in

Duquesa de Alba, una vida de amor a Los Gitanos

Victoria Bioque

Cayetana Fitz-James Stuart fue una enamorada de Sevilla y sus tradiciones, pero sentía especial predilección por la Hermandad de los Gitanos, hasta convertirse en una de sus principales benefactoras. Tras un vaivén de sedes, la corporación de la Madrugá le debe su actual ubicación en el Valle al Cardenal Carlos Amigo Vallejo y a la propia Duquesa, principales impulsores de la reconstrucción del templo y quienes intercedieron para que en los 90 el Ayuntamiento cediese la propiedad a la Hermandad.

Sin su generoso mecenazgo, “la Hermandad no sería lo que es hoy en día”, afirman fuentes cercanas a la cofradía. De hecho, “Sevilla aprendió a mirar de otra forma al Cristo de la Salud desde el impulso que nos ofreció la Duquesa”.

Pero la estrecha vinculación se remonta a tiempo atrás. Su padre, el Duque de Alba y Berwick, promovió que el Tercio Duque de Alba II de la Legión hiciese la guardia de honor a los titulares, tanto en el templo como durante su salida procesional, tradición que continuó hasta los años 70, aproximadamente.

foto duquesa 1

El reconocimiento a la aristócrata llegó en 2007 cuando la Hermandad rindió un sentido homenaje a su Consiliaria Primera, Camarera Mayor de la Virgen y hermana “Medalla de Oro”.  Ese mismo año y en un gesto de gratitud, Cayetana Fitz-James Stuart donó, entre otras cosas, el pasado del bordado del manto de Carrasquilla azul pavo de la Virgen, que se encontraba muy deteriorado, a uno nuevo de terciopelo azul. Uno de los primeros obsequios de la Casa de Alba a la Hermandad fueron los candelabros de cola del paso de la Virgen en 1958 y en 1988, año de la Coronación Canónica de la Virgen, la Duquesa de Alba  vistió a Las Angustias y colaboró a la hora de sufragar la corona.

Gracias a la generosidad de la duquesa, la Virgen de las Angustias atesora además un segundo manto de salida, que fue bordado en oro sobre terciopelo de Lyon burdeos con el escudo de la casa ducal en el centro. Dentro de sus labores como Camarera Mayor, la Duquesa  donó rosarios, cedió pendientes (tantos suyos como herencia de la Casa de Alba), encajes y mantillas para María Santísima de las Angustias, así como terciopelos para confeccionar túnicas para el Señor. El Cristo también ha recibido como regalo unos gemelos de oro de manos de su hijo, Cayetano Martínez de Irujo.

Una de las donaciones más conocidas fue en 2009 la de los 125 kg de plata pura para realizar los nuevos respiraderos del paso de palio, obra de Orfebrería Andaluza, de Manuel de los Ríos e hijos.

duquesa de alba

La devoción por la Semana Santa sevillana no termina en Los Gitanos. Cayetana fue hermana del Gran Poder, Monte-Sión y Camarera de Honor de la Esperanza Macarena. Entre las prebendas que disfrutó la Hermandad de San Gil destaca que los años 60 la Virgen lució joyas cedidas por la aristócrata, que se “turnaba” con la Virgen de las Angustias. Además, por aquella época Cayetana de Alba prestó la tiara rusa de platino y brillantes y herencia de la Casa de Híjar a la Virgen de Los Gitanos. Por todo ello no es de extrañar que fuese deseo ex profeso –y así se lo hizo saber al Hermano Mayor en 2012- que sus cenizas reposasen a los pies del Señor de la Salud. Finalmente así será, tras la celebración de las exequias presididas por su afecto Cardenal Amigo Vallejo.

* Foto 1: La Duquesa en 1966 ayuda a vestir a la Virgen de las Angustias, que luce la tiara rusa propiedad de la Casa de Alba.

* Foto 2: La Duquesa de Alba junto a Juana Reina, ambas camareras de la Esperanza Macarena.

¿Qué te ha parecido?

0 puntos
Upvote Downvote

Total votos: 0

Añadir voto: 0

Porcentaje votos positivos: 0.000000%

Quitar voto: 0

Porcentaje votos negativos: 0.000000%

Escrito por David Jiménez

Community manager y fotógrafo profesional

Besamanos extraordinario en San Roque

21 de noviembre de 1954, hace ya 60 años