de casa. Esperaré que su palio azul traiga mi niñez de paseos por tus calles rojas. No sé si habrá un escalón al que subirme. Y sólo entonces sabré que has vuelto. No tardes en regresar, que quiero dormir en tu regazo. Aunque solo sea en tu Semana.

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