El Sanedrín

Cómo quieres que te cuente…por Rocío Romero

Cómo quieres que te cuente…
si no se puede contar…
No recuerdo cuándo la vi por primera vez, aunque sí recuerdo bien mi primer Rocío completo. ¡Cómo olvidarlo! Ahí fue a parar el dinero que tenía en la libreta de la Caja Postal que mis padres me abrieron, tras celebrar mi Primera Comunión. Pero todo empezó antes. Quizás al nacer y llamarme
Rocío. ¿Acaso importa cuándo?
La reunión del Rocío de mis padres era antológica, las fotos que hay en mi casa lo atestiguan. Pero nunca fueron de hacer el camino. Ellos llegaban a la aldea el miércoles, como la Hermandad de Almonte, y no se iban hasta el martes, después de Pentecostés. Tenían la dicha de estar prácticamente a solas con Ella. Ante todo, lo que se respiraba en su casa era complicidad, generosidad y muchísima guasa. Allí, viéndolos y escuchándolos, supongo, me llené de Rocío; de un Rocío sincero, sin trampa ni cartón, de preparativos con discusiones pero siempre con buen puerto, entre bromas; un Rocío de abrazos en comunión a todo el que llega a verte; un Rocío de lágrimas de emoción y de alegría, que hacen acto de presencia cada día y a cada instante; un Rocío de compartir desde lo más íntimo y personal hasta lo más material y subsidiario. ¿Y la fe qué? Esa cuestión tan recurrente y tan manoseada por todos.
¿Cómo se puede hablar de un Rocío sin fe con todos esos ingredientes? Habrá quien no pise la ermita; habrá quien no rece el rosario; habrá quien no vaya a misa, pero la fe es tan grande y se presenta de tantas maneras que ser simplistas es hasta obsceno.
No conozco a nadie que, yendo al Rocío, no haya visto a la Virgen. A nadie. Y, en la misma proporción, a nadie que no se haya emocionado entre ese mar de corazones que buscan su mirada el Lunes de Pentecostés. Los motivos concretos cada uno los sabrá y no hay por qué preguntarlos. ¿A ti
qué te importa, realmente?
¿Por qué ese examen a los rocieros? ¿Porque hay juerga y alegría? ¿Porque se reza cantando? ¿Porque en un mundo tan hipócrita se envidia el abrazo sincero? ¿Porque para tener fe no se puede comer ni beber? ¿Porque ante unos ojos llenos de lágrimas hay que sospechar por decreto? ¿Porque la manifestación de una devoción con alegría resulta molesta?
A quien no le venga de herencia solo le digo que, si quiere averiguar qué hay detrás del Rocío, vaya, a ser posible con amigos o personas que puedan ayudarle. Y, si luego siguen quedándole ganas de hablar, hable. Pero que hable después.
…qué me importa lo que piense
la gente al verme llorar.
AnteriorSiguiente