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El Sanedrín | Fotos a granel… por @estaahifuera

beso de judas

Es una de las polémicas domesticas más recurrentes en este invento al que llamamos internet: el uso indiscriminado de material gráfico de terceros, sin citar procedencia del mismo, mucho menos la autoría. En esta ocasión voy a centrarme en las fotos más o menos antiguas.

Un vistazo superficial nos da una idea del impacto que tiene el uso de fotos antiguas en una página web, o en las redes sociales. Resulta tentador ir excavando en internet para surtirnos de material con tal fin. Seamos claros, muy pocos de los que suben fotos antiguas tienen originales en papel. Algunos tienen copias digitales facilitadas por coleccionistas y aquellos que conservan los álbumes familiares. Otros escanean revistas, y boletines y anuarios de las hermandades. La mayoría recurre a foros y webs; lo que popularmente se conoce como mangar fotos.

Ocurre que hay fotos que son más raras que otras, y claro el impacto que producen al ser publicadas es mayor. El avance de las aplicaciones móviles especialmente guasap, instagram, y las app para acceso a las redes sociales han hecho que las fotos rápidamente vayan de mano en mano. Es cierta una cosa, como muchas cosas corren como la pólvora, es complicado saber quien publicó primero en internet una foto. Poco ayuda que casi ningún usuario tenga interés es saber ese dato, no digamos la autoría.

En el ánimo de algunos se nota un cierto afán de protagonismo; basto saber que el administrador de una conocida cuenta de tuiter, especializada en fotos cofradieras antiguas en blanco y negro, fuese invitado al programa que presenta Víctor García Rayo en la televisión del Correo, para que volviesen a saltar chispas. También recibió duras criticas una cuenta de tuiter administrada por un grupo de jóvenes, que arreciaron tras ser galardonados en la IV gala de Blogosur. Los coleccionistas que ven como sus archivos son tratados como un intercambio de cromos en el patio de un colegio suelen expresar su malestar de forma más discreta, todo lo más frenando el suministro de fotos.

Hay varias cosas que delatan a quienes pretenden aparentar que poseen un gran archivo fotográfico, a saber; desconocimiento de los principales fotógrafos, y los años en los que estuvieron en activo, desconocimiento de la evolución de las técnicas de revelado utilizadas, y de los formatos que tienen las fotos cofradieras antiguas más conocidas, no es lo mismo una albumina de Francisco Almela, que una postale carte de los años 30 del pasado siglo.

También es un buen indicador que siempre se publiquen las mismas fotos. Un ejemplo: del famoso paso del acorazado Potemkin vi hace años, muchos, un álbum completo,  circulando en internet no hay más que un puñado de fotos, las que la propia hermandad, y algún hermano, han publicado. Otro ejemplo ¿Alguien ha visto fotos de mi cofradía de la Amargura a remojo en 1982? Yo no, pero haberlas haylas como las meigas; Si tengo alguna del palio saliendo de San Martín. Moraleja: en los cajones hay guardadas aún docenas de miles de fotos, tanto de profesionales, como de aficionados, que a este paso nunca verán la luz. Lo que conocemos es solo la punta del iceberg.

En ocasiones los anticuarios no tienen por qué poner el mejor material a la vista en las mesitas de la plaza del cabildo, o en los puestos del Jueves de la calle Feria; no me los imagino dejando a cualquiera sobar ejemplares que pueden alcanzar en el mercado un precio superior a los 100 euros.

Ya pueden ladrar los que dicen que aquí todo el mundo tiene derecho a publicar lo que quieran, que las fotos son de todos, y que bla, bla, bla. Las fotos son siempre de sus respectivos autores, otra cosa es que los derechos hayan podido pasar al dominio público. Como me dice siempre un periodista especializado en digital, cuando subes algo a internet pierdes el control sobre él. Solución: se llama marca de agua. Yo últimamente soy un poquito más cabrón cuando quiero dejar en evidencia a los del copy&paste, modificando alguna parte de la foto. Así se pueden ver fotos de la Amargura en el altar mayor de la Catedral, en las que el fleco del mantel de la mesa de altar ha desaparecido, o instantáneas de algún paso saliendo de la Catedral, y el labrado de la portada ha sido modificado.

Para terminar, que trabajito cuesta citar, cuando resulta que los que saben de redes sociales y de posicionamiento están cansados de repetir que es la primera regla a cumplir para conseguir mayor audiencias. El mejor material gráfico que nunca haya publicado en mi blog llegó tras un correo electrónico recibido de un coleccionista, confesé que la foto la había tomado “prestada” y lejos de enfadarse durante un tiempo me fue enviando instantáneas poco conocidas, escaneadas en alta calidad.

P.D. Si todos los que dicen ir a la plaza del cabildo los domingos fuesen realmente, este popular mercadillo se tendría que haber trasladado a un estadio de futbol… y lo sabéis.

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