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El Patio de los Gentiles: ¿Cuanto cuesta el Señor del Gran Poder?

Francisco Miguel Jiménez Alcaide

Tengo que reconocer cierta empatía o debilidad a una muchacha que pide limosna siempre en la puerta de la Parroquia de San Lorenzo. No sé ni su nombre, ni su edad, solo se que es de Rumanía, y que no hay dia que no me cruce con ella por San Lorenzo.
Siempre, en la medida de mis posibilidades, intento echarle una mano, no es que yo sea un ejemplo de caridad, lo hago por que me da la gana, y por que cuando me contó su historia familiar me revolvió el estomago, y ya nunca más la pude mirar sin poder mirarme antes el bolsillo o la despensa… hay quien me dice que me creo demasiado las cosas que me cuenta, y que se aprovecha de eso, yo prefiero seguir creyendo que mi humilde ayuda le beneficia en algo.

El otro día, salía yo de la basílica del Gran poder, y nada mas verme se levanto del dintel de la puerta de la parroquia y vino a mi encuentro, me saludo y acto seguido me dijo que el día había sido malo, y que no había conseguido mucho dinero, y que no tendría para comer…. Pusimos solución al asunto con un par de bocadillos y unos euros sueltos en el bolsillo, y nos despedimos “hasta la próxima”.

Ayer fue la próxima, venia híper abrigada porque las tardes/noches ya no son para ir así como así a la calle y menos para estar sentada toda la tarde en el mármol de una parroquia, y con su peculiar sonrisa me enseño unas llaves que tenían colgadas un par de llaves, una navajita (“nunca se sabe” me dijo) y un cordón morado que terminaba en una pequeña medallita con la cara de Señor de Gran Poder

“mira amigo lo que me he comprado…me hacía falta un llavero y me comprado al gran poder!”

Mire el llavero, mire el modelo…. Y le pregunte, impertinente de mí:

“ ¿Cuánto cuesta esto?”

“El llavero cuesta cinco euros, lo compre en el hombre que pone una mesa algunos días en la puerta de la iglesia, pero ¿cuesta cinco euros el Gran Poder? ¿No vale mucho más que todo el dinero junto? ¿Cuánto cuesta que yo me sienta protegida por EL y quiera llevarlo siempre conmigo? ¿Cuánto? Dímelo tu que entras todos los días a verlo, dime si has conseguido calcular cuánto vale”

Termino su alegato con una sonrisa, y yo no supe que decir…

Mi impertinencia de preguntar el precio, no fue más que por dinero… por saber que en que invirtió la ayuda que le prestan los que buenamente quieren colaborar con ella y su familia. Pues esta vez me dio con la impertinencia en la boca, y me contó su inversión, y lo mejor de todo, estaba súper convencida por lo que decía, me dio una lección. Está claro que pasa hambre, está claro que tiene frío, está claro que su familia tiene cientos de dificultades,(nadie se pasa las horas muertas sentada en la puerta de una parroquia con un vaso de plástico en la mano -con la foto de la virgen del Dulce Nombre que yo le regale- esperando unas monedas por gusto) pero con esos cinco euros invirtió en algo que también nos hace falta a todos muchísimas veces, en confianza, en Fe, en abrigo, en compañía…. Un llavero le proporciona todo eso…. Y yo que me alegro, porque me dio una lección, una lección que pague con una mirada al suelo y una larga reflexión (“jodia rumana…la que me ha dao”)

La próxima vez no preguntare a que dedica cada uno la ayuda que le dan, porque nadie mejor que uno mismo para saber qué tipo de ayuda le hace falta en cada momento, y de ayudar y tender una mano o las dos….el Señor del Gran Poder sabe mucho.

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