- A Través del Antifaz

A Través del Antifaz (IV): Rito del Sábado de Pasión

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 D. Francísco de Asís Gallardo Cantos.

Éramos un grupo de Amigos de toda la vida, que nos conocimos en el Colegio, en las Congregaciones Marianas o por mediación de casuales relaciones, que en aquellos años mozos gozábamos de la Vida de una forma alegre y desenfadada, como corresponde a toda Juventud que se precie.

En los tiempos que voy a escrutar desde el privilegiado mirador de mi Antifaz, la mayoría cursaba estudios universitarios, unos en Sevilla y otros en Madrid. Y, el algún caso, como el mío, trabajaba en Barcelona.

Y cuando llegaban las ansiadas vacaciones, teníamos un centro estratégico para nuestras reuniones y tertulias: el Bar “La Punta del Diamante”, en la actual Avenida de la Constitución.

Una de las más esperada, la de Semana Santa, la rodeábamos de un rito muy especial: no nos encontrábamos hasta la misma noche del Sábado de Pasión, después de cenar y tras los cafetitos de rigor y alguna que otra copita, nos desplazábamos hasta la Zapatería Varela, propiedad de uno de los contertulios y que se encontraba frente a nuestro Bar de referencia.

Allí se iniciaba una entrañable e íntima velada, cuya principal protagonista era la Saeta, que bordaba con sus portentosas facultades, nuestro Amigo Pepe Rivera, con el elegante toque a la guitarra del recordado Manolo González de la Cueva y el ajustado compás de Antonio Varela, cuando se terciaba.

La Poesía también se hacía presente, en la voz e inspiración de Ernesto Marín y la sal fina corría a cargo del inolvidable Antonio Garmendia, Pedro Jesús Sánchez, Eduardo Balbontín, Álvaro Álvarez y otros queridos Amigos que lamento no recordar en este flash de urgencia.

Una vez concluido este agradable encuentro, que cada año transformaba el comercio de Calzados en un Templo de Arte, dirigíamos nuestros pasos a altas horas de la madrugada, a las Iglesias de El Porvenir, San Roque, los Terceros y San Juan de la Palma, para contemplar extasiados la colocación de las flores y alhajas, y orar ante nuestras amantísimas Vírgenes de la Paz, Gracia y Esperanza, Subterráneo y Amargura, departiendo con sus respectivos y exultantes Priostes.

Y así, bajo el relente de la noche y el perfume de los azahares en flor, nos despedíamos con gozo de Ramos y un prometedor ¡hasta el año que viene, si Dios lo quiere!

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Jartible Cofrade desde 1991 · Tecleando con más de 140 caracteres · Coordinador de ElCostal.org