- El Rinconcillo del Arte

El Rinconcillo del Arte. “El Sagrado Corazón”



Para entender la iconografía del Sagrado Corazón de Jesús primero reseñaré los orígenes de esta devoción tan importante para el cristianismo.

Está documentado que Cristo escogió a Santa Margarita María de Alacoque (1647-1690), una humilde monja visitandina del monasterio de Paray-le-Monial, para revelarle los deseos de su Corazón y para confiarle la tarea de impartir nueva vida a la devoción. Nada indica que esta piadosa religiosa hubiera conocido la devoción antes de las revelaciones, o que, al menos, hubiera prestado alguna atención a ella. Estas revelaciones fueron muy numerosas y son notables las siguientes apariciones: la que ocurrió en la fiesta de San Juan, en la que Jesús permitió a Margarita María reposar su cabeza sobre su Corazón le descubrió las maravillas de su Amor, diciéndole que deseaba que fueran conocidas por toda la humanidad y que los tesoros de su bondad fueran difundidos. En otra, probablemente distinta de la anterior, Él pidió ser honrado bajo la figura de su corazón de carne. En otra ocasión, apareció radiante de amor y pidió que se practicara una devoción de amor expiatorio: la comunión frecuente, la comunión cada primer viernes de mes, y la observancia de la Hora Santa. En otra, conocida como la “gran aparición”, que tuvo lugar en la octava de Corpus Christi, 1675, fue cuando Jesús dijo: “Mira el Corazón que tanto ha amado a los hombres… en vez de gratitud, de gran parte de ellos yo no recibo sino ingratitud”. Y le pidió que se celebrase una fiesta de desagravio el viernes después de la octava de Corpus Christi. Fue ella junto con los jesuitas quien se encargó de extender su preciada devoción.
Por tanto, la devoción al Sagrado Corazón puede ser definida como una devoción al Corazón Adorable de Jesucristo en cuanto él representa y recuerda su amor simbólicamente representado por su corazón de carne.
Es este simbolismo lo que de da su significado y su unidad, y su fuerza simbólica queda admirablemente completada al ser representado el corazón como herido. Como el Corazón de Jesús se nos presenta como el signo sensible de su amor, la herida visible en el Corazón nos recuerda la invisible herida de su amor.

Antonio Illanes supo recoger de manera magistral toda esta simbología y reunirla en una de sus mejores tallas para la ciudad de Sevilla, la del Sagrado Corazón de Jesús del Barrio de Nervión y que es titular de la Hermandad de Gloria del mismo nombre.
El encargo de la imagen se produce el 20 de junio de 1943, reunidos el Hermano Mayor, el Teniente Hermano Mayor, el Secretario, el Fiscal y el Tesorero con el maestro imaginero Antonio Illanes rezando en el contrato “Una Imagen del Sagrado Corazón de Jesús para dicha Cofradía, toda tallada en ciprés, dorada, estofada y policromada y de un tamaño de un metro y setenta centímetros, desde el vértice de la cabeza hasta la extremidad de los pies.” El maestro tiene ya por tanto la petición de la Hermandad. Ahora sólo queda reflejarlo, junto con su amor al arte, en madera.
Illanes realiza una talla policromada de facciones amables y rasgos realistas y acogedores. Aparece Cristo, con la cabeza levemente inclinada hacia la derecha, con los mechones del pelo minuciosamente tallados. Posee ojos marrones de mirada dulce y una expresión compasiva y cercana. La barba bífida perfila su delicado rostro en el que no aparecen ninguna de las heridas de su pasión. Posee túnica tallada al detalle, dorada y estofada con numerosos pliegues que le otorgan dinamismo y volumen, recogida en la cintura por una soga también tallada. La túnica se abre en el pecho para mostrar la llaga, simbolizando la lanzada del centurión mientras estaba clavado en la cruz en el Monte Calvario, y un corazón ardiente enmarcado en la corona de espinas sobre el que se clava una daga como símbolo del dolor. Tiene el corazón además, en su lado derecho una pequeña llaga de la que gotea agua y sangre. Como comprobamos, todos estos atributos que aparecen pertenecen al martirio al que fue sometido por Su amor. La imagen, además, tiene las manos abiertas en actitud de acoger y a la vez bendecir y, junto con los pies, presentan las llagas de los clavos.
La talla del Sagrado Corazón de Jesús se bendice en los últimos días de mayo de 1944 procesionando un mes después por toda la feligresía tras realizar sus cultos anuales.
Cincuenta y cinco años después, Juan Manuel Miñarro se encarga de realizarle una restauración y leve limpieza que devuelve a la imagen todo su esplendor.
Nos encontramos, pues, ante una imagen en la que el maestro imaginero Antonio Illanes Rodríguez supo retratar todos sus conocimientos sobre la devoción al Sagrado Corazón como objeto al Corazón viviente de Jesús, como toda la vida de Cristo y a Jesús mismo, infinitamente amante y amable.
Elena Moreno

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