Siempre de Frente

¡Ahí queó!, por Pepe Cruz

resucitadoSonó el martillo y se arrió el misterio de la Semana Santa de Sevilla tras esta larga chicotá de siete días.

En una Semana Santa que tenía tintes de pasar a la historia por ver todas sus cofradías en la calle tras años de decepciones en algunos de sus días, finalmente la ilusión se truncó el Domingo de Resurrección.

A pesar de que la cofradía de la Calle San Luis lo intentó, incluso saliendo a la calle, tuvo que volverse transcurrida poco más de una hora por el mal tiempo. Y menos mal que tuvo a bien hacerlo, porque a media mañana del domingo caían cubos de agua en Sevilla…incluidos los propios cubos.

Una auténtica lástima, porque el resto de la semana ha sido de ensueño. El sol ha brillado cada uno de los días, con temperaturas altas durante el día, en ocasiones demasiado elevadas, lo que ha provocado numerosos desvanecimientos en las diferentes cofradías; y noches templadas, de las de rebequita finita o  niqui sobre los hombros.

Un verdadero placer para disfrutar de estos siete días que se nos han ido, esta vez con mucha más gloria que pena.

Entre los detalles a destacar, la ausencia de retrasos. Parece que muchas cofradías se han concienciado de que hay que mirar más allá del lucimiento de una misma, aunque todavía hay algunas que en vez de hacer estación de penitencia a la Catedral lo hacen a la Campana. Y al final pagan los que menos culpa tienen, los músicos, claro que, al fin y al cabo, para eso están, únicamente para cumplir con lo que se les pide.

No obstante sería ilógico que la Semana Santa de 2014 quedara en el recuerdo por las restricciones impuestas a las bandas de música y los beneficios acaecidos por ello.

Podríamos destacar muchísimos momentos de estos siete días, aunque sin duda nos quedamos con el discurrir de la Paz por la Plaza de España, o el Martes Santo, al completo, después de 3 años sin poder disfrutarlo: contemplar la alegría de barrios como El Cerro o el de La Calzada llegando a la Catedral; o el milagro en San Esteban; o la sevillanía de La Candelaria, que a media noche iluminaba los Jardines de Murillo; o el recogimiento de Los Javieres, Los Estudiantes y Santa Cruz; o el clasicismo de la Bofetá…, toda una delicia para los sentidos.

Y del martes pasamos al viernes, porque otro de los grandes momentos para la memoria es ver de nuevo al Cachorro procesionando por las calles de Sevilla.

Pero ya pasó. Se nos ha ido como si de un suspiro se tratase. Por delante tenemos 345 días hasta que volvamos a ver nazarenos de Paz por las calles; o infantes dando sus primeros pasos en el mundo de las cofradías; a nuestros barrios más alejados peregrinar tras sus imágenes veneradas; al Señor de Sevilla en su camino hacia el Gólgota; o sombras de ruan mezclándose con la oscuridad de la noche; a María Santísima derrochando Esperanza; o a Cristo expirando y muriendo en la tierra que lo lleva sobre los pies y lo mece con Amor y Pasión…

345 días hasta el próximo Domingo de Ramos, que será el 29 de marzo del venidero 2015.

A modo personal, permítanme la licencia de dedicarle unas líneas a mi otra familia. No es necesario que nombre a nadie, ellos y ellas saben a quienes me refiero. Va por los que me han regalado una de las mejores Semana Santa de mi vida. Tened claro que el tiempo y el buen trabajo lo pone todo en su sitio, y vais por buen camino.

Va por vosotros, que me habéis hecho vivir siete días inolvidables, de entre los que destaco un momento: el abrazo con el que nos despedíamos, si Dios quiere, hasta el año que viene. Porque no todo es como termina, sino como continua…

Y a ti Rocío, gracias por animarme a llegar hasta aquí.

Pepe Cruz

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Jartible Cofrade desde 1991 · Tecleando con más de 140 caracteres · Coordinador de ElCostal.org