La Crítica Cofradiera

CÁDIZ. La crítica cofradiera. De defensores de la tradición a delincuentes

Ha sido una bella Semana Santa. Sol radiante, escasez de viento excepto esa pequeña brisa marinera que refresca levemente nuestras calles y plazas, calor en la mañana y fresquito por las noches. Una Semana Santa sin incidentes de gravedad, donde todas las Hermandades pudieron realizar Estación de Penitencia a la Santa Iglesia Catedral, a excepción de las Penas, nuestra querida Archicofradía del Domingo de Ramos que por motivos internos no pudimos verla este año por nuestras calles. Pendientes quedamos de la decisión que tome el Resucitado que podría salir el próximo Domingo.

Mucho nos queda por mejorar, y mucho que hemos mejorado, pero eso lo desgranaremos en un artículo posterior que titularemos “Luces y sombras”. Ahora toca reflexionar sobre el actual cáncer de nuestra Semana Santa. El mal uso de nuestra tradición.

LA VITALIDAD DE UNA TRADICIÓN DEPENDE DE SU CAPACIDAD PARA RENOVARSE, PUDIENDO MODIFICAR SU FORMA PARA ADAPTARSE A NUEVAS CIRCUNSTANCIAS, SIN PERDER POR ELLO SU SENTIDO. Vicente Aleixandre, Premio Nobel de Literatura, 1977.

Una Semana Santa, la de 2014, que se ha visto ensombrecida por un grupo de delincuentes. Un grupo muy reducido de extremistas, muy acomplejados con todo lo que delimita más allá del puente Carranza. Un grupo autodenominado unilateralmente como “defensores de la tradición gaditana” que han llegado a ir contra las leyes más fundamentales de nuestra Constitución. Una minoría insignificante, pero muy ruidosa, delictiva y mal educada. Talibanes devotos del palo y la carga que están empobreciendo nuestra Semana Santa. Los realmente mayores enemigos de nuestras auténticas tradiciones y de nuestro Cádiz, emblema y buque insignia de libertad, plasmada en aquella Constitución de 1812 de la que tanto presumimos.

Hasta tres Hermandades de nuestra ciudad han sido de una u otra forma, amenazadas, intimidadas y agredidas de forma verbal y física, por este grupo organizado y reducido de delincuentes y extremistas, cuya única razón que esgrimen es ir contra toda forma de carga que no sea la que ellos consideran única y legitima.

La Hermandad Salesiana de Ntro. Padre Jesús del Amor Despojado de sus Vestiduras, cuya cuadrilla comandada magistralmente por D. Joaquín Cortés tuvo que soportar agresiones verbales como “hijos de puta” o “cabrones” o agresiones físicas como golpes en los tobillos o empujones mientras se efectuaba la Carrera Oficial cuando venían de realizar su Estación de Penitencia en la Santa Iglesia Catedral. Situación que se recrudeció al pasar por la calle Novena, convertida en una especie de Sambodromo de la carga. En el caso de Ntro. Padre Jesús del Amor los delincuentes justifican sus acciones por el “doble paso” o “sobre los pies” que utiliza esta cuadrilla para poder realizar más livianamente los casi 8 kilómetros y más de 11 horas de recorrido que tiene esta Hermandad por la lejanía de su sede canónica.

La Archicofradía de la Palma tuvo que soportar también en una de sus reviras o vueltas de esquina, un organizado y filmado abucheo cuando el palio de María Santísima de las Penas, cuyo capataz es D. Ramón Velázquez, abandonaba su barrio camino del centro de la ciudad, aprovechando los sones de la marcha “Rocío” de Vidriet, en su solo de flautín, para tal vergonzoso escándalo. En este caso los delincuentes justifican sus acciones por el reducido nivel de decibelios que ellos consideran producen las horquillas que portan los maniguetas de su cuadrilla. La Archicofradía de la Palma se vio obligada a modificar su repertorio de marchas procesionales en la recogida de la Santísima Virgen para evitar dar lugar a posibles y nuevas acciones de esta gentuza.

También la Archicofradía del Ecce Homo, siendo uno de los miembros de su cuadrilla agredido físicamente con un golpe en el cuello. Cuadrilla dirigida por Juanma López, cada tarde noche del Martes Santo. En este caso los delincuentes justifican sus acciones por la realización de una serie de “izquierdos” entre otros, en el andar de este misterio al son de determinadas marchas.

Grupo organizado y reducido de delincuentes y extremistas, cuyo único objetivo es el de intentar provocar algún tipo de altercado, o una respuesta agresiva por parte de alguno de los miembros de la Hermandad o de su respectiva cuadrilla, para así poder desacreditarlos. Pero no fue así. Todos guardaron cristiana y respetuosamente las formas, haciendo oídos sordos a esos chabacanos personajillos. Cargadores y hermanos que por respeto a su túnica y lo que ello representa, callaron, y mirando al frente continuaron su penitencia, demostrando una inmensa clase, caché y categoría.

Algo similar a lo ocurrido en los años 90 con la Hermandad del Ecce Homo, en la Plaza del Palillero, imagen de la que tanto nos avergonzamos y nos arrepentimos profundamente como cofrades, y que se vuelven a repetir en pleno año 2014, pero con más agresividad.

La evolución natural de la carga, el progreso de esta y las nuevas formas que decida cada Hermandad adoptar en el presente y el futuro, es algo cuya elección depende única y exclusivamente de la decisión de las Juntas de Gobierno, elegidas democráticamente por el conjunto de sus hermanos. Punto y final. No es una decisión que pertenezca al conjunto de los gaditanos elegido mediante referéndum. La LIBERTAD de las personas, siempre estará por encima de cualquier TRADICIÓN.

Un grupo de masoquistas a los que parece ser, les gusta auto flagelarse moralmente, porque la pregunta es muy fácil ¿Si no les gusta cómo anda un determinado misterio o palio, o como suenan sus horquillas, porque van a verlo?

Un reducido grupo de delincuentes, con muchos complejos de inferioridad, que usan la tradición como escusa para exteriorizar sus frustraciones más personales.



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