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El Cristo de los Desamparados ¿una nueva imagen para las Vísperas?

Nace la Asociación de Fieles y Devotos al Cristo de los Desamparados y la Virgen de la Salud

Fotografía | ABC de Sevilla

¿Verías al Crucificado de los Desamparados del Santo Ángel procesionando en Semana Santa? Esta es la pregunta que nos hacemos tras leer en la sección de Pepe Gómez Palas en El Correo de Andalucía:

¿Es verdad que los frailes de la calle Rioja están apretando el acelerador para que el Cristo de los Desamparados pueda salir en Semana Santa?

Desde la salida extraordinaria que vivimos el pasado mes de junio por el IV centenario de la imagen el run run ha estado en la calle y parece que esto ya no tiene vuelta atrás pues según leemos en la web De Nazaret a Sevilla, ya está en funcionamiento el grupo de fieles y devotos del Santísimo Cristo de los Desamparados y Nuestra Señora de la Salud.

Esta asociación vendría a venerar las imágenes pasionistas que encontramos en el convento y que poseen los cultos cuaresmales por parte de la orden carmelita.

¿Será una nueva imagen para las vísperas? No sería la primera vez que lo hiciera, ya que en años pasados se ha realizado el rezo del vía crucis por las calles de la feligresía con la imagen de Martínez Montañes. Y el sabor dejado con la salida el pasado 10 de junio fue bastante bueno al ver a esta portentosa imagen sobre el paso de San Bernardo y la nota musical de La Oliva de Salteras.

Plantear la salida en los días previos a la Semana Santa no sería descabellado y estaría en el techo de la comunidad carmelita y del CECOP el poder realizar una procesión con esta imagen por las calles de Sevilla.

¿Qué hace falta? Un paso para la imagen, un grupo de hermanos y fieles para realizar un cortejo y si se desea una banda, sea Banda de Música o de Cornetas y Tambores. Ejemplo de esto lo podemos ver en los próximos días con la procesión del Cristo del Perdón del Convento del Socorro que realiza su salida procesional con los sones de la Estrella de Dos Hermanas.

El Cristo de los Desamparados 

Realizado por el insigne Martínez Montañés en 1617, quizás con la intervención de algún discípulo en algunas tareas. Fue conocido a lo largo de su historia bajo la advocación de el Cristo de la Buena Muerte, del Buen Fin o de la Sagrada Lanzada, de esta última llegó a procesionar desde el año 1851 hasta el 1916.

Lo podemos encontrar desde el año 1960 presidiendo la capilla sacramental del convento del Santo Ángel.

Los datos técnicos, según el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico

Esta imagen representa a Cristo Crucificado clavado en una cruz arborea mediante tres clavos, con la herida de la lanzada en el costado derecho. La figura muestra un leve descolgamiento respecto al travesaño horizontal de la cruz. Tiene la cabeza inclinada hacia su lado derecho y hacia delante con el mentón apoyado en el pecho. Esta postura origina un pliegue en el cuello que el escultor realiza con gran realismo.

El rostro tiene forma ovalada, los ojos están cerrados y ligeramente hundidos con marcadas ojeras y las cejas se encuentran algo arqueadas. La nariz presenta el tabique nasal pronunciado y las aletas nasales marcadas. La boca tiene los labios entreabiertos dejando a la vista los dientes de ambos maxilares que aparecen mostrando la tensión del sufrimiento padecido.

El labio superior está oculto por el bigote, salvo la zona central que es más abultada, mientras el inferior es grueso. Muestra la barba bífida, al igual que el bigote la talla está realizada en el inicio mediante suaves incisiones, la barba se inicia también con leves incisiones y desde la zona inferior de los pómulos se va abultando formando pequeños rizos hacia la parte de la mandíbula y el mentón. El cabello es largo formado por sinuosos mechones que se encuentran pegados al bloque craneano y caen sobre la nuca.

Por el lado derecho desciende un grueso mechón hacia delante por el lateral del rostro y por el lado izquierdo otro pequeño mechón enmarca la oreja dejándola a la vista. Lleva la corona de espinas tallada y le ajusta sobre la frente clavándole algunas espinas.

Su restauración en 2008 por el IAPH

Tras la restauración se ha puesto de manifiesto la rica policromía de la corona con matices de color verde, simulando las ramas que aparecen sujetas entre sí por una especie de cintas también talladas en madera. El torso muestra el tórax hinchado con el vientre rehundido y las costillas marcadas. Lleva el sudario tallado por un plegado anguloso situado a la altura de las caderas.

Tras su restauración en el IAPH se ha puesto de manifiesto de forma más evidente el dramatismo del rostro, destacando la tensión de la boca y los rasgos faciales con los signos de la defunción. A esto hay que añadir la excelente calidad de la policromía que representa con gran virtuosismo los tonos de la piel y las marcas de la pasión de Cristo tras la Crucifixión. Se ha podido comprobar que las características técnicas de la misma son muy semejantes a la del gran Cristo de la Clemencia de la Catedral de Sevilla, realizado por Martínez Montañés en 1603 por encargo del arcediano Vázquez de Leca.

Es una policromía compuesta por unas capas muy delgadas que deja trasparentar casi la madera.

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Escrito por Nacho Sánchez

Jartible Cofrade desde 1991 · Tecleando con más de 140 caracteres · Coordinador de ElCostal.org

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