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Cádiz. La crítica cofradiera. El año de la vergüenza.

nazarenoss09-15[1]Adrián Cuez. Sin duda Cádiz ha vivido un año cofradiero de esos de los que nos gustaría poder borrar parte de su historia en el tiempo y en nuestra memoria. Un año de bochorno, indecencia, degradación y escándalo. Un año de sustancial antagonismo del comportamiento del buen cofrade y el justo cristiano.

Un año, donde por primera vez en nuestra historia, un asunto de Hermandades sobrepasaba los propios estamentos y justicia eclesiástica para llegar a los tribunales civiles. Un año, donde por primera vez, la Junta de Gobierno de una Hermandad, con su Hermano Mayor a la cabeza, se sentaba en el banquillo de los acusados de un juzgado. Un año, donde por primera vez, una sentencia condena a 13 dirigentes de una cofradía por asuntos relacionados con la propia Hermandad, a indemnizar a un hermano con la cantidad de 1.500 euros por daños morales. Un año donde muchos cofrades pusieron en duda las manos en las que se encuentran los designios de la Hermandad del Regidor Perpetuo de Cádiz. Un año donde nadie por dignidad o sonrojo presentó la dimisión y renuncio a su vara de oro y plata. Y un año donde los indignados hermanos a pesar de todo lo que estaba ocurriendo, no hicieron absolutamente nada. Por eso todo sigue y seguirá igual que antes. Misma Junta de Gobierno que dictara una resolución de expulsión de por vida contra un hermano y ex mayordomo, que a su vez fue desacreditada por el Consejo de Hermandades y Cofradías reduciendo sustancialmente las pretensiones de la resolución anterior. Y mientras tanto todo esto se convirtió en un circo con repercusión nacional, donde nosotros mismos nos convertimos de cara a la opinión pública, en nuestro peor enemigo.

Un año, donde por primera vez en nuestra historia, un cabildo de elecciones de una cofradía que lleva por título “Amor”, es intervenido por la autoridad eclesiástica ante unas denuncias de supuestas agresiones y amenazas entre hermanos, y candidatos a formar parte de la Junta de Gobierno. Un año donde la Esperanza se quedo sin procesionar por sus calles con motivo de la conmemoración de su Cincuenta aniversario.

Un año que tendrá como resultado, que Cádiz no vea realizar Estación de Penitencia al Señor Cautivo de San Lorenzo y a su madre bendita de la Caridad. Será un Domingo de Ramos que los gaditanos nunca hubiésemos deseado.

Sin duda, será un año en muchos aspectos para olvidar.

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